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TOROS

Feria de San Isidro en Las Ventas: sin rumbo y sin compás

El diestro Alejandro Talavante corta una oreja durante el festejo de la Feria de San Isidro celebrado este miércoles.
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El diestro Alejandro Talavante corta una oreja durante el festejo de la Feria de San Isidro celebrado este miércoles. (Foto: EFE)
jueves 30 de mayo de 2024, 08:30h

A pesar de las expectativas los de Juan Pedro salieron bastante bien: no se han caído, eran gordos y regordios, de velamen variado, pero cada uno con su carácter y sus querencias de mansos con poder. Es decir, había materia prima suficiente para que lucieran los astros coletudos. Es de subrayar que no habido ni una estocada en condiciones. Nadie se ha esforzado ni siquiera en disimular sus ganas de salirse por la tangente.

De la primera lidia de Morante se destacó la brega de Curro Javier y los pares de João Ferreira. Valedor (1°2/19), un toro del montón, recibió una faena-relámpago. Una tormenta de protestas. El público estaba tan indignado que despidió al torito sin relieve con ovación al arrastre. No fue muy diferente la suerte de Ollero (4°1/19). Con una significativa diferencia de dejar sus fuerzas en las varas de J.Antonio Barroso. La gran esperanza todavía hervía en el tendido, pero fue todo en vano.

Alejandro Talavante no se movía por el ruedo, más bien se desplazaba en plan zen cuando le daba la gana y no cuando lo requería la lidia. Trinador (2º 11/18) fue recibido por verónicas y chicuelinas ovacionadas. Talavante empezó andando de rodillas para ajustar las distancias. Compuso series rematadas, desgraciando el conjunto con la espada. Rebeco (5º 11/18) fue un ejemplar abueyado de 673 kilos y la cabeza justa. Sin embargo, fue el torazo de la tarde: con ritmo, sin un solo pensamiento malo ni un solo intento de entrampillar al diestro. Le dejó a Talavante adornarse con una faena discreta, rematada por un bello toreo por abajo. Una orejilla para olvidar un bajonazo. Faena sin alma.

Pablo Aguado es un torero especial, con destellos de artista y elegancia innata. Pero tal y como va, seguiremos esperando su faena cumbre otra temporada más. Tamborilero (3º1/19) agujereó varios capotes, iba el animal belicoso y desestribó al picador poniéndolo en peligro. La lidia fue bastante mala. Salvador Nuñez se vengó hasta que cayó el animal. Morante hizo un quite y Aguado respondió con uno por chicuelinas mereciendo una sonora ovación. El toro iba distraído, sin mirar siquiera la muleta. Se rajó pronto. Pasajero (6º12/18) también luchó con el varilarguero. Si no le hubiera coleado uno de los monosabios, seguro que habría alcanzado su empeño de verlo derribado. Hubo una descoordinación entre el palco y el torero por lo cual el animal se llevó tres varas y se paró en seco al ver la muleta. Sonoras protestas contra un desplante inoportuno.

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