El jugador español desquició a Medvedev en la final y suma si primer trofeo del año. En pleno crecimiento de sensaciones.
Carlos Alcaraz se proclama campeón. Esta frase no tenía vigencia desde que se impuso en la edición de 2023 de Wimbledon. Un mes después de aquella hazaña, el talentoso jugador español cayó en la final del Masters de Cincinnati y a partir de ahí le sobrevinieron dudas sobre su juego porque no conseguía mantenerse en la excelencia en la que se había instalado con apenas 20 años de edad. Por eso contiene tanto valor el título conquistado este domingo en Indian Wells.
Su segunda corona consecutiva en el Valle Coachella ha llegado, además, con varios matices jugosos. En el camino ha tenido que superar a nombres tan gruesos como Félix Auger-Aliassimme, Alexander Zverev, Jannik Sinner y, esta noche, a Daniil Medvedev. Sólo se le ha 'escapado' en estas semanas de competición un Novak Djokovic que cayó por sorpresa en su lado del cuadro. El resto de la élite del circuito mundial ha sucumbido ante su raqueta.
Asimismo, Alcaraz se ha felicitado por haber descifrado la hoja de ruta para domar a Sinner. Este sábado comprendió la manera de incomodar al coloso italiano en el cara a cara y no es poca cosa, pues se augura que sus enfrentamientos marcaran quién será el dominador de este deporte en los próximos años. Tan alegre estaba por el hallazgo que tras gobernar a Jannik declaró ante los medios lo siguiente: "Sé muy bien cómo tengo que jugar contra Medvedev".

Con la confianza por las nubes, se permitió asegurar que tenía controlada la final del torneo. Una muestra de confianza en su juego que puede desviarse hacia la imprudencia con facilidad. Y así pareció tender en el inicio del partido de esta fecha, porque Medvedev arrancó con todo y al murciano le costó centrarse en el plan. El ruso había ajustado su tenis para amenazar de verdad -restó mucho más metido en pista que de costumbre- y arrancó un 'break' a las primeras de cambio para colocarse con un 3-0 precoz.
Le tocó saber sufrir al español mientras que sintonizaba con la intensidad exigida. La tensión de la cita le jugó una mala pasada a un 'Carlitos' que no encontró comodidad. Y el viento también influyó en este escenario punzante. Once errores no forzados acumuló en los tres primeros juegos y se le escaparon tres pelotas de rotura, retrato del brete. Juan Carlos Ferrero le señalaba desde el palco la necesidad de calmarse. Y el pupilo atendió al consejo y lo aplicó con cuidado.
A partir de ahí cambió el panorama. Recobró la solidez y el aplomo en su juego y Alcaraz despegó. Cada vez más agresivo, mezclando alturas y alternando bolas pesadas con golpeos ligeros. Ahí amaneció la idea de juego estudiada. Con esa fórmula defendió su saque y recuperó el 'break' gracias a una dejada de seda y a un pasante de derecha estupendo. Se le escapó otra rotura con 4-4 por centímetros y exigió a un moscovita que se revolvió con personalidad hasta forzar el 'tie-break'. Y ahí se desniveló la final.
Alcaraz se sentía en plenitud en este segmento y lo evidenció en el desempate. Además de su genio deportivo cuenta con una dureza mental que, aunque todavía un tanto intermitente, le lleva a competir al máximo nivel en los momentos clave. Se colocó con 3-0 de ventaja y gestionó la reacción de su rival -llegó al 5-5- para apuntarse el peleado primer set por 7-5. Tras una hora y 10 minutos de batalla.
Pareció darse cuenta Medvedev que si no ganaba la primera manga le iba a costar un mundo remontar. Y se le notó en el siguiente parcial. Al otro lado de la red había un tenista joven que disfrutaba de su juego, con el hambre triunfal del que se sabe poseedor de unas condiciones especiales. Daniil se hundió y cedió su primer turno de saque, víctima de un revés maravilloso y de una derecha atronadora del nacido en El Palmar. Se acababa de activar el paseo que hizo las delicias de los aficionados españoles y también de los neutrales.
Le salió todo a 'Carlitos'. Sólo perdió dos puntos en sus dos siguientes turnos de saque, para colocarse con un 4-1 que coronó con el 'break' definitorio. Terminó arrasado el cuarto mejor tenista del planeta, con una sensación de impotencia absoluta. No encontró el ritmo y su granítica defensa quedó deshecha. Se encaró con el público en el desenlace y tiró la toalla. Sufrió la venganza por su triunfo en el pasado US Open. Se repitió la historia acontecida en 2023 en el desierto californiano y Alcaraz alzó el quinto Masters 1.000 de su ya ilustre carrera. Sólo Rafa Nadal ha ganado más títulos de este tipo a su edad. Otro dato: el último que venció en dos ediciones seguidas de un mismo Masters fue Djokovic, en 2016.