A simple vista, no da la sensación de joya arquitectónica de primer orden, pero está reconocido por Docomomo Ibérico, organismo internacional que vela por la arquitectura moderna. Pero la obra, que arrancó hace ocho años, se encuentra detenida, para asombro de transeúntes, por tratarse de en un proyecto considerado como "ilegal" por ir en contra del Plan General de Ordenación Urbana y contra la Ley de Patrimonio Cultural Aragonés.
Entre tanto, se han gastado 6 millones de euros de las arcas públicas en unos trabajos que deberían haber culminado para la Exposición Internacional que comienza el 14 de junio.
Desde la asociación Apudepa (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés), se oponen a las pretensiones del Gobierno regional y la SGAE, que pretendían demoler el inmueble hasta el último cascote, con un presupuesto de construcción estimado de 40 millones de euros. Prueba de su rechazo al plan es que la asociación protectora ha promovido una recogida de
firmas para detener el derribo de lo que queda del antiguo teatro.
En menos de un mes, han sumado más de 1.000 firmas de adhesión. Solicitan que se recupere el proyecto que presentó Basilio Tobías, que respetaba la osamenta fundamental del edificio y que salve “uno de los hitos de la arquitectura moderna aragonesa y uno de los mejores teatros-cine españoles”, como definen al inmueble.
"Tabula rasa" arquitectónicaLa génesis del proyecto de la SGAE en Zaragaza hace pensar en la del regio inmueble de Boadilla, el Palacio del Infante don Luis, que albergará el papeleo que genera la gestión artística. Pacto entre la administración gobernante, en este caso la regional, y un proyecto que da de bruces con las exigencias de Patrimonio, que recuerda que el Fleta es de Interés Arquitectónico y Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, según insisten en Apudepa.
La idea de la Diputación General de Aragón y la SGAE es que la futura sede de la Fundación Autor se levantara en un edificio de nueva planta, haciendo "tabula rasa", algo a lo que se opone “frontalmente” esta asociación, como insiste su presidenta, Belén Boloqui, así como representantes del Partido Popular del Ayuntamiento maño.
El portavoz del PP en el consistorio, José María Moreno, argumentó a EL IMPARCIAL que el acuerdo alcanzado entre Gobierno de Aragón y SGAE "no puede suponer borrón y cuenta nueva" porque después de seis años "se han dilapidado fondos públicos" para dejar el edificio " en un estado de ruina". También exigió responsabilidades por no haber respetado un edificio cuya catalogación provisional indica que hay que conservar la fachada, el patio de butacas, los vestíbulos y la estructura. Además, Moreno carga las tintas contra una adjudicación que, a su juicio, fue todo menos transparente. “Se hizo todo a dedo, a puro dedo. Todo se planteó desde el Gobierno [regional] para uso y disfrute de la SGAE, que contó con un montón de ventajas. El Gobierno de Aragón sólo podía hacer uso de él, con el Centro Dramático Aragonés, unos 30 días al año. Todo eso chirría, y sigue chirriando”, acusa el portavoz popular José María Moreno.
Y en el trasfondo de esta polémica, la posible pérdida de un lugar emblemático, en pleno centro de Zaragoza, para uso sociocultural de la ciudadanía. “Si fuera por la SGAE se habría tirado todo, haciendo un uso esencialmente privado”, asegura Boloqui, que defiende el patrimonio local, y un uso extensivo de los bienes culturales. “Esto no es París, aquí no hay tantos edificios de tipo cultural, estamos muy escasos para lo que es Zaragoza”, se lamenta Boloqui.
