Otra tarde de tendidos llenos. Los toros de Santiago Domecq, remendados por uno de Algarra (4º), no cumplieron las expectativas, pero hubo ejemplares importantes. Luciano Briceño desgració al primero, otros, como siempre, derrengaron en vez de picar. Manuel Muñoz quedó desestribado por descuidado y, hasta que saliera el monosabio a colear, nadie supo quitarlo del caballo. Sólo Alberto Sandoval elevó el nivel del tercio y oyó merecidos aplausos. Se desmonteró Javier Ambel, pero sin mucha razón: los pares puestos tenían poder, pero fueron a toro pasado. La tarde tuvo bastante buenas estocadas a pesar de algunos pinchazos.
Abrileño (1º12/19) de Uceda Leal se quedó mermado en las varas. El torero templó, se ajustó a las fuerzas del animal y realizó una breve y elegante faena. Ovación. La obra con Rabicano (4º 12/18) fue llena de torería y belleza. Los flexionados dieron lugar a una faena quieta, henchida de pases con largo trazo. El toro iba pensando en ciertas tarascadas, pero no pudo quitar a la obra su importancia.
Borja Jiménez pechó con Experto (3º11/18). Un toro protestado que resultó desorejado por el diestro. Cada tanda fue ovacionada: el comienzo por doblones, hincado el hinojo en el albero, unos pases de rodilla y, un gran remate al recuperar la verticalidad. El toro trataba de plantear dificultades, observaba, se paraba en media de embestida, pero Borja abordó sus malicias con arte y valor: lo llevó por ambas manos, coronando la obra con una serie enroscándolo a su cintura y silueteando unos naturales de cartel.
Emperador (6º10/19) quedó bien picado, pero le faltó otra vara para quitarle los bríos de malaje. Apretó el animal a Borja, éste se quedó confuso con distancias y terrenos, mientras el toro aprendió y se malició. Una faena de exposición y peligro con detalles de buen toreo.
Alejandro Talavante abrevió la faena de Insurrecto (2º11/18). El público está algo cansado de su compuesta figura y descompuestas lidias, sus andares lentos hasta para auxiliar a los banderilleros. Pueden sus apoderados meterle hasta siete tardes seguidas, pero si no enmienda la actitud, poco provecho sacará de la sobreexposición. Ni siquiera aprovechó al gran Tejonero (5º10/18), una maravilla de bicho, de suave embestida, verdaderamente una embestida soñada, sin malas intenciones. Un aviso. Una gran ovación al arrastre.