La trilogía de París, publicada en España por la editorial Lumen, reúne tres novelas cortas y autobiográficas de la escritora francesa Colombe Schneck (París, 1966). Destacan por su honestidad y por una prosa medida y elegante, sin excesivos adornos, gracias a la cual consigue conectar rápidamente con el lector. La obra va precedida de un prólogo en el que la autora repasa a grandes rasgos su periplo vital. No es que relate objetivamente los acontecimientos que marcaron esta evolución, sino que deja fluir las palabras para que comprendamos que el proceso para conocerse y aceptarse a sí misma ha sido largo y, a veces, penoso.
Acaba este prólogo con unas frases cargadas de sinceridad, como si, al fin, hubiera conseguido mirarse humildemente al espejo de su propia evolución. Las tres novelas que ahora publica, y que presenta como una ofrenda ante el público lector “narran mi aprendizaje corporal: este es mi cuerpo vivo, este es mi espíritu vivo, el de una persona única en constante movimiento llamada Colombe Schnek”.
Diecisiete años, de 2015, está dedicada a la escritora francesa Annie Ernaux, porque cuenta lo que significó para la autora leer en una entrevista lo que dijo la Premio Nobel de Literatura sobre la “inmensa soledad” que rodea a las mujeres que abortan. En la primavera de 1984, cuando “por accidente, entré en el mundo de los adultos”, Schnek había conocido a su primer amante, un chico de su clase con el que empezó a acostarse en la estrecha cama de un dormitorio decorado con un mapamundi y un poster de Snoopy. El despertar sexual y las consecuencias de un embarazo no deseado le hacen cuestionarse uno de los grandes principios que habían vertebrado su educación, la igualdad entre hombres y mujeres. Se hace añicos la teoría. Su cuerpo parece haberle traicionado, ha impuesto sus propias normas y ya no le pertenece por entero, sino que “puede convertirse en el de otro”. Se somete a un aborto inducido, días después hace el examen para entrar en la universidad. No ha habido consecuencias físicas, la vida sigue su curso, después vendrán otros hombres, algunas muertes, dos hijos... Sin embargo, treinta años más tarde, la ausencia de ese niño de invierno sigue presente y le ha “permitido ser la mujer libre que soy hoy”.
La segunda novela de La Trilogía de París se titula Dos pequeñas burguesas. Escrita en el año 2021, está dedicada a su amiga Emmanuelle, fallecida tres años antes. No utiliza la primera persona. Las protagonistas son Héloise y Colombe, dos antiguas compañeras de colegio que han sabido mantener una estrecha relación de amistad a lo largo de décadas. Han pasado juntas por todas las experiencias de la vida, han crecido de forma paralela, se han contado los amores y las decepciones, han viajado, han veraneado juntas, se han intentado dar los consejos pertinentes y se han apoyado siempre la una en la otra. Al final, ha llegado la maldita enfermedad que terminará por separar lo que se había mantenido unido toda la vida. Las dos saben lo que va a pasar y Héloise se permite un último consejo: “Disfruta de la vida, no te dejes arrastrar por un hombre que no tiene unas espaldas lo bastante anchas para compartir contigo las alegrías y los sufrimientos”.
La tercera obra, La ternura del crol (de 2019), cuenta una historia de amor maduro. La protagonista está enamorada hasta la médula de un hombre que le hace más feliz que ningún otro en su vida. La sencillez de las horas maravillosas pasadas en su compañía, la fortuna y la dicha de haberle encontrado, la emoción de lo que parece auténtico amor, se truncan de pronto cuando él dice que con amarse no es suficiente y que lo suyo no tiene sentido. Entonces, después de perderle, ella se siente libre porque comprende que ya no queda nada en la vida a lo que temer.