www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FERIA DE SAN ISIDRO

Crónica taurina en El Imparcial. Las Ventas: un triunfo sin trofeos

Crónica taurina en El Imparcial. Las Ventas: un triunfo sin trofeos
Ampliar
(Foto: Efe)
Efe
sábado 18 de mayo de 2024, 09:13h

Hubo toros. Bien hechos, fuertes, complicados: salían con empuje, se refugiaban en las tablas, pero remontaban después. La Quinta puso emoción. Nada era predecible. El mejor par de varias temporadas lo ha puesto Abraham Neiro El Algabeño. Muchos recuerdan un par parecido por las descripciones de Gregorio Corrochano: dejarse ver, acercarse andando y, si el toro espera, aguantar y cuadrar en la mismísima cara del bruto. Juan Bernal y Germán González recibieron ovaciones por las varas. Guillermo Marín iba muy confiado y acabó en un gran aprieto.

Miguel Ángel Perera, con un cuarto de siglo de profesión a sus espaldas, demostró que no está todo inventado. Cedacero (1° 12/18) fue un mozo guapo, de pelaje gris azulado, pero con mucho genio. Perera lo recibió a porta gayola, le enseñó a embestir con el capote, peor el morlaco al tercer capotazo ya se lo pensaba dos veces. La faena fue una obra de cálculo y de saber: al cansarse el toro, Perera buscó la embestida en los terrenos opuestos y la encontró, esta vez al natural: dos series, una de muletazos largos y otra a pies juntas. Una media estocada en buen sitio. Dos avisos. Vidriero (5° 10/18) serpenteaba, se revolvía y mantenía al diestro en constante peligro. Una faena por ambas manos, de desplantes como una señal de gran pundonor y no una meras bravuconadas. Una verdadera batalla donde salir ileso ya es una hazaña. Estocada entera y una petición no atendida. Una vuelta al ruedo.

Emilio de Justo animó al respetable con el galleo bello y eficaz. Fusilero (2°1/19), aunque no gazapeó, sí, iba tomando decisiones con calma: De Justo aceptó su ritmo y compuso series de pausada lentitud y espera. La estocada entera, pero en los blandos. Periquito (5° 10/18) fue todavía más difícil de abordar. Emilio lo saludó con una larga de rodillas y se hizo con la embestida rebelde, llevándolo a los medios. Ahormado por abajo, el burel se volvía y robaba el terreno, de tal manera que le hizo una zancadilla al diestro y lo volteó, rompiendo la taleguilla. De Justo retomó con firmeza la labor con oportunos cambios de mano y un molinete para rematar una serie al natural a pies juntos. Eso vale un imperio frente al malaje parecido. Mató con una estocada entera, algo desprendida en los medios. Una petición no atendida y una vuelta al ruedo con petición de otra.

Gines Marín se animó a seguir el ejemplo del maestro: citó a porta gayola, situándose a prudente distancia de los chiqueros. No le enseñó con el capote, más bien le dejó irse. Lentisco (3°11/18) y Zamorano (6°10/18) bien podrían llamarse como el mejor lote, pero sus faenas pecaron de inciertas, movidas y destempladas. Las estocadas muy malas: al primero lo descabelló después de pinchar varias veces y el segundo se llevó una envainada. Protestas del público.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios