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Novela

Hirashi Kashiwai: Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa

domingo 23 de junio de 2024, 18:23h
Hirashi Kashiwai: Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa

Traducción de Víctor Irella Kanaya. Salamandra. Barcelona, 2024. 208 páginas. 19 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por José Pazó Espinosa

Hace algo más de un año, la editorial Salamandra publicó Los misterios de la taberna Kamogawa, un ligero y ameno libro en el que un padre y cocinero viudo, Nagare, y su hija Koishi resolvían misterios culinarios recreando recetas del pasado de sus clientes. El libro, que comentamos en estas páginas, tuvo un enorme éxito en Japón. Era el primero de una serie de ocho, que sirvió de base para una serie de la televisión pública nipona NHK, que también alcanzó altísimos índices de popularidad. El esquema narrativo era simple y se repetía en cada capítulo: en una pequeña taberna junto al río Kamo a su paso por Kioto, un padre viudo, de carácter tranquilo y reservado, y su joven hija independiente e interesante, recibían a clientes que querían revivir un plato que había sido importante en algún momento de su vida.

La hija recogía los datos de los clientes y después el padre iniciaba una reconstrucción que incluía visitas a otras ciudades o pueblos remotos. A menudo, la importancia de ese plato se debía a relaciones familiares complejas, de forma que el cliente no solo revivía sabores, sino que, al comerlo de nuevo, se producía en ellos algún tipo de catarsis tendente a la reconciliación con su pasado. La taberna tenía dos moradores más: un gato, Hirune, al que el padre impedía el paso y al que obligaba a dormir fuera y el espíritu de Kikuko, la madre muerta, figura ausente pero siempre presente de alguna forma para padre e hija.

Este libro sigue la estructura del anterior, punto por punto. Explora en seis capítulos o investigaciones las conexiones de la comida con los recuerdos, cómo estos se construyen y cómo se asocian a elementos sensoriales. Y cómo cada recuerdo esconde un micro trauma muchas veces escondido y casi olvidado, pero que acaba aflorando por el hilo del sabor como principal conexión con lo perdido.

Es un libro de memoria gastronómica, esa memoria que nos hace celebrar los momentos de felicidad con comida en todas las culturas, como forma de fijar ese estado mental en un sabor que, como un hilo, nos permitirá revivirlo en el futuro, incluso de forma inconsciente. Se podría incluso elucubrar con la posibilidad de que los más sibaritas con los sabores sean en realidad los más memoriosos, y con que el sabor sea uno de los guardianes del pasado.

Más allá de estas reflexiones, los libros de Kashiwai son algo más que novelas; son guías por la cultura nipona. No en vano ha escrito dos auténticas guías de viaje, la primera sobre Kioto en primavera y la segunda el Kioto de otoño, las dos de enorme éxito popular. El autor, un dentista que dejó la compostura de los dientes por la escritura, les da a sus conciudadanos lo que muchas veces buscan: un paseo sutilmente analítico por ellos mismos.

Un género enormemente popular en Japón es la literatura sobre los propios japoneses, el género llamado nihonjinron. ¿Por qué los japoneses somos como somos? ¿Por qué a los japoneses nos gusta lo que nos gusta? ¿Qué nos hace únicos? Y cualquier japonés respondería a esta última pregunta diciendo que una de las cosas que los hace únicos es la comida. En la comida, como en la escritura, la música, el arte, la religión, la vestimenta y tantas otras cosas, encuentra el japonés su naturaleza como si todas fueran espejo de su espíritu.

En el humilde yakisoba, el colegial nori-ben, el casero yakimeshi, las importadas hamburguesas o en las tartas de Navidad encuentra el japonés lo que es hoy, y sus recetas son tanto descripción como deseo de él mismo. Cabe preguntarse por qué alguien quiere ser lo que ya es, pero dejamos eso para otro momento, no para este. En resumen, Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa es un libro ameno, cómodo como una tumbona de verano, fácil como un sorbo a un refresco con hielo.

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