Con el gusto enorme de comparecer ante ustedes y a nada de casi cumplir 15 años en esta su columna en El Imparcial dirigido por d. Luis Mª. Anson, pulsando la actualidad mundial, no puedo sino agradecer a todos, apreciados lectores en ambas orillas del Atlántico…y del Pacífico, su interés y su fidelidad.
Dicho lo anterior, me extiendo sobre diversos asuntos. Primero: qué sabor de boca tan desagradable me causó repasar la sección In memorian de los recientes premios Oscar. Ni una mención a Carmen Sevilla, ella, que siempre contó de su paso por Hollywood y que, a juzgar por otras ocasiones, en casos con menos roce aparente con aquella localidad, aun así solían mencionarse en tales premiaciones por contar alguna trayectoria en el cine y, más, si había sido en Hollywood. Apenas, en una edición reciente anterior se había mencionado a la mexicana Carmen Salinas –tal vez con mucha menos presencia en Hollywood que la nacida en la capital hispalense– así que no hay pretexto. En cambio, en la similar sección los premios Goya han sido generosos aludiendo a dos mexicanos: Ana Ofelia Murguía e Ignacio López Tarso, casi centenarios ellos y por el solo hecho de haber pasado por el Cine en lengua española y, quizá, su nexo directo profesional con España sea escasísimo o nulo. No cabe duda de que, por fortuna, no son certámenes iguales, abonando a favor de los Goya.
Un sabor intrigante me invade, sabiendo que en mi querida Sevilla se han apuntado a crear un helado con sabor a incienso. Que del retrogusto, dicen, brota el aromático y penetrante gustillo. Leyendo ávidamente del proceso de elaboración, me pregunto y lo dejo allí, si no será algo tóxico. Por probarlo que no quede y si consigue remitirme a la exultante Semana Santa sevillana que siempre recuerdo vívida y recomiendo vivirla, no le quito mérito. Ahora bien, la rareza del intento es innegable, pero sin duda que es propia de la capital de Hércules, que ya lo consignaba un antiguo texto árabe: si hubiera leche de pájaro, en Sevilla la hallarías. Así que no me extrañaría que se apunte tan poderosa urbe con el de incienso. Siglos de primatura, la respaldan.
Un sabor inquietante me dejan las palabras atrabancadas de Putin. Aclaremos, que si las de Von der Leyen resultaban patéticas diciendo que la UE "se descubrió" comprándole gas a un autócrata –tantito de ¡por favor! si son tan amables– el otro alardeando de estar listo para una guerra nuclear y presumiendo que cuenta con las armas más modernas, no puede dejar indiferente a nadie. Eso sí, nadie quiere averiguar si de verdad las tiene el reelegido hasta 2030. De momento, lo que nos debe de quedar claro es que los pasos en falso no ayudan y Macron jugándole al Juan sin Miedo provocándolo, menos. Al ruso no hay que tomarlo a broma, aunque sea un autócrata. Antes que ruso y autócrata, el angelito tiene armas nucleares y eso importa más y mucho.
La decrépita clase política estadounidense nos recuerda que hace rato que no supo retirarse a tiempo. Lleva la actual 40 años y sin visos de marcharse. No es delito ser anciano y mucho menos, tener experiencia y ambición, pero es evidente que han llegado a un callejón sin salida y a Biden se le van las cabras y Trump está deseoso de regresar, el muy cansino. Lo malo, lo peor en realidad es que el de Nueva York viene con ánimo pendenciero de ver no quién se la hizo, sino quién se la paga y los yanquis han demostrado no una, sino muchas veces que votan con los pies y no con la cabeza y sí pueden encumbrarlo. Aunque alardeen democracia pero para el caso, resulta insulsa y de irresponsables procederes. ¿Todo vale en ella? desde luego que no. Ahora que pronto seré tío abuelo, me inquieta el mundo que dejaremos a las futuras generaciones.
Al sur de su frontera, las campañas presidenciales van estólidas. Las elecciones presidenciales en México serán el 2 de junio. La oficialista Sheinbaum no arriesga, pero la opositora Gálvez no ha demostrado ser mejor y como te dice una cosa, te dice la otra, en contradicción permanente, en ocurrencia y vulgaridad irrefrenables navegando a diario y metiendo la pata sin sacarla. Lo mismo insulta a los mexicanos, que a los militares en concreto o le dice a Tijuana que es más bonito Cancún, mientras le pide el voto. Tanto tropiezo y tanta torpeza de la seño candidata opositora solo hace sonreír y mirar para otro lado, mientras ahuyenta los apoyos. Lo más bonito ha sido invitarnos a votar por ella el 2 de julio, cuando que las elecciones serán el 2 de junio. Ya me dirá usted. Como viene con el apoyo del PRI, eso es una invitación abierta a no votarla, sí se tratara de negarle el voto. No echamos al PRI en 2018 para devolverlo debajo de las faldas de la candidata Gálvez. Resulta inadmisible. Es tan decadente el PRI, que esta vez carece de candidato propio y comparte a Gálvez. No veo motivos para dejarlo regresar.
Como este año tenemos cifras para todo y para aventar pa’rriba, pues igual te dicen que tantos países se van a elecciones generales –muchos de primer nivel– como la alocada cantidad de pronósticos de crecimiento y decrecimiento mundiales, termina uno agorzomado. Por los unos, por esperar a que sucedan los acontecimientos a ver si se materializa el supuesto y de los otros, porque ya medir tanto fenómeno aturde en cuánto a las expectativas de crecimiento, dado que el panorama va igual de revuelto y el futuro es absolutamente incierto para todos, al final de cuentas, y tal vez como nunca antes.
A la certeza de Naciones Unidas denominando apartheid de género a la exclusión de mujeres en todo ámbito público en Afganistán, por el contrario tenemos la incertidumbre por los Juegos Olímpicos de París. ¿Estarán en tiempo? ¿París misma, lo estará? Desde luego que la ocasión es propicia para el jaloneo y la Torre Eiffel ha dado muestras de ello, yéndose sus trabajadores a huelga recién otra vez, arguyendo malos manejos en sus finanzas. No es la primera vez que la mentada estructura reporta anomalías en su recaudación. Lo que se antoja sorprendente es que sus responsables actuales argumentaran que no tienen recursos para la pintada que ya le toca. ¿Con lo que recauda, no les alcanza? que no regala las entradas. ¡¿En serio carece de los recursos suficientes?! No cabe duda de que revolotea la chamusquina en el ambiente, apuntando a corrupción.
Opacidad del mismo talante que la casa de Windsor. Si algo debieron aprender sus miembros con la muerte de Isabel II era que la transparencia y la normalidad dentro de sus límites era necesaria e imperiosa. Que el tema no se circunscribe a las revistas del corazón. El comunicado del rey Carlos III, algo tardío aludiendo a un infortunado cáncer abona a esa transparencia, pero no así el padecimiento de la Princesa de Gales, quien, por otra parte, tampoco merece la andanada recibida, ella, que ha dado muestras encomiables de entrega a la nación de la que en un futuro será reina. Son los gajes de la figura pública, pero no deja de ser injusto en ciertos casos el recibir tal desprecio. ¿Qué retocó la foto? Seamos sentados: como cualquiera. ¿Qué no es cualquiera? Para retocar fotos, sí. Que no ha hecho nada grave. Actuó como una simple mortal. Vamos, hasta Isabel II nos recordó que ella misma también era mortal. Ser más papistas que el Papa no siempre deja algo bueno.
Cierro: extraordinaria luce la Giralda remozada, libre ya de andamios. Portento que es de Sevilla, guardiana de su catedral como la llamó Antonio Machado. Por otro lado, cuenta mi amigo Roberto desde Valencia, donde este año han sido excelsos los ninots a mi modo de ver, que la limpieza posfiesta de sus calles tras las afamadas Fallas ha sido notable. Enhorabuena. Si usted nunca ha asistido a las Fallas, no deje de visitar la capital del Turia. Tengo gratos recuerdos de tales. La experiencia es formidable. El fuego es alucinante, pero no alcanzará las temperaturas infernales como advirtió la inquietante nota que provino de Brasil testimoniando esos 62 grados registrados en Río de Janeiro. No es de Dios.