La Madrugá sevillana no pudo celebrarse por la amenaza de lluvia.
España está viviendo esta Semana Santa bajo los efectos de la borrasca Nelson, un fenómeno meteorológico que ha provocado fuertes episodios de lluvias y vientos en estos días. La dureza del temporal, que ya se está desinflando pero no se va a extinguir en la Península hasta el próximo lunes, ha desembocado en la cancelación de multitud de procesiones, un grave problema para las cofradías implicadas que han trabajado durante todo el año. Sin embargo, estas condiciones climatológicas no han impedido que estas fiestas religiosas estén disparando los beneficios para el país en concepto de turismo. Las cifras de gasto medio han aumentado y también los datos de ocupación hacen pensar que se va a vivir un récord histórico en este apartado.
El Viernes Santo comenzó en Sevilla sin la Madrugá. Las hermandades han aceptado, muy a su pesar, que la amenaza atmosférica no hacía viable el normal desarrollo de uno de sus eventos más emblemáticos de la capital andaluza. Las vírgenes y los cristos no han salido en procesión por precaución tras el anuncio de la Esperanza de Triana. Han optado por preservar el capital patrimonial a pesar de todo el esfuerzo acumulado. Y tampoco salieron la Esperanza Macarena, El Silencio, el Gran Poder, Los Gitanos ni y El Calvario. "Tanto hemos pedido que llueva, que se ha cumplido", confesaba, emocionado, el hermano mayor de la Hermandad de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero.
Rosario de cancelaciones
Esta misma situación se ha sufrido en otras partes de España. La procesión más emblemática de la Semana Santa de Cuenca, de Interés Turístico Internacional desde el año 1980, no se ha podido celebrar y tampoco lo han hecho las de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima del Amparo en su Gracia y Esperanza, en Ciudad Real. La Semana Santa de Ávila, declarada de Interés Turístico Internacional, se ha adaptado como ha podido, celebrando su Vía Crucis más fugaz -en el interior de la catedral de El Salvador-.
La jornada de Jueves Santo ya había avisado de lo venidero con multitud de suspensiones en Andalucía por culpa de los efectos del temporal de lluvia y viento. Además, no pudieron salir el Cristo de la Luz de Gregorio Fernández en Valladolid, la procesión de los pasos en Ávila, la del Jesús del Viacrucis en Salamanca y el Encuentro a los pies de la catedral de Burgos. No en vano, Castilla y León ha permanecido en alerta por viento. Madrid, por su parte, también se ha resignado y fueron canceladas todas sus procesiones, mientras que en Mérida se ha suspendido el vía crucis en el Anfiteatro romano, una de sus celebraciones más sobrecogedoras. Ferrol tampoco ha podido disfrutar de su Semana Santa, que está declarada de interés turístico internacional, y Logroño también ha sucumbido a la amenaza meteorológica.
Con todo, ha habido lugares en España que sí han vivido su Semana Santa en plenitud. Es el caso del municipio turolense de Calanda, al mediodía del Viernes Santo, con el acto de Romper la Hora en la Plaza de España, uno de los momentos más esperados de la Semana Santa en la localidad natal del director de cine Luis Buñuel. Asimismo, Balmaseda ha acogido su Pasión Viviente a pesar del ambiente frío y ventoso, y en León se ha podido celebrar el 'Encuentro' entre San Juan y La Dolorosa. Y más de 30.000 personas, entre tamborileros, cofrades y público, se han citado este Viernes Santo en Tobarra (Albacete). Porque Nelson no ha terminado de copar toda la vida de esta Semana Santa deslucida.
Turismo histórico pese a las inclemencias
Esta percepción se corrobora con la histórica afluencia de turistas en estos días, una tendencia que ha llevado al ministro de Turismo, Jordi Hereu, a proclamar que "vamos a una Semana Santa de récord". Según los cálculos de Turespaña, el país va a recibir 25 millones de turistas internacionales durante el primer tercio del año, con un gasto de unos 32.000 millones de euros, un 25 % más que un año antes. "Disfrutamos de una situación turística de récord que se expresa en esta Semana Santa", ha remarcado Hereu. La realidad es que los asientos previstos en vuelos internacionales para abril alcanzan los 10,4 millones, un 11,4 % más que hace un año, y la ocupación hotelera ha alcanzado el 90% durante esta Semana Santa, a pesar de las cancelaciones de última hora por el temporal.
El sector turístico está de celebración, sobre todo en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. En estas urbes la afluencia turística no se ha resentido por la presencia de la lluvia tanto como en regiones como la Costa del Sol, hecho que ha beneficiado, por otro lado, a la Comunidad Valenciana. Los datos de ocupación media y de gasto medio registrados hasta el momento hablan de un 80% en esta Semana Santa, hecho que confirma el crecimiento del sector pese a las inclemencias del tiempo. El análisis preciso de la llegada de turistas muestra que el turismo nacional ha ganado peso en estos días, con estancias no tan largas como antes pero con un gasto superior que se cifra en un incremento del 7% con respecto a 2023.
La semana se cerrará con los últimos coletazos del temporal. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la Península seguirá afectada por la borrasca con frentes atlánticos, cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones casi generalizadas, ocasionalmente acompañadas de tormentas. Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja, la Comunidad Valenciana y la ciudad de Melilla tienen zonas en alerta amarilla, por precipitaciones o rachas de viento fuerte. Por otro lado, el sábado se prevé que la inestabilidad continúe pero el parte señala que el domingo comenzará a calmarse una situación que ha dejado ha cuatro fallecidos por caídas al mar -dos en Asturias y otros dos en Cataluña-.