El cielo de Lima acaba de aparecer en Seix Barral. De su autor se ha publicado este último año Lo demás es aire, una sorprendente novela de amplio recorrido que tuve el placer de leer, momento a partir del que me he convertido en una ávida seguidora. Juan Gómez Bárcena tiene ya publicaciones suficientes para que podamos referirnos a una trayectoria amplia y provechosa, la suya; y sorprendente, porque aunque el tratamiento del tiempo subyace en el fondo de todas sus escrituras, los temas son de lo más variados y originales.
El cielo de Lima que acaba de publicar Seix Barral es una nueva edición de la que se menciona como su primera novela. En puridad no es la primera, pues en 2002 se había estrenado con un texto titulado El héroe de Duranza, tras el que se lanzó a la poesía con la que obtuvo una beca de la Fundación Antonio Gala para seguir escribiendo. Eso es lo que hizo tras ese prestigioso estímulo, en un recorrido que sigue repleto de premios y reconocimientos.
Como una distinción de su valía podemos considerar por tanto esta nueva publicación de la novela que vio la luz originalmente en 2014 y con la que obtuvo los Premios Ojo Crítico y el Ciudad de Alcalá de Narrativa. El gesto editorial es síntoma de garantía. En una obra que podríamos decir temprana, ya se manifiesta la garra narrativa de Juan Gómez Bárcena.
El cielo de Lima se basa en una historia real protagonizada por el escritor Juan Ramón Jiménez, poco conocida a pesar de que se han realizado ya algunos estudios literarios sobre ella. El graduado en Literatura Comparada que es el autor demuestra que sabe sacar inmenso partido novelístico a la anécdota, rematadamente auténtica, que convierte en una exquisita ficción aferrada al tiempo, al lugar y a las circunstancias sociales y políticas del momento.
Nos sitúa en Lima, Perú, en 1904; sólo un final a modo de epílogo muy logrado traspasará la guerra mundial para resituarnos en 1920. Es en 1913 cuando Juan Ramón Jiménez hace poesía –nunca mejor dicho– del episodio novelesco (con un poema que incluirá en su libro Laberinto), que sin embargo desaparecerá de sus publicaciones posteriores en el momento en que se entera de que todo ha sido una broma: se ha enamorado platónicamente de una dama limeña con la que mantiene una relación epistolar que en realidad es fruto de las tentativas literarias de dos jóvenes aprendices de poeta que se enfrentan a la incapacidad de escribir una obra de valía propia: «El temor de que la novela de Juan Ramón y Georgina acabe revelando lo poco que vale su propia vida. Porque al fin y al cabo toda buena ficción hunde sus raíces en una emoción auténtica».
Además de atravesar con estos jóvenes de familia adinerada que desde sus diferentes orígenes y su evolución permiten entender la realidad social y política del principio de siglo en Perú, desde el sindicalismo obrero al mundo bohemio, la novela retrata la personalidad de esa burguesía pretenciosa que encarnan José Gálvez y Carlos Rodríguez como protagonistas, quienes, al reencontrarse tras la publicación del libro de Juan Ramón Jiménez, saben «que ese poema que no les pertenece, ese poema que no van a leer, es también mejor que ellos mismos».
El final de la novela es una sorpresa muy literaria: «Un poema, dos rúbricas, una despedida», porque los chavales que han dado pie a esta espléndida obra de ficción asumen la autoría: «Es nuestra vida, dice, esto es lo mejor que hemos hecho, lo mejor que haremos nunca, y por eso ahora vamos a firmarlo».
Una recomendación: sigan y lean retrospectivamente y en lo nuevo que nos presente Juan Gómez Bárcena. Es una voz, la suya, de gran solidez.