Camilla Läckberg (Fjällbacka, 1974) nos presenta en Verdad o reto, una obra alejada de su registro habitual, la novela policiaca. Entre otras obras publicadas en España encontramos Alas de Plata (2021), El Mentalista (2022) y La Secta (2023), ambas en coautoría con el escritor Henrik Fexeus.
En este caso, la autora de novela negra nos invita a la fiesta de la noche de año nuevo de cuatro amigos, Liv, Martina, Max y Anton, quienes residen en Skuru, un bario burgués de Estocolmo y que se conocen desde la escuela primaria. Inicialmente, la fiesta de los jóvenes transcurre entre alcohol y el juego del Monopoly, pero a medida que avanza la noche el juego se va transformando en algo más peligroso, los jóvenes podrán elegir cuando caigan en la calle de otro jugador, entre pagar o elegir entre “verdad” o “reto” (a cada cual de ellos más descabellado en sus resultados).
Un juego que al principio parecerá inofensivo, pero que según van avanzando las páginas de la novela, el lector podrá encontrar cómo se desatan las confesiones de los cuatro amigos sobre sus secretos más íntimos. La autora va profundizando y desenterrando los secretos y mentiras que van saliendo a la luz para dar un giro inesperado en la vida de cada uno de ellos. Agresiones físicas y violaciones, familias en apariencia perfectas, que realmente están desunidas y desestructuradas.
La noche poco a poco se convierte en un drama personalizado en cada uno de los personajes a medida que vamos descubriendo sus verdades más ocultas y que, pese a su amistad, no habían podido liberar hasta ese momento. En paralelo, un papel esencial es desempeñado por las familias de cada uno de nuestros cuatro personajes, marcando el devenir de la historia de cada uno de ellos.
Läckberg muestra unos personajes ciertamente conflictivos, impregnados de la realidad social en la que conviven. Una vida plácida, cómoda y burguesa que identifica unas relaciones algo planas de unos personajes en cierta medida carentes de personalidad, pero que, en verdad, esconde una complejidad de la que subyace un sufrimiento escondido, mostrando como de cada golpe que han recibido se han rehecho fingiendo que no ha ocurrido nada, “como si hubiera caído un chubasco repentino que enseguida ha dado paso a un sol radiante” (p.85). El juego que les une aún más, los lleva a plantear un disparatado plan que ponga fin al sufrimiento de unos y a conseguir la venganza de otros, porque siempre son los cuatro, han crecido juntos, pero sobre todo en los últimos años, en los que han levantado una muralla entre ellos y el mundo exterior (p.40).
En definitiva, estamos ante una novela corta y sencilla de leer, en donde la trama sin mucha profundidad atrapa y sumerge al lector en el desarrollo de la misma. La autora fiel a su esencia narrativa, nos sumerge en la intriga que, finalmente, terminará mostrando las verdaderas precariedades de las personas dentro de sus relaciones familiares y sociales.