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Novela

Andrés Felipe Solano: Gloria

domingo 17 de diciembre de 2023, 22:09h
Andrés Felipe Solano: Gloria

Sexto Piso. Madrid, 2023. 130 páginas. 16,90 €.

Por Soledad Garaizábal

No sé si les habrá pasado alguna vez; estar terminando de leer una novela y no querer que se acabe, estar disfrutando tanto que decides volver a empezar, doblar la historia y el tiempo cuando ya conoces el final de la trama porque, en el fondo, no importa si las cosas sucedieron antes o después, lo que quieres es volver a exprimir esos momentos en los que, entre dos páginas, te rozaste con la protagonista. Eso es lo que me ha pasado con Gloria, del colombiano Andrés Felipe Solano (Bogotá, 1977).

He querido volver a leer la novela para rastrear mejor las frases y recolectar las piedrecitas de valor que el autor había ido dejando a lo largo del camino. Para aprender a reconocer a Gloria por la risa y el brillo de los ojos, por el collar de coral rojo, por el olor. Para encontrar los rasgos de carácter, los gestos y las palabras que definieron al personaje desde el principio, sin que me diera cuenta.

La novela, con sus rotundas 130 páginas, es una joya con la que el autor ha querido rendir homenaje a su madre. Antes había escrito Sálvame, Joe Luis (2007), Los hermanos Cuervo (2013) y Cementerios de neón (2017), además de la crónica Salario Mínimo, vivir con nada y el libro Corea. Apuntes desde la cuerda floja (2015), sobre su experiencia en el país en el que vive desde hace una década. En su última obra ha convertido en ficción la vida de su madre. Ha elegido cuatro o cinco momentos en la vida de Gloria para hablar de ella en tercera persona, desde la perspectiva de un yo que es su propio hijo.

Esta especial perspectiva de ser su hijo reviste a Gloria de cierta atemporalidad, como si en cada momento confluyeran juntas en ella todas las mujeres que fue o será. En Gloria se encierra la niña; luego, la chica que, en 1970, estuvo en el concierto de su ídolo en el Madison Square Garden; después, la esposa y madre que fue en el 83, la que se atrevió siempre, la luchadora, la mujer que sigue conquistando nuevas parcelas de libertad ya en el nuevo siglo.

“Negrito, imagínate lo que me pasó un día, esa es la frase con la que siempre arranca a contarme sus historias sin importar qué tan dramáticas o cómicas sean”. Y, para poderlas contar bien, Gloria ha guardado recuerdos, ha puesto al alcance de su hijo, que un día querrá ser escritor, un torrente imparable de cuentos verdaderos que rememoran detalles de su juventud en Nueva York y del resto de su vida, y ha dejado pruebas, cebos de la memoria para que piques y preguntes y ella pueda volver a contar.

A través de fotos, de recortes de periódico, de fichas del subway, de canciones, Andrés Felipe Solano reconstruye a su madre. Como por oleadas, va dejando sobre la orilla nuevos matices que nos hacen comprender mejor a la mujer, a Gloria, la que “me confesó que los primeros días en la clínica, cuando se inclinaba para cargarme, había sentido miedo de mi mirada fija desde la cuna. Fue la primera vez que nuestros miedos se encontraron, supongo”.

Conmueve especialmente cuando ambos, madre e hijo, son ya dos adultos (ella más de sesenta, él alrededor de treinta) y se tratan con la misma franqueza de quien se mira a un espejo. Él la ha ido a visitar. Ahora vive sola en Nueva York y, entre sus rutinas compartidas esos días, está la de ir juntos a lavar la ropa al SuperWash. El lugar es propicio para confesiones. Él sale a fumar un cigarrillo y ella le pide una calada. “Muy rico, dice, y suelta una risa que hace pensar en una ola transatlántica rompiendo contra un malecón”. Luego, tararea Fumando espero y “es en este preciso momento, en este exacto momento y no en otro, cuando empecé a escribir todo esto que ahora escribo”.

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