El presidente en funciones del Real Casino de Madrid habla con El Imparcial antes de las elecciones del próximo 26 de junio.
Tras unos últimos años un tanto turbulentos, el Real Casino de Madrid, epicentro de la vida cultural y social de la capital española, celebra elecciones el próximo 26 de junio. El historiador Alfredo Alvar (Granada, 1960), presidente desde 2022, ha sido el encargado de enfrentar la compleja situación interna y externa que atravesaba la institución cuando asumió el cargo. Ahora, bajo el lema 'Que no te cambien tu Casino', opta a ser reelegido por los casi 2.000 socios llamados a votar.
Queda una semana para las elecciones al Real Casino de Madrid. ¿Cuáles son los principales retos que afronta la institución?
El principal reto es que no nos cambien el Casino, porque vivimos tiempos en que lo público tiene un afán expansivo como nunca se ha conocido, hasta el punto de que incluso, desde el ámbito privado, se quiere gestionar una asociación recreativa y cultural como la nuestra como si fuera un ministerio, lo cual carece del más mínimo sentido.
Para que el Casino siga siendo de los socios hace falta contratar un gerente independiente y profesional, la digitalización de los servicios y de las comunicaciones entre los socios y la Administración, la creación de un nuevo marco normativo y también la reforma de los Estatutos, incluyendo, especialmente la derogación de las delegaciones de voto porque son el cáncer para el funcionamiento democrático y transparente de la asociación.
Intenté en la última Junta Directiva, antes de estas elecciones, el compromiso de abolir en la praxis el ir mendigando delegaciones de voto. Se me denegó la propuesta so color de que antes habría que modificar los Estatutos, porque la delegación de voto está contemplada en los Estatutos. El día que se vayan a cambiar los Estatutos, quien lleve un considerable número de delegaciones impedirá la reforma y así la pescadilla no parará de morderse la cola… hasta que se coma su propio cerebro.
Es patético, indigno, ver una suerte de "fraile mendicante" de delegaciones de voto usando todo tipo de artimañas. En cualquier caso vivimos en un mundo en cambio y transformación, lleno de retos y oportunidades y esa situación afecta a todas las relaciones sociales, al Casino también.
¿Cómo aplica un historiador su formación y experiencia a este trabajo?
No se trata de un 'trabajo' propiamente dicho, pero si a lo que se refiere es que qué me ha dado el ser historiador para poder cooperar en la gestión del Casino hay que responder de varias maneras.
Por un lado, un historiador-profesional (no un publicador de cosas de historia) ha tenido que desenvolverse en archivos y bibliotecas de España y de fuera de España, ha tenido que dirigirse a públicos de lo más variado en conferencias o congresos, ha tenido que gestionar el dinero público o privado que ha recibido para la ejecución de sus investigaciones, o ha tenido que participar o coordinar equipos de trabajo nacionales e internacionales. Epistemológicamente, un historiador no busca hacer ideología o propaganda, sino que ha de buscar la verdad del conocimiento y plantearse mil y una preguntas sobre la condición humana, las relaciones entre las personas, y tantas cosas más propias de un humanista. Aborrece la murmuración y la ignorancia que crea cátedra. No es un mal equipaje para estar en sociedad.
En su programa hace alusión a la "pésima herencia" y "situación complicadísima" del 2022, con inspecciones fiscales, juicios laborales, litigios… ¿A qué se refiere y cómo ha intentado cambiarla?
Al llegar a la Presidencia hube de zanjar varias demandas que estaban en los juzgados y a punto de iniciarse las vistas orales. En ocasiones se llegó a buen puerto con negociaciones honorables; en otros casos hubo que aceptar imposiciones de escasa moralidad, me sentí presionado y hubo gente próxima que trato de engañar al socio contando la verdad a medias, pero el socio de esta institución tiene una gran formación y experiencia y sabe valorar que como Presidente tome decisiones que no solo mejoraron imagen externa de la Asociación sino que además alejaron a esta durante dos años de parálisis y polémicas estériles.
De repente saltó una bomba, una inspección tributaria que afectaba a los impuestos de 2018 en adelante, cuando resulta que habíamos llegado a la Presidencia en 2022. Tuvimos que hacer frente a la situación, pagar la multa correspondiente por la insufrible gestión de los anteriores y aceptar, para evitar males mayores en el futuro, la hoja de ruta que nos señaló la Inspección.
Afortunadamente, así las cosas, la situación está, en ese frente, saneada y perfecta, aunque como el ser humano es como es, los perdedores en las elecciones del 2022, lejos de pedir perdón al conjunto social por sus errores y los pagos que debimos asumir, se han permitido incluso cuestionar nuestras actuaciones en los juzgados, a pesar de que les consta que ninguna decisión se toma en el Real Casino desde que soy presidente sin un asesoramiento jurídico externo; decisiones que han sido avaladas por los socios por amplísimas mayorías en Juntas Generales de Socios, lo que sinceramente me hace cada día sentirme más orgulloso de la masa social que ha acudido a respaldar mayoritariamente nuestra gestión, lo que indudablemente concede mucha tranquilidad porque vamos por el camino que quieren los socios desde el año 2022.
Se enfrenta a otras dos candidaturas: la encabezada por Fernando Eguidazu, exconsejero del Banco de España y exsecretario de Estado para la UE entre 2015 y 2016; y la de José María Álvarez Vázquez, exdirector corporativo en Iberdrola y consejero de varias empresas españolas y multinacionales. ¿Por qué, en su opinión, la suya es por la que deberían apostar los socios?
Permítame corregir: aquí no se trata de un concurso de méritos para ocupar una plaza en la Administración, sino la capacidad de entender qué es el Real Casino, que es algo único y diferente a cualquier otra asociación, no ya por su prestigio y nivel cultural, sino porque requiere una gestión que exige conocer de verdad el Casino. Todos tenemos buenos, o muy buenos currículos profesionales, pero el único candidato que aporta la experiencia demostrada y contrastada y que conoce y es conocido en el Casino, es este presidente en funciones, que además tiene mucha experiencia en enfrentarse en aquellos socios o grupos de socios que quieren convertir la institución en un lugar de satisfacción de los gustos y aficiones o frustraciones personales con el dinero de todos los socios. Del Sr. Eguidazu sólo puedo tener buenas palabras, poque es un caballero. Del Sr. José María Álvarez, digo lo mismo y además que formó parte temporalmente de la Junta Directiva, por designación mía personal, y al que confié la puesta en marcha de algunas de las actuaciones de innovación necesarias para la Asociación.
En su programa también denuncia que algunos quieren que el Casino sea "propiedad de unos pocos" ¿A qué se refiere? ¿Cree que los requisitos de entrada son demasiado exigentes?
Mire, en números gruesos el Casino está compuesto por casi 2.000 socios. Es "usado" por unos 400, y de ellos, muchos viven en opacidad de lo que ocurre en la Asociación porque se les filtra o intoxica la información. Con respecto a los requisitos de entrada, son lo necesariamente exigentes como para mantener el prestigio de la asociación. Como suelo decir, para vulgarizar más las relaciones sociales, siempre se está a tiempo de ir a las enardecidas gradas de un campo de fútbol.
Asimismo, alude a que hay quien aspira a construir "un Real Casino a su medida". ¿Por qué usted, no?
Obviamente, porque el Casino que defiendo en mi candidatura es la institución que han conocido los socios desde hace décadas, como un referente del buen gusto y de la cultura, de la gastronomía y de la música, y nosotros defendemos esa manera de entender el Casino de la mayoría de sus socios, que es coincidente con la mía propia. Esto se entiende mejor parafraseando a un cronista de los Reyes Católicos que definió perfectamente el mundo que le tocó vivir. Refiriéndose al reinado de Enrique IV afirmó "el rey jugaba, todos éramos tahúres", y al de Isabel la Católica, "la reina lee, todos somos lectores". Esta candidatura es la que sabe que sus socios siguiendo esa sentencia, son lectores y no trileros.
En los últimos tiempos estamos viendo como desde ciertos poderes públicos se trata de colonizar todo tipo instituciones. ¿Le preocupa que una entidad decana y de tanto prestigio como el Real Casino pueda ser objeto de este tipo de ‘impulsos’?
Eso es absurdo. Para entrar en el Casino uno de los requisitos es el de ser presentado por dos socios. Un socio sólo puede presentar a dos candidatos al mes como máximo. Pretender desembarcos como el de Normandía en el Casino es un absurdo de tamaña magnitud.
¿Es posible alcanzar un equilibrio para que la institución no sea "ni empresa ni oficina ministerial"?
No. Sencillamente -y según los estatutos- el Real Casino es una asociación sin ánimo de lucro. A mi modo de entender las empresas tienen ánimo de lucro. Además, los fines esenciales de naturaleza cívica del Casino sirven para promover actividades artísticas, literarias, culturales, deportivas y recreativas entre los socios. Poco tiene que ver esto con la gestión administrativa ministerial
¿Cómo definiría el Real Casino de Madrid a un extranjero al que quizá se le ocurra pensar más en partidas de blackjack o ruletas que en cultura?
Pues que un "Real" Casino no parece un sitio para ir a jugarse los cuartos. Que hay herencias nominales que se mantienen a lo largo del tiempo. Cualquier persona inteligente lo capta enseguida.
¿Qué puede prometer a quienes no le voten, si resulta vencedor?
Que se seguirá luchando para satisfacer en todo lo que se pueda las mejores formas de socialización en paz y armonía, si quieren vivir en la paz y la armonía inherentes a la tolerancia, apartando los narcisismos. Y que el Casino no va a cambiar.
Alfredo Alvar Ezquerra

Es profesor de Investigación de la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en activo. Académico correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Telmo (Málaga). Miembro de número del Instituto Internacional de Heráldica y Genealogía. Premio a su carrera científica por la Real Asociación de Hidalgos de España (2024). Amigo de la Infantería de la Marina. Premio Ortega y Gasset del Ayuntamiento de Madrid (1987). Presidente (en funciones) del Real Casino de Madrid.