"Del mismo modo que aceptó la amnistía, Pedro Sánchez y el PSOE aceptarían que en Euskadi haya un gobierno de izquierdas sin el PNV".
El ex secretario general de Podemos y exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, ha afirmado que Pedro Sánchez y el PSOE "aceptarían" un Gobierno de Bildu en el País Vasco si ese fuera "el precio de la estabilidad" para el presidente socialista, es decir, el precio a pagar para continuar en La Moncloa.
En un acto electoral en Bilbao junto a la candidata de Elkarrekin Podemos a lehendakari, Miren Gorrotxategi, Iglesias ha mostrado su desacuerdo con la idea de que "es imposible" un Gobierno Vasco sin el PNV porque "jamás lo permitiría el PSOE" y ha considerado que "claro que se puede", como se pudo hacer el acercamiento de presos de Eta o la amnistía de Carles Puigdemont, si "el precio de la estabilidad" del Gobierno de Sánchez fuese que "en el País Vasco haya un gobierno de izquierdas".
"Del mismo modo que aceptó la amnistía, Pedro Sánchez y el PSOE aceptarían que en Euskadi haya un gobierno de izquierdas sin el PNV. Es una cuestión de números y de correlación de fuerzas, lo que pasa es que sólo hay una fuerza dispuesta a plantear ese órdago, y es Podemos", ha añadido Iglesias.
Ha destacado que por eso "es imprescindible que Elkarrekin Podemos esté fuerte, que alguien piense fuera de la caja del PNV, alguien tiene que decir que no hay futuro nacional que se pueda construir con los gestores de unos intereses de clase que van en contra de la mayoría social vasca".
Sobre el partido del que fue uno de los fundadores, Iglesias ha dicho que Podemos asumió un papel como "cuña para desafiar el bloque de poder dominante en el Estado" y que ello "desencadenó todo un aparato de 'lawfare' y de violencia mediática". "Por eso han reventado a Podemos", ha añadido el ex secretario general de esta formación.
Ha dicho que "puede haber una izquierda que sea bien tratada, como la de Carrillo y Sartorius, que reciba mimos mediáticos", si se asume que "hay que ser un apéndice del PSOE, que hay que decir que la visita de la OTAN en Madrid se recibe con alegría y regocijo, que es legítimo enviar armas a Ucrania, asumir que es una izquierda que no sirve para nada".
Si no se actúa para ser una izquierda "amable", se acaba como él e Irene Montero, "con fascistas a la puerta de vuestra casa, con jueces persiguéndonos". "Es duro lo que nos han hecho, y claro que nos han dejado en una posición más débil, y fracturar nuestro espacio político nos ha hecho daño, pero en los últimos tiempos se nota que Podemos está volviendo, que la gente se está dando cuenta de cuál es la izquierda que puede cambiar algunas cosas", ha añadido.
En sus críticas al PNV ha dicho que la apuesta de éste partido "nunca fue la construcción nacional de Euskal Herria", sino "la representación de una clase y unos intereses económicos concretos que se negocian en Madrid".
Iglesias ha considerado que "la única razón por la que el PNV no se puede permitir pactar con el PP es porque la sociedad vasca, ontológicamente antifascista, no aceptaría un acuerdo que involucre a una escisión del Partido Popular que se llama Vox".
Pero, ha agregado, "en el momento en que el PP pueda volver a atar en corto a su perro de extrema derecha, el proyecto político del PNV es negociar con el bloque de poder en Madrid, e históricamente las derechas vasca y española se han entendido perfectamente para consolidar el poder de ese bloque".