En estos tiempos, más que líquidos ya gaseosos, de prisas y de falta de compromiso y reflexión, la lectura reposada se ha convertido en un delicado manjar para la inteligencia. Quienes no tienen el tiempo suficiente para ello (trabajo, críos, gimnasio, atascos, titulitis, etc.) ven con envidia como hay otra parte de la sociedad, millonaria en tiempo, que malgasta su vida con el codo puesto en la barra del bar o con la televisión puesta dieciséis horas al día sin tener apenas actividad intelectual más allá de pelearse con el nuevo TDT-2 que han tenido que comprarse para que el apagón digital no llene de más oscuridad sus vidas.
Este tipo de gente, no las del TDT, sino las otras, las de las prisas, tienden a querer estirar al máximo su escaso tiempo. Audios a doble velocidad. Series en las que las partes teóricamente de relleno se pasan en fast fordward, libros que se compran por el efecto rebaño y luego se quedan cogiendo polvo en la mesita de noche, recomendaciones de series y cine que no pasan más allá del bloc de notas... ya saben, a todos nos pasa.
Sin embargo, me llama la atención dos fenómenos relativamente novedosos: en primer lugar hablaré de las series televisivas basadas en libros que “convalidan” la lectura del propio libro. En un chat literario en el que participo todo el mundo echa pestes de Reina Roja. Por una carambola en forma de bookcrossing tengo un ejemplar de la novela en formato rústico. Lo intenté, créanme, pero me parece que, ahí sí, estoy invirtiendo mi escaso tiempo en algo que no merece la pena. Entiendo que haya gente a la que le guste ese tipo de literatura, pero a mi me parece vacua y poco natural, no se; me da la sensación de que estoy leyendo algo que ni me creo ni me importa. Con la serie tampoco he llegado muy lejos. Allá como a la mitad del primer capítulo hay un grito sordo, muy fuerte, perfecto para despertarme sobresaltado y que apagase la tablet.
Luego está la aplicación Headway para Android y supongo que para los de la manzana también. En ella pueden resumirte en unos 15 minutos un libro de autoayuda o crecimiento personal. Considero hasta útil la aplicación, porque estos libros conllevan un mensaje que a veces suele estar poco claro debido a la cantidad de paja y de historias de grandes hombres norteamericanos que alcanzaron sus sueños con las que suelen rellenar lo que quieren contar. Headway te da la esencia resumida, la explica y te la deja ahí. Es complicado que algo cale de una forma tan directa despojándole del storytelling con el que se suele vender la autoayuda, pero bueno; en este caso creo que es un acierto por parte de los desarrolladores.
Sin embargo, todavía podemos dar un paso más gracias a nuestra amiga la inteligencia artificial. Aguarden; ahora mismo tomo aire, y antes de que lo expire puedo tirarme el moco y decirles que he leído tres o cuatro libros hasta que vuelva a respirar de nuevo. ¿Qué cómo esto es posible?, con una web llamada BookPecker.com, que resume las grandes obras de la historia de la humanidad en cinco puntos clave.
Pongamos un ejemplo: Pedagogía del oprimido, uno de esos textos clave en los estudios de pedagogía puede resumirse en: 1. Educación para plantear problemas, 2. Opresión, 3. Diálogo, 4. Concienciación, y 5. Humanización y deshumanización. Otro ejemplo: Meditaciones, de Marco Aurelio, la biblia del estoicismo: 1. Estoicismo, 2. Virtud interior, 3. Nada es permanente, 4. Racionalidad, y 5. Autorreflexión. Y así hasta más de quince mil libros resumidos. El que no lee así es porque no quiere.
Porque, abramos los ojos, estamos en los tiempos del TikTok. Hace diez años se decía aquello de que eran los tiempos del relato corto, de lo breve, de aquello que se puede leer en el autobús entre parada y parada. Ahora ya ni eso, ahora acumulamos sin sentido, creemos que sabemos sin saber nada. Aprendemos de lo viral y de lo breve. La superficialidad es el conocimiento general de estos tiempos. Mejor lo aparente que lo real.
Hasta Spotify se ha actualizado con una utilidad para escuchar solo veinte segundos de las canciones de cada artista para que puedas decidir si te gusta o no. Más que en una sociedad TikTokizada estamos en una sociedad Tinderizada. El pulgar es emperador romano y dictador y decide si algo vive o muere. Es tanta la sobreoferta que decidir per se ya forma parte del propio entretenimiento y, sobre todo, decir que no a algo engorda nuestro ego. Hemos decidido, y eso ya es algo importante. Podemos volver a la cama que ya cumplimos. No es necesario el manjar para la inteligencia es posible alimentarla de chóped, snacks, ultra procesados y cerveza clásica de marca blanca. Fácil, rápido y barato, ¿no es así?...
¡No!, ¡me niego a creer eso! La verdadera exquisitez radica en lo extenso, en lo intrincado, en lo que desafía las tendencias comerciales. Que disfruten, pues, de la plenitud de lo que no se vende fácilmente.