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DESDE ULTRAMAR

Primavera inextricable y la frivolidad de Noboa

Marcos Marín Amezcua
jueves 18 de abril de 2024, 20:03h

Más enredado no puede estar el mandatario ecuatoriano, Noboa. No hay mucho qué añadir sobre el diferendo entre México y Ecuador. Se queda uno ojiplático ante las frivolidades del sujeto agarrándose a un clavo ardiendo. En efecto, en la entrevista concedida a la SBS australiana, medio serio dónde los haya, dice que no se arrepiente de la incursión (ilegal) a la embajada mexicana –violación flagrante y sin precedentes a su territorio, a la Convención de Viena alusiva, que no podrá salvar, le parezca o no– y señala que tal diferendo se soluciona con un ceviche y unos tacos entre los presidentes de ambos países. Se comprende viniendo del sujeto que no ha entendido lo elemental, que ha generado la repulsa continental, rompimiento de relaciones con Venezuela y Nicaragua, cuestionamiento y condena de la Celac, de la OEA y la UE, en mal momento cuando Colombia le reduce suministro eléctrico por causa de la sequía que aqueja a la región; y nada más consiguió con tanto desatino que México demandé a Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia con petición de que se le expulse de la ONU. Con tacos y ceviche… dice el mandatario ecuatoriano.

Noboa no ha entendido ni que está de por medio el derecho de asilo ni la inviolabilidad de una sede diplomática. Y erre que erre que no cede ni negocia.

Caben unas apostillas aprovechando la oportuna reproducción de datos de tal entrevista en este su diario, El Imparcial de Madrid. Noboa repite al dedillo el tercer artículo de la Convención de Caracas, pero se calla el cuarto. Listillo. Normal y evita los aplicables de la Convención de Viena prohibiendo la violación de sedes diplomáticas y que insalvables, no podrá saltárselos Ecuador. ¿Qué lo de ser perseguido político es rebatible? Sí y no y es el quid del asunto. Se sabe al dedillo un discurso exculpantorio de sí, pero evita decir que Ecuador no está llamado a definir la procedencia del derecho de asilo si mediase persecución política, como es el caso. Definirlo se concede al país asilante y decir si procede el derecho de asilo, y el asilante no ha de prejuzgar al solicitante ni concede al país de origen del solicitante el determinar si el solicitado desde proceder a extenderlo. Imagine a los republicanos españoles pidiéndole a Franco el permiso se asilarse. No, no cabe. Eso se lo calla Noboa y opta por decir que México alberga a un criminal. Que se sepa, México no ha calificado al sujeto, ya que no le corresponde. El Derecho de asilo está por encima de las valoraciones de Ecuador. Y es verdad que si Jorge Glas, perseguido político que también lo es, se metió a la embajada mexicana, es porque estaba en libertad purgando su pena, ya que fue excarcelado por leyes ecuatorianas por delitos ecuatorianos bajo la intervención de las autoridades ecuatorianas. No por otra cosa. O sea, México no lo fue a sacar de ningún sitio.

A Noboa está de más que entienda lo sencillo, dándole igual ocho que ochenta. Le correspondería pasar al rincón de reflexionar y escribir cien veces “las sedes diplomáticas no se invaden con fuerzas de seguridad del Estado anfitrión”. Poco más que hacer por él. En México solo nos está restando mirarle con conmiseración.

Paso a menesteres más interesantes. Mientras se enciende la llama olímpica en Olimpia el pasado 16 de abril en medio de los asegunes que todavía despierta la sede parisina y sabedores de que Notre Dame no estará lista para recibir al cien a los visitantes a la Ciudad Luz con motivo de la justa olímpica veraniega, de todas maneras ya se aproxima París 2024. Mientras, azorados hemos sabido del incendio de la Casa de Comercio o Bolsa de Copenhague, qué pena. Su torre enrollada cual cucurucho la recuerdo plasmada en las tapas metálicas de aquellas cajas de galletas danesas a modo de litografía. Y otra vez sucedió el siniestro en medio de una restauración, tal y como pasó con Notre Dame. Es necesario poner el acento en los restauradores. Si van a restaurar provocando incendios, será mejor no tocar nada.

La geopolítica nos insta a mirar hacia Oriente Medio. Israel se comporta como la generación de cristal: quiere actuar sin consecuencias. Arrasa Gaza y llama antisemita a quien lo critica, ataca el consulado iraní en Damasco y acusa represalias a Irán al responder en absoluta legítima defensa y quiere todas las glorias y eso está cantado que resulta imposible. Nunca es deseable una guerra, pero que si la escalada resultara imparable, Israel no podrá jugar un rol de víctima. Netanyahu debería sosegarse, que está arrastrando a su país a un abismo, de seguir como va. Los dos estados en un territorio compartido no tienen porqué ser una opción a descartarse. Por otro lado, Irán lleva mucho tiempo haciéndole al cuento, mas esta vez ha actuado cómo no se había visto. Libera tensión, genera tensión, pero no puede llamársele bravucón sinsentido.

La geopolítica nos deja otro episodio alarmante. Argentina ha acordado la instalación de una base militar conjunta con los Estados Unidos. Qué necesidad. Se dice que Ecuador ya cedió que se metan en Galápagos. Que esto ya es un Plan Cóndor II. Cuándo aprenderá la América hispana, Latina o cómo nos agrade más llamarla, tanto monta para el caso, que lo fácil es dejar entrar en nuestros territorios a tropas yanquis. Que lo difícil es echarlas. La rocambolesca idea mileiniana de que con tal un día recuperará Malvinas, eso dicen los que analizan esta audaz medida, suena tan estrambótica como quimérica y así como tantos otros episodios de nuestra bicentenaria historia independiente. Total, lo dicho: lo difícil no es dejarlos entrar –que nunca falta de cuando en cuando un encandilado con tales “salvadores”–, sino sacarlos. Ahí está Guantánamo para vergüenza del mundo, usada como retrete para torturas impunes de los yanquis y que nunca debió ser sin el sabido tratado abusivo impuesto a Cuba en 1903. Y no aprendemos.

Dirijo la mirada hacia la siempre colorida Feria de Abril, cada año refulgente en su portada, con sus consabidos debates, unos con sustento, otros sin mucho argumento y todos coloridos como Sevilla en su feria, recordándonos la sabida copla: Sevilla, en delirio pena y arte, lo mejor de España entera. Ahora, un millón de visitantes como se calcula sí es masificarla y a saber si ello reditúe de manera positiva y sea tan conveniente. Abril transita y eso llama a primavera y a feria, que ya toca y nos da un remanso o eso debiera. Como lo es el centenario de la Metro-Goldwyn-Mayer, que tanto sosiego y emociones nos ha dado a lo largo de una centuria. No es poco.

Cierro con la alarma que nos despierta que marzo fuera nuevamente, el mes que batió la marca como el más caluroso desde que se tiene registro de los ascensos de temperatura. Imbatible mes con mes desde junio pasado. Los estragos del cambio climático son evidentes. Ahora atestiguamos el blanqueo de corales, un fenómeno marino preocupante, pues si se prolonga matará a esos seres, de los que depende el 25 % de la vida oceánica. No es poco. Disminuir la contaminación con gases de efecto invernadero en el mundo es requerido si no queremos de verdad el trastrocamiento irreversible de nuestro hábitat, poniendo en riesgo a nuestra propia especie.

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