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CRÓNICA TAURINA

Olivenza: 8 novillos y dos puertas grandes

Olivenza: 8 novillos y dos puertas grandes
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(Foto: Alicia Márquez Carballo)
lunes 04 de marzo de 2024, 09:14h

La feria de Olivenza se ha convertido en un reclamo para el público ávido de toros después del invierno. El sábado hubo cartel de “No hay billetes”, pero se quedó corto porque muchos espectadores no cupieron en el coso. Por los mentideros corría la voz de que el número de las entradas vendidas superaba con creces el número de los asientos y las aglomeraciones en los tendidos no lo desmentían. Por desgracia, no hubo Victorinos ni ninguna otra ganadería de interés, y los carteles fueron un “copia y pega” de las demás plazas. Un festejo fuera de serie fue la novillada matinal: contó con los novillos de Talavante, bien presentados y todos del año 2020. Algo mansos, pero bastante “buena gente”: no concebían otro objetivo que perseguir la muleta del diestro, bajaban tanto la cabeza que clavaron los pitones y sufrieron una voltereta. De comportamiento igual, deslucido por la falta de fuerza y una clara querencia hacia las tablas. Varios fueron abucheados al arrastre. La mejor, o la única buena vara, fue de José María González (6º). Las estocadas resultaron desprendidas en su mayoría.

Los cuatro novilleros demostraron su gran preparación técnica, pero les falta todavía el sentido de la medida. Este sentido que quita el hierro a las faenas malas y mejora las buenas. Vamos, un toque de empatía con el público, que eso nunca viene mal. Manuel Román cosechó ovaciones con Rescoldo (1º) y Labrador (5º). Su primero acabó tendido sobre la arena durante el quite, pero se vino arriba y su faena, comenzada por flexionados, se alargó. Román tardó en cuadrar al bicho y sonó el primer aviso. Su segundo tuvo una embestida informal, cabeceó, Román lo aguantó airoso e hizo las series por ambos pitones. Silba en el arrastre.

Marco Pérez desorejó a sus contrarios. Citó a ambos a porta gayola, alardeando el valor y el saber. Embarcó a Hozaino (2º) con los capotazos hincado de hinojos y buscando su embestida. La faena se planteó en los terrenos de cercanías: el novillero acabó empitonado sin consecuencias, mientras que el morlaco acabó tendido en el albero sin remedio. Cristal(6º) puso a prueba la reacción de Pérez, entrando al capote justo después del lance de la porta gayola: las chicuelinas y los delantales llenaron el ambiente de sonoros olés. La faena comenzó con los pases cambiados y siempre ceñidos, pero su enemigo se aconchó enseguida y buscó el refugio de las tablas. Marco insistió y remató la obra con un desplante. Otro trofeo.

Javier Zulueta debutó con los picadores saliendo a hombros. Encumbrado (3º) se dobló al llegar a la vara y así iba durante toda la faena. Sin embargo, Javier Zulueta lo trató con mimo hasta que el bicho se rebeló y empezó a cabecear. Un epilogo por los ayudados “celeste imperio” y una oreja. La faena de Panaderito (7º) fue brindada a sus compañeros y resultó un gran brindis. El temple fue la clave de la faena: Zulueta llevaba al astado dibujando pases redondos con la derecha y naturales sin dejar enganchar la tela, intercalando afarolados y otros adornos de buen gusto. Un trofeo.

Tomás Bastos se erigió en el único protagonista de la lidia de los ejemplares que le tocaron en suerte. Ponderado (4º) recibió finos capotazos de frente por detrás y se lució con las banderillas, sobre todo, al quiebro en terrenos comprometidos. El novillo no aguantó mucho y todo acabó con una estocada al hilo de las tablas. Protestas en el arrastre. Pajarito (8º) tuvo mejor condición: se entregó a las verónicas y chicuelinas y aguantó hasta el último muletazo. La faena contó más de diez series rematadas por un sinnúmero de pases circulares. Una exageración que acabó en aviso. Todo por ceder ante consejos de “¡Aprieta!” que venían del callejón. Oreja.

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