www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

WELTPOLITIK

Ecuador como ejemplo de Iberoamérica como un archipiélago

Carlos Ramírez
x
carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 10 de abril de 2024, 18:17h

América Latina hoy en día no le importa a

nadie un pepino”: Richard Nixon, 1971

Cuando la literatura de origen iberoamericano irrumpió en el ámbito de los lectores sobre todo en España a finales de los sesenta, algún destacado escritor --no recuerdo si fue Carlos Fuentes o Alejo Carpentier-- se refirió a la zona territorial entre el Atlántico y el Pacífico como el continente olvidado, algunos llegaron a considerarlo un continente inexistente y no pocos los desdeñaron como un continente inviable.

La historia de más de 200 años de existencia de los países al sur del Río Bravo --19 en la zona de Iberoamérica por referentes a España y Portugal y 13 en el espacio propio del Caribe marítimo-- tuvo poca presencia mundial en el siglo XIX y la construcción de viabilidad internacional en el siglo XX pasó por conflictos basados en problemáticas muy locales.

Para bien y para mal, la revolución cubana en 1955 desperezó a sociedades que carecían de destino histórico en tanto que eran vistas sólo como reservas de recursos naturales para la poderosa maquinaria productiva capitalista de Estados Unidos: petróleo, cobre y algunos otros minerales, además de que fue sede de grandes consorcios corporativos para explotar productos como el azúcar, el café y el tabaco, entre otros.

La revolución castrista sacudió expectativas, pero no representó una propuesta formal; al contrario, metió a las sociedades iberoamericanas y caribeñas en una lucha ideológica que en la propia Cuba nunca pudo convertir en un detonador del desarrollo, sino que se quedó como un anclaje que ha impedido el desenvolvimiento de los diferentes modelos de desarrollo.

Cuba determinó el espacio político de los países al sur del Río Bravo por el enfoque geopolítico y de seguridad nacional de la Casa Blanca y la región quedó atada en el período 1955-1989 como el patio trasero de los intereses económicos, de recursos naturales, geopolíticos, territoriales e ideológicos del modelo económico estadounidense, y se padecieron choques brutales como golpes de Estado estimulados por Washington, padrinazgo de dictaduras que respondían a los intereses americanos y la interrupción de la dinámica del desarrollo social, político y cultural.

Iberoamérica y el Caribe no entendieron la dinámica de la revolución cubana de los hermanos Castro ni le dieron lectura estratégica a las advertencias a tiempo de analistas como Regis Debray que cuando menos en dos textos limitaron el alcance ideológico del socialismo en las zonas subdesarrolladas de América: El castrismo: la larga marcha de América latina y ¿Revolución en la revolución?, donde dejó muy claro que la experiencia cubana era irreproducible, aunque la estrategia política de Fidel Castro experimentó con fracasos la exportación de la revolución guerrillera.

Después de la desaparición de la Unión Soviética, Iberoamérica y el Caribe y regresaron a su condición de continente olvidado.

Esta larga introducción trataría de aportar algunos elementos para entender lo que acaba de ocurrir en Ecuador con la decisión del presidente Daniel Noboa de ordenar la irrupción policiaca de la embajada de México en Quito para arrestar al vicepresidente que había solicitado asilo político. Pero aún si se tratara de un delincuente sentenciado, las embajadas son territorios propiedad de los países que representan y por lo tanto están fuera de jurisdicciones militares y políticas.

La crisis de Ecuador se suma a los países del área en situaciones de conflictos internos graves, con casos extremos como los de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Haití. Los países del área iberoamericana y caribeña no supieron transitar de sus modelos políticos determinados por la guerra fría que terminó con la disolución de la Unión Soviética y Estados Unidos abandonó sus funciones de dominación imperial y sólo se ha concretado a dar advertencias de que no permitirá que China, Rusia, Irán y Corea del Norte usen en el área americana como plataforma militar.

Hasta ahora, Iberoamérica y el Caribe han tenido cuando menos dos experiencias para intentar influir en el rumbo político de la región: la Comisión Económica para América Latina en cuanto a reflexión de la teoría del desarrollo, el Sistema Económico Latinoamericano como mecanismo de financiamiento de experiencias de industrialización y el acuerdo bolivariano que se quedó sólo en un instrumento político al servicio de Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro, pero con las evidencias de que ninguno de los tres proyectos consiguió propuestas de integración económica que ayudarán al estabilidad social y sentarán las bases de un equilibrio político e ideológico menos conflictivo.

Los 32 países de la zona iberoamericana y caribeña son hoy un mapa del archipiélago regional de América con países que tienen fronteras físicas, pero aislamientos como islas. A nivel interno, casi todos los países están sufriendo reformas del poder para garantizar la permanencia de grupos políticos determinados sin atender a las reglas de la democracia: Cuba tiene 70 años bajo el puño castrista, Nicaragua padece 34 años gobernados por el sandinista Daniel Ortega, Venezuela suma poco más de un cuarto de siglo bajo la dominación chavista y sucesores y Haití acumula ya décadas que parecen siglos como país y sociedad no viables.

Desdeñado por Estados Unidos, olvidado por España, Portugal y toda Europa, bocado apetitoso para China, Rusia, Irán y Corea del Norte, Iberoamérica y el Caribe ofrecen la imagen sin destino ni futuro de una sociedad-archipiélago.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios