Veo Opina con Esther Esteban, un programa presentado por una mujer, con una tertulia femenina, con entrevistas a políticas… ¿Por qué y para qué este peculiar formato? ¿Su público es también femenino?¿Por qué mujeres? ¿Y por qué no? He hecho toda mi carrera profesional en mesas de debate de hombres. Hay muchísimos debates únicamente masculinos. En cualquier programa de debate político de la actualidad no se cumple para nada la igualdad. Siempre hay menos mujeres. ¿Por qué no hacer lo que ellos siempre han tenido?
Pero no es ni mucho menos un programa sólo para mujeres. Es un programa para el gran público. Creo que tanto hombres como mujeres tienen mucho interés por ver la política desde un punto de vista femenino.
En su debate intervienen las periodistas especializadas en política más importantes de España: Isabel San Sebastián, Victoria Prego, Esther Jaén, Consuelo Sánchez Vicente, Nativel Preciado, Salomé García, Charo Zarzalejos, Tonia Etxarri, Pilar Cernuda, Anabel Díez, Lucía Méndez, Charo Izquierdo, la popular Ana Pastor y la presentadora de 59’’, Ana Pastor, Esther Palomera, Eli del Valle, Ángeles Escrivá, Reyes Monforte y Consuelo Álvarez de Toledo. No habrá sido fácil reunirlas, supongo. Pues te debo decir que sí ha sido fácil. No sé si eso es un mérito mío. Pero, cuando convocas a tus amigas, como las considero a todas, es siempre más fácil que cuando solamente llamas a colegas o compañeras de profesión. Ninguna me haya dicho que no salvo una persona que no puede porque tiene un programa que le coincide a la misma hora (Ana Rosa Quintana, en cuya mesa política colabora también Esther).
Tras años interviniendo como tertuliana, se lanza ahora de nuevo a moderar una mesa. ¿Dónde estriba la dificultad para conseguir un buen debate?En televisión el tiempo es oro. Lo difícil es meter mucha información en tan sólo tres cuartos de hora. Pero, en este caso, como me acompañan tan buenas periodistas con experiencia en prensa escrita, radio y televisión, lo tengo muy fácil. Estoy tan cómoda en este programa como si estuviera tomando con ellas un café en mi casa o en cualquier bar.
¿En qué radica la diferencia de análisis de las mujeres respecto a los hombres? ¿Qué aporta la mujer en este debate público?Las mujeres somos más directas y más valientes. Por muchas razones. Nosotras sí sabemos conciliar la vida familiar y laboral. No tenemos tiempo que perder, lo que nos hace ir más directamente al grano. Además, que me perdonen mis colegas, somos bastante más trabajadoras. Todas las tertulianas vienen con la lección aprendida. Es raro que llegue una de ellas y me diga: “Esther, ¿de qué vamos a hablar?”.
¿Le han tachado de feminista por encabezar este original debate? ¿Cómo ha sido acogido por sus compañeros de profesión?Sé que este programa no es políticamente correcto. Algunos colegas ya nos han puesto algún apelativo machista. Lo peor de todo esto es el machismo vergonzante: esos colegas que dicen: “¡Muy bien, muy bien! ¡Qué valiente has sido con un programa sólo de mujeres!” y, después, te critican por la espalda. Este machismo vergonzante existe en nuestra profesión. Lo padecemos todas como periodistas. Por eso, como el camino de la igualdad es tan largo, a veces es necesario ir al extremo. Yo no quiero igualdad. Quiero solamente una voz, y femenina. Es un reto. Lo tomo como tal y creo que ha sido una decisión acertadísima.
¿Qué modelo de igualdad defiende usted?Creo en el modelo de igualdad y en la ley que se ha aprobado en el Parlamento. Las mujeres hemos hecho la verdadera revolución del siglo XX, la revolución silenciosa. El camino es largo y muy difícil porque, cada vez que creemos dar un paso de gigante hacia la igualdad, nos encontramos con el drama de los malos tratos a las mujeres que nos hacen retroceder casi hasta el Pleistoceno Anterior.
¿Qué opina entonces de Bibiana Aído? Supongo que la ministra estará encantada con su programa. ¿La ha invitado ya?Está invitada y va a venir. Todavía no lo ha hecho porque he querido dedicar las primeras semanas de programa a las representantes de los partidos políticos. En cuanto al Ministerio de Igualdad, lo que más lamento es que no le hayan dotado de competencias ni de contenido. Sus responsabilidades están difuminadas y ocultas en el resto de los ministerios. No sé si un Ministerio no dotado de contenido perjudica la igualdad. Puede ser que sí. Quiero que a ese Ministerio le doten de contenido y el resto de los ministerios le cedan competencias.
Una vez por semana, acude invitada a su plató una política de renombre. Inauguró su programa la vicepresidenta De la Vega. A la semana siguiente acudió su “rival” parlamentaria, la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáez de Santamaría. Y, esta semana, le ha tocado el turno a Leire Pajín. Después de su cotizada experiencia en el periodismo político y de miles de entrevistas, ¿qué busca ahora en estas? ¿Sólo entrevistará a mujeres? ¿Qué busca mostrar de ellas?En un principio quería hacer un mix. Durante un tiempo realicé una serie de entrevistas para EL MUNDO, titulada “Y a pesar de todo, son humanos”, en la que mostraba la cara humana de mis entrevistados. En este programa quería combinar esta faceta con la actualidad. Pero, por problema de falta de tiempo, porque en tres cuartos de hora no dan tiempo para más, hacemos una entrevista política al cien por cien.
¿Qué cualidades debe tener un entrevistador a la hora de tratar con un político?La entrevista es el género de los géneros. Creo que un buen entrevistador es un buen periodista. Es lo más difícil. Conseguir, ya no sólo que te den un buen titular, sino traer a tu terreno, el de la normalidad, a personas que se creen que están por encima del bien y del mal porque son políticos es muy complicado. Dificultades, todas. El secreto de cualquier buen entrevistador está en trabajar, trabajar y trabajar. Es decir, no ir a pelo a ninguna entrevista. Antes, hay que conocer al personaje. Estar muy bien documentada de lo último que ha dicho, de qué cosas ha hecho bien y mal.
También en mi caso, además de Periodismo estudié Psicología y la he aplicado a la causa del Periodismo. Eso me ha ayudado a estar más cerca de los personajes.
Soy entrevistadora porque robé una entrevista al Rey. Como director del Diario Ya, Fernando Ónega me mandó a Palma de Mallorca a cubrir información política y me ordenó entrevistar a todo el que viese, sea cantante, deportista o político. En cuanto llegué, el primero al que vi fue al Rey. Saqué mi grabadora, me salté los controles de seguridad y entrevisté al Rey. Es la peor entrevista que he hecho en mi vida. Le hice preguntas sobre deportes, sobre náutica, que ocuparon cinco columnas en el Diario Ya. En ese momento me convertí en entrevistadora.
¿Dónde está el riesgo de la relación político-periodista?Creo que entre políticos y periodistas no puede haber amigos. Durante la Transición, hubo mucha amistad entre nosotros porque nos utilizamos mutuamente. El periodista quiere conseguir una buena información y, el político, intenta llevarte al huerto. Ahora, la relación tiene que ser de respeto, a veces de cercanía, pero lo peor que nos puede pasar es contagiarnos de sus males y sus defectos. Si un periodista, porque entreviste al presidente del Gobierno o al ministro de turno, se llega a creer que es como él, y algunos llegan a creérselo, comenten el gravísimo error de no entender nada. Lo peor que nos pude pasar a los periodistas políticos es la complicidad y la sumisión. A pesar de que no se lleva, todavía creo en la independencia. Todavía quedan algunos periodistas independientes, que hacemos de ello nuestra causa y nuestra forma de estar en nuestra profesión.
Por último, en su programa ha incorporado dos iniciativas muy interesantes con respecto a sus espectadores: la formulación de preguntas elaboradas por los internautas y la recomendación de un libro. ¿De dónde han surgido estas ideas? En este programa estamos todo el día inventando. Tengo la suerte de que he llegado a una televisión muy joven. Provengo de Antena 3, Telecinco y Televisión Española donde las redacciones están muy consolidadas y sus profesionales, muy cotizados. Aquí me he topado con toda la fuerza, la garra y las ganas de la gente joven. Es una potencia abrasadora que inventa algo nuevo todos los días. Me han puesto las pilas.
Con el libro, sin marcarme unos criterios muy estrictos, pretendo recomendar uno escrito por mujeres o que las protagonistas lo sean. Lo mismo ocurre con las entrevistas, pero si el presidente Zapatero acepta venir al programa, desde luego no le diré que no.
En cuanto a las preguntas de los internautas, es una forma más de acercarse a los espectadores. Son nuestra única razón de ser. Despido el programa siempre diciendo que creen su propia opinión porque la opinión les hace libres pero que, desde luego, las noticias, que pueden ser horrorosas como hoy, no les amarguen el día. Quiero que quien vea mi programa no se amargue el día.