Difícilmente un actor, guapo y exitoso, que se llamaba Volodimir Zelenski podía haber imaginado qué le depararía el futuro, cuando se presentaba a las elecciones presidenciales en Ucrania, en enero de 2019. Él era un actor del género cómico, dirigía un popularísimo programa en el canal de la televisión ucraniano “1+1”, que tenía como título “Kvartal 95” (“Manzana 95”). Era un programa humorístico, satírico, chistoso, lleno de una sátira política y social, que incluía una graciosa y mordaz crítica al propio gobierno. Y no faltaban temas para tal crítica: altos niveles de corrupción en Ucrania, desacertada política social, mal desarrollo económico del país, enriquecimiento de unos pocos (los oligarcas) y el empobrecimiento de una gran parte de la población, creándose una desigualdad social.
El programa tenía un éxito abrumador. Lo estaban viendo millones de telespectadores. Pero la fama más espectacular el cómico Zelenski obtuvo con la serie televisiva bajo el nombre de “Servidor del pueblo”, que estaba en la antena varios años seguidos, con unos altísimos índices de audiencia. No hubo en toda Ucrania y en parte de Rusia (el serial también se estaba emitiendo en algunos canales de televisión del país vecino, ya que tanto los episodios del “Kvartal 95” como de “Servidor del pueblo” se grababan en el idioma ruso que tenía en Ucrania el mismo uso que el ucraniano, la lengua oficial del país) una serie televisiva más popular en aquel momento.
“Servidor del pueblo” tenía un guion ingenioso y divertido y de un contenido político muy actual.
Un maestro de historia disgustado con la situación en el país cuenta a un colega suyo cómo se podría arreglar mejor las cosas en el país, luchar contra la corrupción, contra el enriquecimiento ilícito de los oligarcas, cómo mejorar la vida de la gente más pobre, cómo conseguir la igualdad social. Uno de los alumnos graba esta conversación al teléfono móvil y la sube al internet. El éxito del video es abrumador y los alumnos proponen a su maestro presentarse a las elecciones presidenciales. El maestro acepta la propuesta. Su programa político como candidato resulta tan atractivo que él gana las elecciones y se convierte en Presidente para servir a su pueblo.
La serie, episodio tras episodio, va desarrollando la labor del nuevo presidente, cuyas buenas intenciones chocan con la resistencia de la burocracia del aparato de su antecesor – un oligarca corrupto – y con los poderes fácticos que no quieren perder sus privilegios adquiridos anteriormente.
Todos los episodios están hechos en clave de humor, mezclándose las bromas con cosas serias, la ficción con la cruda realidad. El éxito y la popularidad del “Servidor” y de su actor principal, Volodimir Zelenski, fue tal, que surgió la idea de convertir al presidente ficticio de la serie en un presidente real. O sea, convencer a Zelenski actor a presentarse a las elecciones presidenciales, que iban a celebrase en marzo de 2019.
Volodimir aceptó el reto – ¿por qué no? – y junto con sus amigos más próximos, la mayoría eran miembros del equipo del “Kvartal 95”, crearon unos meses antes de las elecciones un partido político bajo el mismo nombre que el serial televisivo: “Servidor del pueblo”.
Nadie de los políticos, tanto del gobierno como de la oposición, tomó en serio esta nueva “broma” de los cómicos más populares del país. Pero qué sorpresa llevaron todos ellos, así como los círculos económicos y poderes fácticos, cuando el rating del candidato cómico Zelenski (y de su “partido”) estaba subiendo vertiginosamente durante la campaña electoral hasta que el candidato ganara limpiamente las elecciones, con una mayoría absoluta del 73,22% de los votos emitidos (13,5 millones de los votantes) y tres veces superior que el porcentaje de su contrincante más próximo, el presidente en funciones, Petro Poroshenko.
El pueblo – telespectador, cansado de los presidentes anteriores, todos ellos o políticos profesionales o empresarios adinerados, quiso ver a su presidente favorito de la película convertido en un presidente en la vida real, para que pudiera realizar las reformas y los cambios en el país tan bien como lo estaba haciendo en la pantalla del televisor. Aquellas elecciones fueron un auténtico fenómeno social, jamás visto hasta entonces en ningún país del mundo: que una pura ficción se convirtiera en una auténtica realidad. Hubo actores, entre ellos muy famosos, que interpretaban los papeles de presidentes, pero ninguno consiguió ser elegido de presidente en la vida real, gracias a la magia de la ficción televisiva. Y también con la ayuda del internet, porque, hay que decirlo, la campaña electoral Zelenski y su comando la hicieron vía internet, ya que la mayoría de los medios tradicionales estaban bajo el control del gobierno y del contrincante de Zelenski, el entonces presidente, Petro Poroshenko, un oligarca y magnate chocolatero.
Pues, de esa manera tan extravagante, el actor – cómico Volodimir Zelenski fue proclamado, el día 3 de mayo de 2019, el sexto presidente ucraniano, desde que Ucrania había obtenido la independencia en 1991.
Zelenski, un creativo e imaginativo actor y guionista, celebrando su victoria no podía ni imaginar, en aquel momento, qué trágico papel le estaba preparando el Destino, dentro de dos años, en la mitad de su mandato presidencial: una cruel y sanguinaria guerra, que desataría el gran vecino ruso.
Zelenski sabía – ya lo estaba previsto en el propio guion de su serie televisiva – que sus reformas encontrarían la resistencia de parte del poder político y económico corrupto, al encontrarse éste en la oposición después de las elecciones.
Zelenski imaginaba que la “quinta columna” de Putin seguirá controlándole y obligándole a someterse a las presiones de Moscú, como lo estaba haciendo con los demás presidentes ucranianos, especialmente con el anterior, el ya mencionado Petro Poroshenko, quien estaba a punto de firmar un acuerdo con el Kremlin en las humillantes condiciones impuestas por Moscú – el famoso acuerdo “Minsk 2“. Este documento, aprobado también por Francia y Alemania, legalizaba “de facto” la anexión de Crimea por Rusia, dejaba bajo el control total de Putin la región de Donbass y dificultaba la salida de Ucrania de la zona de influencia rusa en su política de acercamiento a la Europa comunitaria. Al nuevo presidente electo, le tocaba sólo firmar aquel nefasto acuerdo para Ucrania y su soberanía nacional.
Zelenski estaba consciente de que le estaban esperando muchas más dificultadas y los obstáculos en su tarea de transformar a Ucrania en un país más “limpio”, más democrático, más libre, más próspero para inmensa mayoría de la población y no sólo para los oligarcas locales, conectados con sus corruptos colegas rusos.
Pero Zelenski actor y presidente jamás podía esperar que su vecino ruso se atrevería a doblegar a Ucrania por la fuerza militar si no lo pudiera conseguir por la vía del “diálogo”.
Y, como finalmente Putin no logró a conseguir que el cómico judío-ucraniano firmase sin renegociar el “Minsk 2”, decidió castigarlo con una guerra relámpago (“blitzkrieg) para quitar al indomable líder ucraniano del medio y establecer en Ucrania un régimen “ruso”, cepillando a todos los “nazis” dentro del país, que no aceptaran ser “rusos” y vivir bajo el yugo de la “Moskovia”.
Por tanto, desde el día 24 de febrero, el día del comienzo de la invasión rusa de Ucrania, al cómico actor Zelenski le tocó jugar un trágico, pero heroico papel del líder de la nación, que lucha por su dignidad, libertad e independencia.
Y hay que decirlo, lo estaba haciendo muy bien durante los dos años transcurridos, con una enorme valentía personal y con una ejemplar conducta como político. Político que en lugar de dedicarse a luchar por el bienestar de la población, el desarrollo de la industria, el levantamiento de la degradada economía, la inauguración de nuevas carreteras, la apertura de nuevas escuelas, guarderías, hospitales – como él pensaba ir haciéndolo, cuando se presentaba para ser elegido Presidente – de repente fue obligado a dedicar todas sus fuerzas físicas y espirituales a la defensa de su país, de los hogares de sus ciudadanos, de las vidas de los soldados y oficiales que estaban luchando en campos de batalla contra un agresor brutal y despiadado, de levantar el ánimo de la población y el espíritu luchador de su ejército.
Seguramente que para un cómico, acostumbrado a ver las sonrisas de su “público”, debe ser muy duro, dramático y trágico, ver por todos lados lágrimas, sufrimientos de sus ciudadanos, casas destruidas por los bombardeos del enemigo, niños, mujeres, ancianos muertos, mutilados y destrozados, las centrales eléctricas y la infraestructura civil reventadas, por las bombas y los misiles rusos, que dejaban a los ucranianos todavía vivos sin luz, agua y calefacción.
Debe ser duro para el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, enviar a decenas de miles de soldados y oficiales a la muerte en las encarnizadas batallas con un enemigo superior en número de efectivos y de las armas.
Debe ser triste para un ex “showman” salir, casi a diario, en las pantallas de los televisores para pronunciar no bromas y chistes del buen gusto, sino informar de las pérdidas y destrozos que está sufriendo el país.
Pero el ex actor cómico ha sabido jugar su nuevo e inesperado papel dramático, con una gran entereza, valentía y aguante dignos de todos los elogios. Como una persona y como un líder de una gran nación.
Su mirada burlona y chispeante se hizo seria y penetrante. Su frágil figura de un burlón escénico, de baja estatura, se hizo fuerte y crecida a lo ancho, llenándose de músculos de un luchador de yudo o del boxeador del ring.
Zelenski - líder de la nación hizo fracasar los planes de Putin de derrumbarlo en unas pocas horas, lanzando las tropas de élite paracaidistas sobre Kiev para detener al presidente y a los diputados del parlamento (Rada), para sustituirlos por los títeres del Kremlin.
Zelenski - presidente no se rindió, como le ofrecieron los amigos occidentales, poniendo a su disposición un avión para escapar a un país más seguro que la Ucrania atacada por el invasor ruso. Dijo a sus benefactores: “No necesito taxi, necesito armas”. Se quedó en Kiev, organizando la primera y más decisiva resistencia a las tropas rusas que se dirigían hacia Kiev desde las tres direcciones diferentes. Y no sólo logro que su ejército detuviera al enemigo, sino obligó a las tropas rusas a retroceder y abandonar una parte de los territorios, ocupados en los primeros meses de la guerra, cuando la superioridad del ejército invasor fue abrumadora (en dos años ha sido liberado cerca del 50% del territorio ocupado por el enemigo).
Zelenski - el máximo líder político y militar de su país, ha conseguido, en muy corto periodo de tiempo, una ayuda política y militar de parte de todos los países democráticos del mundo. Organizó una auténtica alianza “anti Putin”. Visitó y fue recibido al más alto nivel en las capitales de los países más poderosos del mundo. Se convirtió en un líder más popular y más aplaudido del planeta. Es un éxito verdaderamente admirable.
Y para terminar, quisiera desmentir los “fake” informativos que últimamente está difundiendo la propaganda anti ucraniana en cuanto al cansancio del Occidente en su ayuda a Ucrania y a la desesperación del propio pueblo ucraniano, después de dos años de la guerra con tantas víctimas y sufrimientos.
Citare sólo dos datos al respecto.
Primero: el rating de la aprobación en Ucrania de la política del presidente Zelenski de no negociar con la Rusia de Putin ningún acuerdo de paz hasta que el último soldado ruso no abandone la tierra ucraniana, según los últimos sondeos se encuentra en la horquilla 62 – 70% de la población del país. Teniendo en cuenta que Zelenski ganó las elecciones presidenciales en 2019 con un porcentaje del 73%, cuando ni se hablaba ni se vislumbraba una guerra con el poderoso vecino ruso, este rating es más que sobresaliente para aprobar la labor y el liderazgo de Zelenski a lo largo de todo su mandato, que se expira en marzo de 2024, y, especialmente, en su fase de la guerra con Rusia.
Segundo dato: según el estudio del “Consejo de Chicago en temas globales”, el 63% de la población mayor de EE.UU apoya la ayuda militar a Ucrania y el suministro a ella de una nueva partida del armamento.
Concluyendo: una magnífica labor del presidente Zelenski en la jefatura de su país ha permitido a Ucrania a resistir durante dos años una agresión militar sin precedentes en el suelo europeo, después de la Segunda Guerra Mundial.
Hay que felicitarle y desearle que su país consiga, cuanto antes, una paz digna y merecida, que permitiera al cómico Zelenski hacer sonreír de nuevo las serias y tristes caras de sus seguidores, después de los dramas y las tragedias que el Destino le había deparado como a un hombre y como a un actor.