www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Addulrazak Gurnah: El desertor

domingo 28 de enero de 2024, 18:51h
Addulrazak Gurnah : El desertor

Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas críticas más leídas de libros destacados. ¡Feliz 2024! ¡Felices lecturas! Traducción de Rita da Costa. Salamandra. Barcelona, 2023. 338 páginas. 21 €. Libro electrónico: 9, 99 €.

Por Adrián Sanmartín

La concesión del Premio Nobel en 2021 al tanzano afincado en Reino Unido Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) facilitó que su obra se fuera conociendo más allá del ámbito anglosajón. En nuestro país, Salamandra lo ha acogido en su catálogo, donde han aparecido Paraíso, A orillas del mar, y La vida, después. Y ahora El desertor, publicada originariamente en 2005, y que encierra no pocos elementos autobiográficos en una recreación de su Zanzíbar natal, un escenario, por otro lado, que, de manera directa o ficticia, suele aparecer en su producción.

En Paraíso, nos ofrecía una singular novela de aprendizaje, con magnífico retrato de personajes y situaciones, con ecos de la nouvelle El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Y en A orillas del mar, donde asoma en su trasfondo Bartleby el escribiente, de Melville, se entremezclan los recuerdos de su protagonista de su patria y la experiencia del exilio, el choque de culturas, el difícil entendimiento.

Precisamente ese asunto de las dificultades de entenderse desde culturas y cosmovisiones diferentes ocupa y preocupa enormemente al autor tanzano, y puede abordarlo desde su propia experiencia. Bien recalcó el jurado del Nobel “su conmovedora descripción de los efectos del colonialismo en África y de la suerte de los refugiados, en el abismo entre diferentes culturas y continentes”.

En El desertor somos testigos del encuentro de Martin Pearce y Hassanali. Un encuentro que en el arranque de la novela se nos presenta como una singular mezcla de azar y necesidad y un cierto carácter mítico: “Corría una leyenda sobre la primera vez que lo avistaron. Más de una, en realidad, pero con el paso del tiempo y el boca a boca los elementos de todas ellas se fundieron en una sola. Siempre aparecía al alba, como una figura mitológica. En una de esas leyendas era una sombra que caminaba erguida y se movía tan despacio que, en esa peculiar luz acuosa, su avance resultaba casi imperceptible, subrepticio como el destino. Según otra leyenda, lo habían encontrado a las afueras del pueblo, completamente inmóvil —ni un temblor o el amago de un gesto—, con ojos grises que relucían en la oscuridad, a la espera de alguien cuyo inevitable sino era toparse con él. Lo que nadie ponía en duda —aunque, a decir verdad, los distintos relatos no se contradecían entre sí sino que todos reforzaban a su manera lo insólito de su aparición— era que fue Hassanali, el tendero, quien lo halló o fue hallado por él. Hay una parte de azar en todas las cosas, y también la hubo en su llegada, pero el azar no es lo mismo que la casualidad, y hasta los sucesos más inesperados responden a algún designio. A la luz de las repercusiones que tendría en el futuro, el hecho de que fuese Hassanali quien lo encontró difícilmente puede interpretarse como algo fortuito. Por entonces, era el vecino más madrugador del lugar, pues se levantaba antes del alba para abrir las puertas y ventanas de la mezquita”.

Estamos en 1899, en una pequeña cuidad del África oriental. Martin Pearce es un escritor y viajero británico que está herido, tras haber sido atacado por una banda de ladrones. En una calamitosa condición le halla el tendero Hassanali, quien, en lugar de dejarlo a su suerte, le cuidará. Y en los cuidados que consiguen su recuperación, ayudará a Hassanali su hermana Rehana. Inevitablemente surge el amor entre Martin Pearce y Rehana. Pero cada uno pertenece a un mundo muy distinto y su relación, de la que nacerá una hija, tiene mucho de prohibido.

Desde finales del siglo XIX en África llegamos hasta el Londres de los años sesenta en una historia donde Abdulrazak Gurnah arma una trama cargada de recovecos que nos atrapa. ¿Es posible ese amor entre un europeo y una africana? ¿Se pueden olvidar las heridas del colonialismo? ¿Cuál es su rastro?

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios