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Qué noche la de aquel día

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 05 de noviembre de 2008, 05:11h
Es noche cerrada en Madrid, pero noto la expectación en el ambiente.

El tipo de edad indefinida que vende kleenex en la calle Serrano me pregunta:

-¿Cómo va Virginia? Porque Virginia es importante ¿no?

-Efectivamente, pero yo creo que Indiana es más significativa, si consideramos el peso de los Estados dudosos.

No le doy tiempo a abordar una discusión de fondo, porque acelero hasta llegar a la esquina de Goya.

El policía municipal me para, pero no con las habituales aviesas intenciones, sino para ponerme entre la espada y la pared:

-Ganando Florida, y pensando en California en el cierre de la costa oeste, creo que la cosa está cantada.

-Tiene usted razón, porque un municipal siempre la tiene. Kansas es aquí una anécdota.

Salgo prudentemente disparado y llego al garaje junto a EL IMPARCIAL. El vigilante está en frenesí, junto a una radio, una televisión y un portátil.

-Mire usted, a mí que Obama gane en Vermont me da lo mismo. Y que McCain gane en Kentucky me es indiferente. Y, si no, fíjese como cambian los resultados cada minuto en Carolina del Norte.

Efectivamente. Cuando llego a la pantalla del ordenador me doy cuenta de que los votantes están parejos a las 2:00 GMT, pero los votos electorales se decantan por Obama.

Llamo a mi asesor financiero, que me dice:

-Me juego todo a que gana Obama. Mañana invertimos mil euros en Telefónica.

Mi asesor me conoce perfectamente, y sabe que mi umbral de inversión no supera esa cifra. Pero yo me resisto con agudeza:

-No inviertas, porque el mercado ha descontado la victoria de Obama. Pero tampoco vendas, porque Delaware es mucho Delaware, y Georgia siempre será Georgia.

El paso de los minutos se hace angustioso. La centralita de EL IMPARCIAL se bloquea de llamadas. Un lector, preso de angustia, me espeta:

-Si no aclaramos de una vez por todas Texas, ¿de qué me vale Kansas?

Me veo obligado a darle la razón. Pero le recomiendo paciencia:

-Oiga, hasta el rabo todo es toro.

Eso le tranquiliza, por lo que grabo en el contestador automático esa frase, que creo que va a satisfacer a los más inquietos de los lectores. Pero me equivoco. Un amigo del portero de la finca toca a la puerta.

-Me era imposible dormir. ¿Puede decirme qué ha pasado en el medio oeste?

-¿Sondeos o recuento?, pregunto a la defensiva.

-Me vale con las encuestas a pie de urna.

Le doy un dato tranquilizador, porque sé que es votante del PSOE, y cree que Obama es casi socialista.

-Ohio parece que se vuelca con los demócratas.

Veo el alivio en su rostro.

-Es que nos jugamos mucho, me dice al despedirse.

Tiene razón, porque desde la ventana veo una enorme rogativa.

-¡Obama, Obama, Obama es cojonudo, como Obama no hay ninguno!

Levanto los dedos en señal de victoria, que es un gesto que siempre consuela, y vuelvo a mirar la pantalla del ordenador. El equipo de EL IMPARCIAL se afana en actualizar los resultados. Son las 2:40 GMT y Obama tiene 102 votos electorales, y McCain 64.

Esto se decanta a toda velocidad. Casi sin solución de continuidad, la CNN eleva a Obama a los 194 votos electorales. Estamos a menos de ochenta del listón presidencial. Se huele la victoria del afroamericano, como se llama a todo negro americano, aunque no tenga nada que ver con África.

El mundo está a punto de cambiar, y millones de españoles son testigos, pegados a los televisores y consultando sus PDAs.

Zapatero, por fin, ha acertado con el candidato. Blanco estuvo atinado, al no interferir en la campaña. Dos millones ochocientos mil parados españoles tienen un motivo de esperanza.

Vivimos momentos vertiginosos. En Irak rugen de alegría. En Afganistán braman de contento. Chávez y Castro brindan con emoción: por fin gana uno de los nuestros. Son las 5:00 GMT, y 207-95.

Mientras, en el cuartel general de Obama preparan la comparecencia presidencial:

-Mira, Barack. Ahora vas a ser presidente. Los mercados reclaman prudencia. El mundo tiene que cambiar, pero no tiene por qué ser de golpe. Cuidado con retirar las tropas de las guerras de Oriente Medio, a ver si van a pensar que todo gobernante demócrata es tan débil como Carter. Y no cedas ante los chinos, que les das la mano y te toman el brazo. Vamos, que tienes que ser como Bush, aparentando que no lo eres.

-Pero, yo necesito recibir a Zapatero.

-Por supuesto, ya habrá tiempo, en alguna cumbre sobre biodiversidad en Nueva Zelanda, o en una reunión del G-100, que agrupa a los países relacionados con Papúa-Nueva Guinea.

Y, en Madrid, una lucecita en La Moncloa revela la vigilia del timonel socialista. Él, como decenas de millones de españoles, no ha podido pegar ojo. Acaba de conocer el dato: Obama será presidente. España está salvada. El mundo entra en un nuevo amanecer. El nuevo capitalismo ha comenzado. Juntos podemos.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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