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DESDE ULTRAMAR

Claudia Sheinbaum, presidenta de México

Marcos Marín Amezcua
jueves 06 de junio de 2024, 20:03h
El 2 de junio de 2024 México eligió en un 2 a 1 a Claudia Sheinbaum Pardo como próxima presidente de México, siendo la primera mujer que ocupará el cargo tanto en México, como en América del Norte. 35 millones de votos, la más votada en nuestra historia, 30 puntos por encima de su contrincante más cercana, Xóchitl Gálvez. Sheinbaum, con 62 años para entonces, ocupará la presidencia de la República el 1 de octubre, 3 días antes del bicentenario de esa República. El partido Morena refrenda holgadamente, el triunfo de 2018.

Sí, México llega 48 años tarde en la región a colocar a una mujer al frente. Por fin. Y el momento desmiente un mantra que repetían los mexicanos: no estamos preparados". Respuesta: Ningún país se prepara. Solo se abren las mismas oportunidades. Si no estuviéramos "preparados", sería la guerra civil y nadie se la ha planteado al tener a una mujer al frente. Punto.

¿Por qué volvió a perder el putrefacto PRI y la oposición coaligada impulsando a una improvisada, majadera y torpe candidata Xóchitl Gálvez –que insultó a los mexicanos desde su primer discurso buscando el cargo– y se ha llevado una paliza en las urnas? Porque sus promotores son asaz ineptos, corruptos, ladrones, clasistas y mentecatos. Y lo saben bien. Lo de timoratos lo reservo a los dirigentes de los partidos PRI, PAN y PRD. Hubiera sido una calamidad y una vergüenza que Gálvez ganara, dadas las muestras palpables de sus carencias graves, muy graves, para atender la realidad nacional. Merecía perder y afortunadamente, sucedió.

Y cabe apuntar contra Xóchitl Gálvez: no hay que darle tantas vueltas. Una candidata improvisada, de nulos méritos con una gris trayectoria política que no la mostró mejor que su contrincante morenista, nunca estuvo a favor de la gente, es frívola, torpe de trato, endilgada por el factótum Claudio X. González –la rabiosa cabeza visible de grupos de presión empresarial que necea en imponer su santa voluntad contra la mayoría que ha rechazado a su protegida– y su triunfo habría significado un inevitable salto al vacío y lo sabemos perfectamente bien. No fue una buena candidata. Como la ignorancia es atrevida, Gálvez llegó a envalentonarse diciendo que (si ganara la elección) “no le tengo miedo a Trump”. Cualquier asesor sensato debió susurrarle un “debería, pues ya viene de regreso”.

El voto por Morena ha sido transversal –como lo fue en 2018 y ahora mayor– y venciendo 6 años de campañas de odio sostenidas amañadamente por los medios masivos de comunicación. Eso es muy importante. Ahora, la oposición rechazada en las urnas, que por voz de sus impresentables voces mediáticas clama guerra, dar un golpe de Estado en respuesta y alega fraude solo porque las reglas electorales aprobadas por el PAN y por el PRI favorecieron a Morena, no ha entendido ni quiere que el voto atravesó a toda la sociedad mexicana, pues en todos los sectores repudiamos la corrupción panista y priista, desbocadas e incorregibles. Les fastidia mucho saberlo y descubrirse enviados al hoyo dados los números que mediocremente obtuvieron, tan mediocres como sus insulsas propuestas y sus dirigentes, Marko Cortés y Alito. El 2 junio se acallaron las voces racistas y clasistas opositoras que sostienen que por Morena solo votan los jodidos y los huevones. Días antes del 2 de junio, el expresidente Fox seguía llamando huevones a los electores. Qué jodido ha de ser tener tanto odio acumulado en el cuerpo. No se cansan de insultar. O saber que clase media y media alta han optado más por Sheinbaum que por Gálvez y es lógico, Gálvez es un chiste mal contado. Mientras insultan a la ciudadanía, les piden el voto esos opositores y cariacontecidos y no se explican porqué se les niega. Pusilánimes.

No se necesitan sesudos análisis para explicarlo. Hace ya rato que PRI Y PAN dejaron de ser opción y no están dispuestos ni a renovarse ni a retirarse. Responden insultando al electorado. Claman que Sheinbaum ahora es todopoderosa. Si es así, es su culpa y lo es por mandato legal, aquel que ellos aprobaron. Gálvez clama desigualdad en la contienda, mintiendo y callándose los ingentes apoyos económicos que recibió y el apoyo mediático que no era menor. La ausencia de autocrítica en las hordas de Gálvez conduce a evadir que representa a ladrones de siete suelas, ineptitud de gestión y nula oferta electoral que mejorara a la morenista. Le han votado en contra 2 a 1. Las cifras dicen que Sheinbaum alcanza el 59% de los votos emitidos y ella el 28%. Hoy claman fraude los opositores. Buscarán un recuento de votos. No se auguran cambios en las cifras. Gálvez no fue mejor, no presentó plan de desarrollo integral aterrizado dirigido a la duodécima segunda economía mundial, como nos cataloga el FMI ni propone crear un país alternativo, viable. Algo mejor.

A usted amigo lector se lo ofrecí durante 6 años y lo refrendo: cuando nos volvamos Cuba, yo le avisaré. Esa zarandaja repetida por la oposición es una estupidez mayúscula que no cala, pero no falta el descerebrado opositor que sigue repitiéndola para, suponemos, infundir miedo y granjearse los votos de otros tan despistados como él, cuando tales opositores sin caras presentables ni propuestas reales, siguen perdiendo votos. Hágales entender.

Nutriéndose con sus discursos de odio, era evidente que Gálvez no ganaría sumando tantos errores. La oposición mexicana queda derrotada, putrefacta ya lo es, incapacitada para renovarse y sobre todo, sin autocrítica y para replantearse. Mientras siga así, seguirá perdiendo. Y sí, la Sheinbaum tiene enormes retos. Entre otros, corresponder con la llamada del presidente Pedro Sánchez de España, quien ha expresado su deseo de hacer una relación constructiva. Qué bueno, ojalá que se resuelva esa pausa que decretó López Obrador ante malos procederes de empresas españolas. Aguardemos los pormenores de esa reactivación.

La oposición –que no entiende que no entiende y con una muy dañada percepción de la realidad– ha sido derrotada y solo le queda recoger los dientes que perdió en las urnas. Lo que resta es seguir adelante. Termina siendo lo más adecuado y más sano. A esos prianistas que no se han cansado de insultar a quienes no piensan como ellos, se han llevado otra vez un varapalo merecido, bien ganado. Podrán seguir berreando, que después de todo es lo que mejor saben hacer antes que balbucear propuestas. Allá ellos. Y recuerden: “el INE no se toca”. Facetos.

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