El festejo benéfico celebrado en Las Rozas, por fortuna, atrajo a miles de personas que contribuyeron al proyecto “La sonrisa de María”, una campaña de lucha contra el cáncer infantil. La presencia de la Infanta Elena en el tendido dio relieve al acontecimiento.
Lea Vicens cortó las orejas a su primero Joyerito (Fermín Bohórquez 1º), un torete desarmado completamente y con paciencia de Santo Job. Acabó tendido en el albero sin necesidad de rejón de muerte. Resultón (Bohórquez 4º) tuvo más energía y persiguió las cabalgaduras. El tercio de banderillas muy lento, pero Bético dio un toque de elegante poderío y salvó el conjunto soso. Una vez, pie en tierra, Lea desacertó con el descabello. Ovación.
Gonzalo Caballero se anunció con cuatro toros. El ejemplar de Bohórquez, igual que sus congéneres, más que lidia requería cuidados intensivos. Y, sorprendentemente, la cuadrilla y el matador supieron disimular su flaqueza. Sobre todo, Caballero, quien se esmeró tanto con Vivo (6º Bohórquez), un toro sin defensas, que dejó trazados unos pases ceñidos y eternos. De limpieza cristalina. Un cite con “el cucurucho de pescado” y una estocada hasta las cinchas. Una oreja. Pórtico (2º El Pilar 2019) tuvo buena condición, bajaba la testuz persiguiendo la pañosa, pero desprovisto de empuje no dejó que trascendiera la obra del torero. Sin embargo, reveló la templanza y la elegancia adquirida por Caballero. Todo acabó con un estoque partido por mitad y una ovación.
Jalaperras (3º El Parralejo 2020), con la cabeza de mucho respeto, armónicas hechuras y una nobleza insuperable. Tomó la vara con decisión y se dejó llevar por la mano del diestro, ligera y templada. Una faena ideal. De la cual pocos se atreven a soñar. Y Gonzalo Caballero la hizo posible con su temple superior: desde el primer muletazo dio con los terrenos y la velocidad adecuados para elevarlo a la estética: el eje de su figura rodeado por el toro obediente, pero con carácter. El trazo firme y a la vez volátil de los redondos por ambas manos convencieron al público de la trascendencia de lo sucedido: comenzó el runrún rematado por una petición del indulto. Concedido.
Solitario (5º La Palmosilla 2019) de velamen acapachado, muy ancho, estuvo revoltoso al sentir la puya. El picador se excedió y el morlaco quedó tocado: clava el pitón al primer pase de la muleta y se queda resentido de la mano derecha. La faena al toro a la defensiva rematada por pinchazos a la mole inamovible.