Un equipo internacional de investigación, dirigido por Jean-Jacques Hublin del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y el Collège de France, ha reexcavado la Cueva de Ranis, descubriendo fósiles de Homo sapiens que datan de hace 47.500 años, marcando el asentamiento temprano de nuestra especie en Europa.
Los resultados de tres estudios publicados revelan datos cruciales sobre los fósiles de Ilsenhöhle en Ranis, su contexto asociado, la dieta y el estilo de vida de estos primeros pioneros, así como las condiciones ambientales que enfrentaron en Europa Central y del Noroeste.
Según Hublin, la Cueva de Ranis proporciona evidencia de la primera dispersión de Homo sapiens en las latitudes más altas de Europa, desafiando las creencias anteriores. "Resulta que los artefactos de piedra que se pensaba que eran producidos por neandertales eran, de hecho, parte del kit de herramientas temprano de Homo sapiens. Esto cambia fundamentalmente nuestro conocimiento previo sobre este período: Homo sapiens llegó al noroeste de Europa mucho antes de la desaparición de los neandertales en el suroeste de Europa", explica Hublin.
El equipo reexcavó la Cueva de Ranis entre 2016 y 2022, localizando depósitos remanentes de excavaciones de la década de 1930, aclarando la estratigrafía y cronología del sitio. La excavación reveló una sorpresa inesperada: capas que contenían restos de Homo sapiens. "Este descubrimiento fue una sorpresa enorme, ya que no se conocían fósiles humanos de la Cueva de Ranis antes, y fue una recompensa por el arduo trabajo en el sitio", menciona Marcel Weiss de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg.
Los análisis zooarqueológicos de miles de fragmentos óseos revelaron patrones de uso del sitio y la dieta humana. Geoff Smith de la Universidad de Kent y el Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva explica que, aunque los humanos solo usaban la cueva esporádicamente, consumían carne de animales como renos, rinocerontes lanudos y caballos.
El uso de palaeoproteómica permitió la identificación de huesos humanos, siendo este un paso crucial para vincular los fósiles con Homo sapiens. Dorothea Mylopotamitaki, del Collège de France y el Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva, destaca la importancia de esta técnica novedosa.
Además de la reexcavación, el equipo analizó fragmentos óseos de la antigua colección de Ranis (1932-1938), encontrando nuevos huesos humanos mezclados con restos animales. Los análisis de ADN confirmaron que los fragmentos pertenecían a Homo sapiens y revelaron conexiones genéticas entre los fósiles de diferentes excavaciones.
Las dataciones por radiocarbono situaron la ocupación humana de la cueva en al menos 47.500 años atrás, mostrando que estos individuos fueron algunos de los primeros Homo sapiens en habitar Europa. Además, análisis de isótopos estables en dientes y huesos de animales proporcionaron información sobre las condiciones climáticas y ambientales, demostrando que Homo sapiens tenía la capacidad de adaptarse a condiciones climáticas severas.