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ENTREVISTA

Raúl Mayoral: "Nos quieren reducir a los católicos a ciudadanos de segunda"

Raúl Mayoral: 'Nos quieren reducir a los católicos a ciudadanos de segunda'
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EL IMPARCIAL
viernes 02 de febrero de 2024, 19:11h
Actualizado el: 02 de febrero de 2024, 19:56h

El abogado, empresario y divulgador Raúl Mayoral, colaborador de EL IMPARCIAL, ha decidido tomar la lanza, subirse a su corcel, y como un Quijote del siglo XXI, lanzarse contra los gigantes que doman los vientos de la corriente ideológica actual para defender el pensamiento cristiano. Una batalla contracultural que se dirimirá en los campos de las redes sociales a través de Libercast, un canal de Youtube donde Mayoral llama al rearme moral de los católicos, proveyendo de argumentos a las nuevas generaciones contra las nuevas olas que pretenden convertir a los católicos "en ciudadanos de segunda".

Libercast. ¿Por qué surge este proyecto?

Es un proyecto al que vengo dándole vueltas desde hace mucho tiempo. Yo de formación soy abogado pero siempre he tenido como hobby la comunicación. Además de colaborar en programas de radio y en alguna televisión también me encanta escribir, y la prueba son los más de 300 artículos escritos en El Imparcial. Como la comunicación siempre me ha llamado la atención, lo que estoy notando es que quien controla los medios de comunicación, quien controla el lenguaje, lo controla todo. Decía Stalin "de todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno es tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario". Así, me he propuesto montar un proyecto que, por un lado, pretende ser formativo, tener un sentido didáctico para las nuevas generaciones, sobre todo los jóvenes. Vivimos en la sociedad de la tecnología, de lo rápido, de lo efímero, de lo superficial y esto, para los jóvenes no es bueno porque no profundizan. Eso les va a permitir ser más libres porque estarán menos expuestos al engaño, a la farsa, más aún teniendo en cuenta cómo estamos hoy. Por otro lado, hay también un aspecto de cierta misión. Me propongo Libercast como una cuestión de dar mi visión como creyente y católico. En concreto, creo que los católicos somos ese sector de la ciudadanía al que le pitan un penalti injusto en contra en el último minuto y acabas perdiendo. Nos quieren reducir a ciudadanos de segunda. Nos llaman “carcas”, gente “retrógrada” que no estamos con la modernidad... y ese es el discurso cultural que se impone, quizá por nuestra dejadez, por falta de formación, por complejo o por apaciguamiento. Y yo ya he llegado a un determinado momento en la que me he propuesto alzar la voz.

¿Cómo va a llevarlo a cabo?

Libercast es un proyecto que va a tener su hábitat en el mundo de las redes sociales mediante la generación y difusión de vídeos. Hoy día, es ahí donde hay que estar. Es cierto que en las redes sociales hay de todo, como en la propia vida. La tecnología siempre es de doble uso, positivo o negativo. Las redes sociales yo las concibo como una oportunidad, una plataforma que te va a permitir manejar información, recibirla, investigar. Hay que tener en cuenta una cosa, el artículo 18 de la Declaración de Derechos Humanos dice que el ciudadano, en el ámbito de la información, de la opinión, de la libertad de expresión, tiene tres facultades: investigar hechos, recibir información y emitir información. Pero sólo ejercitamos una de esas facultades, que es la de recibir información. Las otras dos, investigar y emitir información, las hemos delegado en el periodismo. Y me parece bien, pero este escenario ha cambiado por las redes sociales. Desde un prisma idílico, sin tener en cuenta bulos, patrañas, postverdad…, cualquier ciudadano, con un teléfono móvil, puede grabar un hecho, enviarlo, emitir información; es decir, se convierte en un periodista. Ese papel de mediador que hay entre los hechos y la sociedad que ejercen los periodistas y los medios de comunicación salta por los aires porque ya cualquiera puede informar o investigar. Remarco que hablo desde un prisma idílico. Porque evidentemente puede lanzar noticias falsas. Pero señalo cómo la tecnología, con un teléfono móvil, puede ser la herramienta más útil para investigar, ser testigo de un suceso y generar información de una manera viral. Eso es a grandes rasgos Libercast: la posibilidad de alzar la voz porque te lo permite la tecnología.

Habla en sus vídeos de dar una batalla cultural. El abuso de la tecnología, la corrección política, la ideología de género, la memoria histórica y el cambio climático son algunos de los temas que trata.

Se impone un discurso cultural, que es más bien de tendencia “progre”, que va en contra de los valores que representa el pensamiento cristiano. Todo lo que se impone ahí, por esta agenda cultural dominante que existe, este discurso hegemónico, da la sensación de que no existen otras opiniones, otras alternativas. Se va imponiendo una cosmovisión que pretende echar de la pista a la cosmovisión cristiana. Llegas a la conclusión de que esta siempre ha sido la misma historia: expulsar a la Iglesia de la vida pública. Lleva dos mil años y siempre han intentado, cada cierto tiempo, quitársela de encima. Hoy lo que se impone es todo esto. A través de una corrección política, de un pensamiento único, de un lenguaje perverso que es manipulado, lo que se impone son cosas como la memoria histórica, la ideología de género, el cambio climático… Ojo, que no estoy negando el cambio climático, sino que, sin negar la influencia del ser humano en el planeta, lo que no acepto es que haya continuamente unas amenazas catastrofistas, que se atemorice con el fin del mundo… Es puro cinismo porque luego te encuentras con China, que sigue sin respetar el Protocolo de Kioto, EEUU, Inglaterra… es todo una hipocresía. Eso es lo que denuncio. No es que esté en contra del cambio climático. No lo niego. Reconozco que hay una evidencia de que la acción del hombre sobre el planeta, tras tantos miles de años, está siendo perjudicial. Pero de ahí a que se pongan a atemorizarnos con amenazas apocalípticas… no lo acepto.Y más cuando es un negocio para algunos.

Habla de esta batalla como una misión personal, pero ¿cómo ve en ella a la Iglesia, en su papel como institución y como comunidad?

La Iglesia ha estado siempre donde tiene que estar: en la defensa del Evangelio, la defensa de la palabra y la defensa de la libertad. Es una institución que siempre ha defendido los derechos del hombre. Todo eso sin perjuicio de esos lunares que tiene la Iglesia como cualquier otra institución con la pederastia, por ejemplo. A lo largo de la historia ha habido intentos de echar a la Iglesia. Una Iglesia que se impone al imperio romano, que supera la Reforma Protestante y también la Revolución francesa. De hecho, la concepción de la Ilustración -cuyo lema de libertad, igualdad y fraternidad es propio del Evangelio de Jesucristo- es, además de copiar a la Iglesia, sustituirla cuando se crea el Estado moderno como una estructura de contrapoder al poder de la Iglesia. Luego si ya nos vamos al siglo XX, los totalitarismos como el fascismo, el nazismo y el comunismo son lo que llamo yo religiones al revés. Pseudo religiones que quieren echar a Dios y sustituirlo por el Estado, la raza o el partido, según el caso. Luego ya en época más actual, mayo del 68 es también un intento de crear el hombre nuevo otra vez. Que esta es la tabarra de siempre, “crear el hombre nuevo”. Hoy en día asistimos a lo mismo con un agravante, el componente tecnológico. Douglas Murray dijo una vez que “cuando uno va corriendo en la dirección equivocada, la tecnología le permite correr más”. Vamos derechos al precipicio. Y no te cuento ya con lo que viene de la inteligencia artificial. Que yo no estoy en contra. Pero es como todo con ese doble uso posible de la tecnología. Si la IA está en manos de malvados y perversos, nos podemos ir prepararando. Pero si tiene un uso racional, positivo, a favor del hombre, podemos estar tranquilos. Nada nuevo bajo el sol. La Doctrina social de la Iglesia te viene a decir que el hombre debe utilizar todos esos recursos, la técnica, la tecnología, de manera sabia, en beneficio de la humanidad. La Iglesia está donde debe estar siempre, en la defensa del Evangelio. Con todos los defectos que pueda tener hoy en día, los vicios, los fallos, los errores… creo que sigue en la defensa del hombre.

¿Pero no echa en falta un comportamiento más proactivo en esta defensa?

Yo tengo envidia sana del laicado y el catolicismo italiano. Para mí, el laicado italiano es un ejemplo de católico activo. Nosotros aquí deberíamos ser un poquito más proactivos. Quizá se deba a que se ha metido en el subconsciente de los católicos esos 40 años en los que la Iglesia estuvo muy al lado del régimen franquista, de la dictadura. Los católicos deberíamos ser más creativos, más imaginativos. Estamos un poco acomodados.

Toma parte en esta lucha desde las redes. ¿Qué papel cree que han tenido los medios de comunicación en esta situación?

Otra cosa que yo critico, una de las cosas que más me repatea del periodismo, es que te marcan la agenda informativa y hasta los juicios de valor que debes hacer. Siempre se ha dicho que lo que no está en los medios, no existe. Y a eso voy. Estamos acostumbrados a que los periódicos traten siempre los mismos temas. Lo que es novedoso y sensacional, en cuanto deja de serlo, se olvida. ¿Acaso sale algo ahora en los medios sobre el chico español que descuartizó a un ciudadano? Ya no sabemos nada de Sancho tras haber estado todo un verano dando la tabarra en televisiones, portadas… ya nada. Eso es lo que no me gusta del periodismo, cómo coge una perra, por así decirlo, y dan la matraca con ella hasta que se les olvida. En Libercast, otra de las cosas que me propongo es que la opinión pública sepa todas estas cosas, que se dé cuenta y sea una opinión pública sólida, robusta, que sepa diferenciar información de opinión, que diferencie sensacionalismo de lo que realmente es una noticia. Sé que esto es algo que muchos antes que yo han denunciado, trabajado y estudiado, pero estoy aquí y lo hago con una finalidad de ilustrar a los jóvenes. Me lo he propuesto como algo personal y espero ayudar a más gente.

En este papel tan activista y a contracorriente, ¿no teme que esta ideología actual se vuelva contra usted en un nuevo caso de cultura de la cancelación?

Un amigo me decía que cuando un torero salta a la plaza, solamente con pisar el albero ya está expuesto a que el toro le dé un revolcón. No es que quiera ser un mártir, pero yo cuento con ello. Pretendo que el canal que he abierto en Youtube tenga el mayor número posible de visitas. Además, en las próximas semanas terminaré de escribir un libro que está totalmente en consonancia con todo lo que vengo diciendo en el canal.

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