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TRIBUNA

El señor Trump vendiendo Biblias

jueves 28 de marzo de 2024, 18:46h

Según los Beatles sus canciones iban a superar a la Biblia en calidad y número de seguidores. Durante la época comunista se publicaron en la URSS copias de la Biblia serigrafiadas utilizando telas contrabandeadas como material para cortinas o para ser usadas como enaguas, con lo que lograron imprimir más de un millón de páginas sin levantar sospechas. La Biblia se ha escrito en prosa y en verso, se ha recitado y salmodiado, y hasta se ha llegado a convertir en trendy, no faltando coleccionistas con las versiones más pintorescas.

La Biblia de la Palabra Clara (The Clear Word Bible (TCW) de los Adventistas fue elaborada en 1994 y desde entonces ha contado con ocho nuevas versiones diferentes, con citas y con paráfrasis de escritos de Elena G White a costa del original. La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (TNM) es la versión de la Biblia de los Testigos de Jehová, publicada en 1961 y cuenta con más de 300 interpolaciones y modificaciones. La Versión Inspirada de la Biblia (TJS) de los Mormones, Iglesia de los santos de los últimos días, publicó primero en 1844 una versión inspirada en la Biblia con unas selecciones de la Traducción de Jose Smith, y después una secta mormónica, la “Comunidad de Cristo”, formada por la esposa y el hijo de José Smith, editó la traducción de la biblia completa.

Junto a estas biblias norteamericanas, no muy finas hermenéuticamente, la otra gran aportación del ideal de vida americano a la humanidad ha sido el dinero, el dólar, el in God we trust. John Davison Rockefeller, hijo de severa madre y padre carismático, estafador y bígamo, heredó la religión de su madre y la moralidad de su padre. Abstemio y lector de la Biblia al principio y al final de cada día, desde temprana edad se propuso ser rico. Como se dijo sobre él, tenía fe absoluta en dos cosas: el credo baptista y el petróleo, lo que le llevó a castrar las biblias que repartía a sus obreros, eliminando de ellas los pasajes para él más rijosos. Una biblia forrada en oro con la piel de los trabajadores es desde entonces el proyecto América, que orgullosa facenda.

Al silbo del pastor el señor Donald Trump no iba a ser menos, pues además lleva casi toda su vida vendiendo productos con su nombre. En la Semana Santa del 2024 ha presentado “su Biblia” con el eslogan Hagamos que América ore otra vez (Make America Pray Again) a un precio de 60 módicos dólares por ejemplar. No sé cómo lo hará. Mr. Trump aprovecha este nuevo producto con su marca después de haber hecho lo mismo con la venta de unas zapatillas que presentó el mes de febrero para pedir a los estadounidenses que oren y contribuyan a su campaña por la reelección.

El éxito de ventas de este César de alpargata está siendo espectacular; la lectura de la Biblia en zapatillas con una interpretación a zapatazos es presentado como el camino al Paraíso terrenal de la santa madre USA: “todos los estadounidenses necesitan la Biblia en su hogar, y yo tengo muchas”, declara el caballero en el video promocional divulgado en su red Truth Social, en el cual no falta carga sentimental: “es mi libro favorito; me siento orgulloso de darle mi aval y les aliento para que obtengan esta Biblia”. No es, pues, la Biblia la que avalaría el proyecto trumpista o tramposista, es el mismísimo Trump que a trompetazo limpio está a punto de hacer caer de nuevo los muros de Biden, por su alianza con la Jerusalén celestial. Un segundo Torcuato Tasso en toda regla.

Por si alguien hubiera podido cuestionar el video de Trump con su palabra de Profeta y como avalista de la Biblia, su figura aparece con el trasfondo de dos banderas estadounidenses sosteniendo en su mano una copia de la Biblia en la versión tradicionalista del Rey Santiago (King James Bible), que es por cierto fundamentalista en su sólido fundamento. Además de la Biblia, el libro contiene una copia de la Constitución de Estados Unidos, la Carta de Derechos, la Declaración de Independencia y el Juramento de Fidelidad a la Bandera, pues en cuanto que tales “son parte de la Biblia USA”, o más bien la Biblia una parte de ellos. ¿Quién dijo que el cesaropapismo medieval había desaparecido? El Cesar de zapatillas convertido en Rey y en Imperator in suo regno procederá una vez consumada su idea a acristianarnos/atrumpararnos en su Jerusalén celestial.

Al grito de God Bless the USA Bible el ahora candidato presidencial republicano convocó a sus compatriotas para que “hagamos que América ore otra vez”. Bajo el lema “Dios Bendiga Estados Unidos” este nuevo kit de gestión se ha convertido en el instrumento favorito de la nueva predicación. Todo está previsto; para después del apagón del Apocalpsis la nueva humanidad purificada compraremos las velas de sebo para alumbrarnos en la tienda de San Donald, versión Duck, el pato blanco antropófago con ojos celestes y pestañas signo dólar cuyos arreos nunca me pluguieron.

Un libro no es teísta por mencionar a Dios, ni ateo por no mencionarle, es ateo por no quererle, es decir, por querer a algo o a alguien más que al dinero. ¡Cómo echo de menos a Jesucristo echando del Templo del Dinero a los mercaderes! Jesús visita el Templo de Herodes en Jersusalén, cuyo patio está lleno de ganado, de vendedores de palomas, de cambistas de monedas griegas y romanas por monedas tirias, las únicas que podían usarse en las ceremonias del Templo. Pero Jesús no hizo trueque ni cambio alguno, antes al contrario hizo salir al ganado y tiró las mesas de los cambistas y de los vendedores de palomas, haciendo caer las monedas por el suelo, es decir, el Imperio del que no iba a quedar piedra sobre piedra: vera religio, vera Dei servitio.

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