El título de campeón de La Liga española se concretó el pasado sábado, adelantándose su desenlace un tanto respecto a lo previsto en estos últimos meses. Pero esa previsión dista mucha de la inicial, de aquello que se barruntaba allá por el mes de agosto.
El Real Madrid afrontaba la temporada sin la piedra angular de sus éxitos en los últimos años, su capitán, leyenda del fútbol y delantero centro, Karim Benzema. Se sustituía al “9,5” por un “9” de perfil bajo (el “cuñao” de Carvajal) con el que aparentemente se suplantaba al esperado, Kylian Mbappé, y al deseado (y solicitado por el entrenador), Harry Kane. Muchos palos al “Ser Superior” en su faceta de Director Deportivo por la supuesta falta de planificación y equilibrio en la plantilla: sólo tres auténticos delanteros (Vinicius, Rodrigo y Joselu) más allá de los canteranos Gonzalo y Álvaro (en otra ocasión hablaremos de si le pagan o no a Ancelotti por su gestión en esta parcela).
Con ese panorama se inauguró, en pleno verano, el festival del mal fario en forma de plaga de lesiones: primero las roturas de ligamentos (Courtois, Militao, Alaba) dejaban al equipo sin su eje defensivo titular, luego diferentes dolencias (Camavinga, Tchouaméni, Bellingham…) apartaban hasta tres meses a algunos de los centrocampistas más en boga del momento futbolístico y, finalmente, los isquios de Vinicius privaron a la delantera durante 10 largas semanas de su efectivo más destacado. En total hasta 11 jugadores al tiempo estuvieron de baja: todo un equipo titular abatido de una u otra manera entre agosto y febrero.
Se buscaban razones, motivos, culpables…pero vestuario y club mantuvieron la calma. Ni una sola queja salió de la boca de Ancelotti…el Gestor de Egos levantó una ceja, mucho, hasta casi tocar el cielo, y empezó a tirar de recursos. Se sacó de la manga una nueva posición para Bellingham, reinventándolo como goleador en la primera mitad del campeonato, afiló los colmillos de Rodrigo y finalmente fio la definición a un Vinicius inspirado y maduro a pesar de, o quizás gracias a, las constantes agresiones de entorno y relatores. Todo ello con sus correspondientes aderezos: un Kross permanentemente imperial, un Rudiguer superlativo, un Brahim con chispa (y sin selección española), un Carvajal omnipresente o un Lunin frío, gélido, siempre sereno y seguro, excelente.
Con el magma de la erupción BarçaGate-v.Negreira aún activo (misma estructura del CTA, Cataluña con la llave del poder…) en las entrañas de una Federación que ha hecho de la corrupción enseña, a sus acólitos arbitrales les dio por perseguir a Belingham: 5 amarillas y 1 roja al jugador con más faltas recibidas del campeonato, será un provocador…incluso, como si pretendieran entrar en el libro Guiness, con el insólito gol escamoteado por el pitido a destiempo del árbitro en Valencia…ya sabéis, “It's a fucking goal”.
El Gestor de Egos, decía, hizo como si fuera un gran entrenador: entrelazó mimbres, utilizó recursos, buscó versatilidad (permutas de posición de Tchouaméni, Camavinga…), cambió de opinión cuando tenía que hacerlo (Lunin por Kepa), buscó alternativas (Modric, Lucas), sacó conejos de la chistera (Brahim)…de todo. Sencillo a posteriori pero difícil de prever y muy, muy difícil de llevar a cabo.
Finalmente, a día de hoy, el Madrid es máximo goleador (74 goles) “sin 9”, menos goleado (22) sin portero ni defensa titular, campeón a 4 jornadas del final sin esquema reconocible, a tiro de 100 puntos (87 hoy) y con un sólo partido perdido. Todo ello sin ADN del que presumir ni estilo de juego definido, y lo más impactante, sin entrenador. Ha valido un simple gestor de vestuario, un comunicador, un simpático italiano…eso sí, el único técnico que ha ganado las 5 grandes ligas europeas y también el único en la historia con 4 Champions… no está mal para un simple gestor de egos.
Sí, por encima de todo lo demás, esta ha sido… la liga de Ancelotti… ¡enhorabuena a todos los madridistas!