Mi prodigioso hermano me confesó en una carta de 1992 que en la ACADEMIA MILITAR DEL AIRE "sufrió lo indecible: la disciplina sin un respiro me agobiaba y si no hubiera tenido la esperanza de que aquel infierno de marchas, estudios y castigos terminara tras cuatro años no lo hubiera resistido. Durante aquellos años para mis intrusctores, oficiales y mandos no era el cadete Arrabal sino el número xxx. Despersonalización ¿primera etapa de la sumisión? Cuantas veces (sin el rigor de San Javier) ... se me ha pedido ‘cordialmente"en los lugares mas inesperados ( ¿las Hurdes? ) el código de acceso o la contraseña de esto o aquello. O el número de mi tarjeta de identidad que desgraciadamente no tenemos los que vivimos foráneos.
