Dominio donostiarra sin puntería (0-0). Su delantero salió señalado. El equipo de Aguirre se centró en contener y salió satisfecho. San Sebastián decidirá.
La Copa del Rey descorchó sus semifinales este martes. Saltaron a la palestra Mallorca y Real Sociedad en un partido de ida que se zanjó con empate sin goles, muestra de la igualdad con la que se está desarrollando esta edición del campeonato copero. El marcador evidenció un 0-0, pero hubo un ganador: Javier Aguirre. El entrenador azteca avisó en la previa que esta eliminatoria se decidiría en San Sebastián y logró su objetivo. Eso sí, el mérito no sólo residió en su esquema defensivo.
El equipo de Imanol Alguacil está siendo perseguido por las lesiones justo cuando se va a jugar buena parte de sus aspiraciones en la temporada. Febrero va a calibrar la verdadera dimensión de la magnífica obra donostiarra, con estas semis de Copa, los octavos de la Liga de Campeones y la puja, cada vez más elitista, por jugar en Europa el próximo año. Ese triple desafío se le ha presentado a los vascos con sensibles bajas en su plantilla. Por ejemplo, esta noche no pudieron contar con Mikel Oyarzabal, Aihen Muñóz, Kieran Tierney ni con el fichaje invernal Sheraldo Becker.
El Mallorca enfanga a la Real
Tuvieron enfrente en Palma al muro local acostumbrado. Un bloque cimentado por tres centrales expeditivos, dos carrileros batalladores y un destructor destacado como Samu Costa. Además, se remangan como si fueran a trabajar a la mina nombres finos como Sergi Darder o Dani Rodríguez. El resultado es un colectivo que encaja pocos goles y que compite bien. No está funcionando en Liga, donde están a tres puntos de los puestos de descenso, pero en las eliminatorias han evidenciado su consistencia. No obstante, dejaron atrás en la ronda precedente al Girona.

Sabía el técnico mexicano que su red de ayudas se iba a tener que multiplicar para frenar las combinaciones fluidas donostiarras. Un zurdazo lejano de Brais Méndez, que atrapó el portero copero Dominik Greif, avisó del potencial visitante en el tercer minuto. Este acercamiento bastó para que los baleares propulsaran la intensidad y la contundencia en sus pugnas. Aplicaron dureza y una presión asfixiante en campo propio para torpedear la sinfonía 'txuri urdin' en el primer tiempo. Dispararon el ritmo, mientras que la Real trataba de bajar las revoluciones por medio de la posesión.
Le costó mucho participar a Takefusa Kubo, llegado de la Copa de Asia hace tres días y víctima de vigilancias especiales. José Copete no se lo puso fácil. El Mallorca acumuló faltas e interrupciones para frenar la circulación rival y en fase ofensiva se limitó a enviar pelotazos para que Abdón Prats y Cyle Larin generasen segundas jugadas. Esta fórmula, y algún que otro robo adelantado, sólo les permitió cruzar algún centro lateral para que Remiro estrenase sus guantes. Su única llegada amenazante ocurrió en el minuto 29, cuando Dani Rodríguez envió un centro y Abdón voleó cerca de la madera. Y Le Normand repelió un remate del capitán que había culminado una contra acelerada dirigida por Darder y engrasada por Jaume Costa -minuto 34-.
Barrenetxea vuela
La victoria del 'Vasco' residió en que llegó al intermedio con el 32% de posesión pero sin casi lamentar peligro en su área. La Real jugó incómoda en este segmento, presa de una pujanza física balear que atenazó la movilidad interior que siembran Brais, Mikel Merino, Kubo y Ander Barrenetxea. Este último, eléctrico por izquierda, fue el elemento más sobresaliente del ataque visitante. Sólo él pareció escapar del rigor táctico 'bermellón'. A punto estuvo de abrir la lata en el 27, cuando no llegó de milagro a embocar un centro peinado por Sadiq, y en el minuto 39 dibujó un centro maravilloso, con el exterior, que el delantero nigeriano desperdició. Empezó aquí el tétrico ocaso de Umar.

Imanol leyó la cartilla a sus jugadores en vestuarios y ordenó más revoluciones. Había que jugar más rápido, con menos toques, y sobre todo había que apretar con más ardor en los duelos. Los donostiarras obedecieron y en la reanudación elevaron la exigencia, con y sin balón. Inauguraron entonces un monólogo que sólo admitió un punterazo de Abdón que rozó el poste -minuto 52-. Todo lo demás sucedió en el campo de un Mallorca que acabó pagando el esfuerzo y entregándose a un encierro alimentado por el cansancio.
Emergió Barrenetxea y la Real comenzó a volar. El extremo sentó a Valjent en el 53 y centró para que Sadiq fallase, casi bajo palos, de manera incomprensible. No iba a ser la última vez. En el 59 de juego, 'Barrene' activó una contra, dividió para que Kubo asistiera al latigazo de Brais que tapó como pudo Greif y ahí, en el rechace, Umar chutó al lateral de la red; y 12 minutos más tarde, en el 71, Ander germinó una combinación con Javi Galán que acabó con centro raso de Kubo y otro remate arriba de Sadiq, a centímetros de la línea de gol.
No frenó su insistencia Barrenetxea, pues en el minuto 73 volvió a romper a Valjent y a chutar, casi sin ángulo, para el despeje atinado de Greif. Mandó la Real hasta el desenlace, aunque hubieran ingresado Vedat Muriqi -todavía falto de ritmo tras su lesión-, Antonio Sánchez, Morlanes y esa incógnita apellidada Radonjic -pescado del Torino en enero-. Los baleares se afanaron en el achique y alzaron los brazos, no sin antes sufrir otro desborde y derechazo de Barrenetxea, faro donostiarra y culminación de un rendimiento armónico 'txuri urdin' que no devino en triunfo por una falta de puntería en sus delanteros que, de momento, no tiene cura.
Ficha técnica
0- Mallorca: Greif; Jaume Costa, Copete, Nastasic, Valjent, Gio González; Samu Costa (Mascarell, min. 90), Sergi Darder (Antonio Sánchez, min. 77), Dani Rodríguez (Morlanes, min. 77); Abdón Prats (Muriqi, min. 66) y Larin (Radonjic, min. 77).
0- Real Sociedad: Remiro; Javi Galán, Le Normand, Zubeldia, Traoré; Zubimendi, Mikel Merino (Turrientes, min. 89), Brais Méndez; Barrenetxea (Magunazelaia, min. ); Kubo y Sadiq (André Silva, min. 78).
Árbitro: Alejandro Muñiz Ruiz. Amonestó a Copete, Zubeldia, Dani Rodríguez, Mikel Merino, André Silva y a Jaume Costa.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el estadio de Son Moix (Palma de Mallorca).