Imagen captada con el programa Google EarthLas grandes minas de cobre yacen en un árido valle de la moderna Jordania, y se excavaron 10 siglos antes de que naciera Cristo. Estas eran las indicaciones que, boca a boca, han pasado entre los judíos durante generaciones. Ahora son los arqueólogos Thomas Levy, de la Universidad de California, y Mohammed Najjar los que datan el hallazgo en torno a esa fecha. Los restos constan de una fortaleza y de cien pequeñas construcciones en Khirbat en-Nahas, junto con el trazo de los túneles que evidencian la explotación minera. Los 24 acres de extensión que ocupa pueden verse nítidamente a través del programa gratuito Google Earth.
De acuerdo con lo que publica el Dailymail y ya avanzó la Biblia hace 2.000 años, Salomón, hijo de David, fue el tercer monarca de Israel. Conocido por el esplendor de su reino, habría acumulado una gran fortuna a costa de las minas, riqueza destinada a sufragar las labores de construcción del Templo y de su palacio en Jerusalén. Decenas de arqueólogos y aventureros llevaban más de un siglo peinando el desierto para dar con las supuestas minas colmadas de oro y diamantes, pero la realidad ha demostrado lo contrario. De hecho, Khirbat en-Nahas significa, literalmente, "ruinas de cobre" en árabe.
Esta región aparece en el Antiguo Testamento como el Reino de Edom, un Estado libre asociado que también pagaba sus tributos a Jerusalén. El Doctor Levy ha declarado a la prensa que tienen suficientes evidencias "para situar complejas sociedades activas entre el siglo X y IX antes de Cristo que volverán a traer la veracidad de la Biblia a debate". También han desenterrado máscaras funerarias egipcias y algunos amuletos: "Tras la muerte de Salomón, se cree que el Faraón Sheshong intentó expoliar el yacimiento y la población se sumió en el caos absoluto" , explica. Todas estas conclusiones han sido publicadas en la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Reino Unido.