El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ),
Vicente Guilarte, ha afirmado que la renovación del órgano de gobierno de los jueces está en "vía muerta" y ha abogado por buscar una alternativa para concluir este proceso porque "la política lo tiene difícil".
"Creo que la vía en la que estamos es una vía muerta frente a la que todos tenemos que reaccionar", ha manifestado en el municipio cacereño de Jarandilla de la Vera, donde este miércoles ha clausurado un curso sobre derecho agrario y ganadero organizado por la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste.
En su intervención, ha aludido a la "difícil" situación que vive el CGPJ y al hecho de que, en su lugar, hoy en este acto, debiera estar alguien elegido por los vocales y que tuviera su consejo con "plenitud de capacidades" en un órgano que lleva ya en funciones más de cinco años.
"Todo eso está sin duda degradando no a nosotros, son ellos, lo digo siempre, quienes se degradan... pero el relato es incómodo", ha expresado Guilarte, para quien es necesario "que todos promovamos, en la medida en que se pueda, que esto se arregle".
"Tenemos por un lado unos que están apoyando su idea, otros que están apoyando la suya, y parece que se van a juntar en el infinito, porque antes no se van juntar", ha añadido, para acto seguido considerar que es una situación "inadmisible".
Frente a ello, ha abogado por buscar fórmulas porque "no podemos asistir pasivamente a mantener esta situación". "Hay que empezar a decir que si la política, o quienes en estos momentos están al frente de ella, no pueden, no saben, no consiguen renovar el Consejo y generar un sistema que no herede las disfunciones del que tenemos ahora, hay que sustituirlos", ha subrayado. "Si ustedes no pueden, déjennos a nosotros o dejen a alguien, busquen no un mediador", ha añadido Guilarte.
Según sus palabras, si la política no puede llegar a un consenso en este asunto, hay que buscar una alternativa para que sean otros los que arbitren esa decisión, pues "la política lo tiene difícil" al regirse por "criterios políticos" en un asunto en el que lo que se debe es velar por proteger la independencia judicial.