Hay pequeños milagros audiovisuales que, conservando el aire clásico del nacimiento del séptimo arte allá por 1895, son tremendamente modernos: es el caso del programa de cine del Canal 24 Horas de TVE “Secuencias en 24” , que desde febrero de 2017 dirige Moisés Rodríguez con sus habituales dotes de profesionalidad informativa –ritmo impecable, contenidos de excelencia, rigor periodístico y la pasión que le caracteriza–, y que está resultando del agrado no solo del público más veterano, sino que está atrayendo a los más jóvenes hacia los sagrados misterios del cine.
Retoma el magacín los recuerdos del celuloide, cómo no, pero la memoria se vuelve vivísima con la presencia de cineastas, intérpretes, dramaturgos y escritores: de José Luis Garci a Magüi Mira, pasando por Manuel Martín Cuenca, David Trueba, Fernando Colomo, Agustín Díaz Yanes, Arantxa Echevarría, Inés París, Pablo Berger, Lola Herrera o inmortales de nuestra cultura que ya no están con nosotros, como mi paisana querida Concha Velasco, entre otras decenas de grandes invitados. Porque hay una España cinematográfica que sueña, y quizá por eso allí, en el canal informativo, había sonado el aviso del primer cinematógrafo televisual para que el público-telespectador se acomode en su sofá. La psicología del cine es un camino neutral que aparece limpiando viejas trifulcas y nos trae de vuelta a los grandes visionarios del futuro, los que ven venir las tendencias, los cineastas y sus gloriosas películas.
La dureza informativa se suaviza en la sala de proyección del “Secuencias en 24” atravesando la historia del cine hasta nuestros días, y así como en la entraña de esta fabulosa máquina de sueños va naciendo el imaginario colectivo de cada pueblo, con cada película y cada historia filmada se adaman y respetan los principios audiovisuales de la era moderna: porque el cine también es una educación y las películas se nos presentan de un modo particular a través de espacios como este, pues son un atajo para encontrar el conocimiento, los principios éticos, la historia de las naciones, los movimientos estéticos, las constelaciones sentimentales y la vida misma, en definitiva. El cine es una revelación de una finura sublime que, al reunir todas las otras artes, nos ayuda a comprender nuestra propia existencia, de la mano de John Ford, Orson Welles, Stanley Kubrick, Ida Lupino, Fernán Gómez, Edgar Neville, Ana Mariscal o el propio Garci, padrino del programa y cuyas intervenciones son regalos preciosos, clases magistrales que ya no se encuentran por el mundo. Y cada programa resulta como un esqueje de futuros cineastas y cinéfilos, que evolucionarán, acaso, en las obras del futuro.
Junto a nuestro querido Guillermo Balmori, escritor, investigador del cine y editor de Notorious, la editorial dedicada al séptimo arte más destacada de España –sus libros son auténticas obras de arte–, proponemos cada sábado a las 23:30 títulos para redescubrir, contamos anécdotas poco conocidas, desvelamos secretos de los rodajes y elegimos fragmentos de cintas para conocer lo que eran y significaban en su momento. Durante seis años el espacio se ha ido consolidando como referente y ha sido reconocido con varios galardones: su director se ha alzado con la Antena de Plata, el Premio Ana Baschwitz de Comunicación, el Premio Cinemasmusic 2022 y el Premio Europa Multicultural, y el programa ha cosechado el Premio del Festival de Cine de Zaragoza, el Premio FICC a la Difusión Cinematográfica del Festival de Cine de Cartagena, el Premio “Gatete” del Festival Fancine de Málaga y alguno más…
Estos programas, en tiempos tan frívolos y epidérmicos en los que a cualquier ocurrencia se le cuelga la etiqueta de “cultura”, se dan ahora menos en las televisiones, quizá porque los públicos más sensatos están migrando a otros medios, incluso volviendo al papel o a la radio; pero en TVE aún resisten las grandes joyas culturales que nos sugieren tiempos espumosos de optimismo, que tienen la solidez de aquel mundo que en la sala oscura nos hizo soñar de niños y jovenzanos, y muchos queremos seguir haciéndolo con idéntica pasión. Más cine, por favor. ¡Larga vida al “Secuencias en 24”!