Es cierto que hay tres contenidos claros en este libro Europa: una historia personal de Timothy Garton Ash . Un relato de los avatares de la construcción política de Europa; un libro de viajes y experiencias personales del autor ; y, quizás especialmente, una reflexión sobre el modo de mirar británico más allá del canal. “El Reino Unido era — y sigue siendo — un gran observatorio, no solo por su situación geográfica, a cierta distancia de la costa del continente, sino también gracias a su tradición de investigaciones escépticas y empíricas y de debate sólido”.
Timothy Garton Ash es un escritor contrariado: tras el Brexit no puede reprimir cierta sensación de frustración. Sus conciudadanos se desentienden del proyecto al que él había dedicado sus energías intelectuales y personales como si no les interesara la suerte de la libertad y la democracia en el continente. Sentirá como una renuncia dolorosa la amputación de su ciudadanía europea, a la que el Brexit le ha condenado. T. Garton había asumido como un compromiso vocacional, su implicación en la construcción de la Europa política, como unión cada vez más estrecha. “En ese sentido, Europa se identifica con un conjunto de valores como la libertad, la democracia, la paz, la dignidad y los derechos humanos".
Hay dos cosas que llaman la atención en el relato de Garton Ash sobre el proceso europeo: su convencimiento de que se trata de un suceso político, en el sentido de popular y por tanto no limitado a unas élites, y con unas dimensiones culturales y espirituales que rebasan entonces el ámbito, bien importante desde luego, de lo institucional y jurídico. Y su opción por subrayar la amplitud del experimento europeo, que no puede ceñirse a sus naciones occidentales, sino que ha de incluir con todo derecho y en igualdad de condiciones a los países del centro y este. Es extraordinario el grado de conocimiento de Garton de las peculiaridades de estos países, las condiciones de su emancipación tras la caída del muro y las hipotecas que habrán de levantar, pues la herencia comunista dejará una huella ominosa en las mismas. Son muy recomendables las páginas que Garton dedica a la Polonia de Walesa o a exponer las condiciones políticas de la Hungría de Orban. Sin duda las oportunidades del populismo iliberal en los países del Este quedan iluminadas si se recurre a las explicaciones de Garton Ash.
Además sucede que en muy buena parte lo que cuenta ha sido vivido por el: Garton ha estado en el Maidam o en las demostraciones convocadas por Havel y traslada las vivencias de esos acontecimientos sentidas por los manifestantes, pero también por los protagonistas principales de los sucesos que cuenta. “Recurro, dice Garton, a mis diarios, cuadernos, fotografías , recuerdos, lecturas , a lo que he visto y oído a lo largo del último medio siglo, pero también a las remembranzas de otros “.
Esta implicación vital de Garton Ash en la propagación de las luces en toda Europa es cautivadora; sin duda da cuenta del encanto del libro al rememorar los momentos personales vividos, con la red de amigos urdida (así Havel, pero también Tony Blair o el medievalista polaco y ministro de asuntos exteriores Bronisław Geremek) , y los ambientes y paisajes contemplados. A veces uno piensa en el buen inglés que personifican gentes como Brenan, Borrow u Orwell.
Aunque podemos no estar de acuerdo con la visión demasiado autosatisfecha del ideario político de Garton, pues no advierte falta de ambición política en la Unión Europea ni denuncia sus limitaciones democráticas. Como ha demostrado la crisis griega, el tratamiento a todos los miembros no es el mismo, si se piensa en las exigencias del monto de la deuda o del déficit presupuestario. Garton, en otras ocasiones, puede pecar de doctrinario; por ejemplo cuando insiste en la repetición del referéndum sobre el Brexit, sin caer en la cuenta de la imposibilidad constitucional de tal planteamiento.
Echo a faltar dos cosas en el relato de la Unión Política. Primero, quizás una mayor sensibilidad hacia el derecho. Europa es una extraordinaria creación jurídica, una verdadera comunidad de derecho. Un constructo refinadamente sofisticado, que ha salido adelante prescindiendo de la idea de soberanía y con un reducido aparato institucional propio. Y, en segundo término, una confrontación con las principales construcciones de la idea europea: hablemos de Habermas, Kirchhoff, Weiler o Rubio Llorente. Garton es una de las pocas voces que, con indiscutida autoridad, puede atreverse a tomar la palabra en un coloquio de esta naturaleza.
El libro de Garton está lleno de apuntes extraordinariamente agudos sobre asuntos capitales, captados en su esencia de modo realmente lúcido. Pondré dos o tres ejemplos. En el capítulo que dedica a Roma, como referencia imprescindible fundacional de la nueva Europa política, Garton señala: No se trata solo de que Roma nunca desapareciera del todo en los territorios que una vez dominó. Se trata de que incluso pueblos y territorios que jamás formaron parte del Imperio romano se sintieron fascinados por él , “lo estudiaron, reclamaron su herencia e intentaron reproducirlo, en todos los sentidos de la palabra « reproducción»” . O una explicación sintética del Brexit: “La opción de la salida se propagó por una combinación de dudas sobre el modelo de economía globalizada que representaba la Unión Europea, temores a que esta socavara la identidad británica y esperanzas de que con el Brexit se redujera la inmigración”.
O sus tres observaciones sobre la situación multicultural de Europa en estos momentos. Ingratitud: “La mayoría de los países europeos que habían poseído imperios de ultramar apenas reconocían tener una obligación moral hacia los pueblos que habían colonizado y oprimido”. Integración problemática: mientras que los padres, la primera generación, se esforzaban por amoldarse, a veces sus hijos deseaban redescubrir su herencia ancestral y expresaban su orgullo por ella. Y, en fin, futuro complicado: “Francia era «un país hipócrita» , me dijo el joven Oussine .El problema será cómo defender y aumentar las libertades de una sociedad abierta en condiciones de creciente diversidad”.