
La campaña electoral estadounidense es también histórica por el incremento del marketing electoral. La imaginación ha inundado las tiendas estadounidenses con tazas, camisetas, chapas, pegatinas, juguetes... con la imagen y los colores de los candidatos a la casa blanca.

Las camisetas y gorras son los productos por excelencia de la vestimenta de los estadounidenses. En esta campaña no podían faltar las dedicadas a Obama o McCain. Incluso, Sarah Palin puede presumir de tener una de rudby. El famoso Joe el fontanero también tiene una.

La moda Obama, que ha llegado hasta las pasarelas, se ha impuesto en la calle. Camisetas, deportivas, gorras e, incluso, calzoncillos llevan la cara del que podría convertirse en el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
Los niños, como los adultos, también defienden con sus camisetas la preferencia electoral de sus padres. Este bebé, por ejemplo, lleva escrito en su
body "mi madre vota a Sarah Palin".
Por su parte, la madre de este bebé puede llevar un bolso que invita a votar a McCain para que presida EEUU.
Mientras, algunas electoras demócratas lucen estos originales pendientes.

Las chapas son objeto tradicional de todas las campañas, también en esta.

Y las pegatinas, tampoco fallan este año en Estados Unidos.

Y las tazas, tan usadas por los estadounidenses para transportar el café de camino al trabajo no podían faltar para difundir los mensajes de la campaña.
Ya en la oficina, algunos decoran su despacho con una alfombrilla como esta.
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Hasta en los momentos más íntimos recuerdan a sus candidatos preferidos.
McCain y Obama, de la cabeza a los pies. Estas chanclas demuestran que el humor también tiene cabida en las elecciones más importantes del mundo.

Un juguete muy usado por los jóvenes norteamericanos, el monopatín, también ha sido objeto de
merchandising electoral.
También, este año muchos estadounidenses han regalado los típicos peluches pero, esta vez, dedicados al canditado favorito.
