El número uno transalpino hace campeón a su país por la vía rápida al arrasar al australiano por 6-3 y 6-0. El equipo italiano vuelve a ser campeón 47 años después.
Jannik Sinner selló el segundo título de la Copa Davis en la historia de Italia después de vencer con autoridad a Álex de Miñaur (6-3 y 6-0), al que tiene tomada la medida, incapaz de cuestionar la superioridad y la inercia ganadora del conjunto transalpino.
No hizo falta el partido de dobles. Con dos choques individuales, Italia recuperó la hegemonía que ostentó solo en 1976, la única vez anterior que obtuvo la Ensaladera.
El pabellón Martín Carpena de Málaga coronó a Sinner que se consolidó. Fue la Davis del jugador de San Cándido, de 22 años, erigido en líder de su país y en una realidad en el circuito. El que tiró de madurez para resistir al ímpetu del número uno del mundo, Novak Djokovic, al que ha ganado dos veces en dos semanas, tres incluido el dobles.
Solventado el contratiempo de semifinales, el cara a cara con Serbia, plasmó una advertida superioridad contra Australia que aspiraba a la vigésima novena corona, aunque la primera desde el 2002.

Sinner ya había dado buena cuenta de De Miñaur en cuatro ocasiones antes. Siempre le ha ganado, incluida esta temporada en Toronto. El oceánico, duodécimo del mundo, bajó los brazos tras perder el primer set, el único que ofreció cierta resistencia. Después, vía libre para el italiano que aceleró hacia el éxito final y cerró la victoria en el encuentro en una hora y veintidós minutos.
El título de la Copa Davis de Italia agranda la reputación del cuarto jugador del mundo con diez títulos más en su historial. Cuatro este año, en el Masters 1000 de Canadá, Montpellier, Viena y Pekín, y las finales que perdió en las Finales ATP la semana pasada, el Masters 1000 de Miami y Rotterdam.
El triunfo de Sinner redondeó el trabajo que encarriló en el primer individual Matteo Arnaldi que completó un laborioso trabajo ante Alexei Popyrin, al que tumbó por 7-5, 2-6 y 6-4.
Sinner lidera un equipo formado por Lorenzo Musetti, Arnaldi, Lorenzo Sonego y Simone Bolelli y que capitanea Filippo Volandri. La Copa Davis coronó a una selección plagada de talento, con una de las mejores generaciones de su historia que recupera el dominio mundial que ostentó como única vez en 1976.
Arnaldi da el primer punto
El italiano Matteo Arnaldi logró el primer punto de la final de Copa Davis contra Australia gracias a su victoria contra Alexei Popyrin por 7-5, 2-6 y 6-4.
Arnaldi empezó mejor, colocándose 1-3 con posibilidad de ‘break’ a Popyrin, muy errático en el inicio. Pero el oceánico lo remedió rompiendo el saque de su rival a la siguiente que tuvo (2-3) y encontrando el ritmo necesario de una final por el título (3-3).
El italiano pudo encontrar pronto el punto de fuga gozando de dos bolas de rotura, pero Popyrin aguantó estoico y forzó el 4-4. El partido estaba siendo muy igualado.
El tenista transalpino tuvo en sus manos anotarse el primer set con 5-4 y 40-0, pero Popyrin fue rocoso y volteó la situación. El jugador nacido en Sidney tiene una mentalidad de hielo, aunque no evitó que Arnaldi volviera a crecerse para aprovechar, ahora sí, un punto de set (7-5).

Australia empezó con mal pie, pero el tenis siempre deja segundas oportunidades. Al comienzo del segundo set, Popyrin cambió el chip y empezó a dominar a su rival, un juego tras otro sin fallo (0-4) hasta alcanzar el empate a sets (2-6).
En el tercer acto, el guion no fue inesperado: 1-1, 2-2, 3-3, 4-4 en el marcador y dos tenistas que no estaban dispuestos a patinar con saque a favor. Pero cuando llegó el momento de la verdad, Arnaldi tuvo más empaque entre tantos 40 iguales.
Así, la raqueta italiana, número 44 del mundo, rompió a Alexei Popyrin y se sumó a la ola de aficionados transalpinos que animaban en el Carpena para terminar el set por 6-4.