A sus setenta años, el escritor de origen chino Dai Sijie (1954), es uno de los escritores más respetados de la literatura francófona. Afincado en Francia desde 1984, es reconocido como una voz china en Europa. Quizá por ello viste con ropa china en sus fotografías promocionales. Estar en Europa le ha permitido escribir con libertad sobre la historia de su país y las atrocidades de la llamada Revolución Cultural, esa larga época de violenta represión impulsada por Mao entre 1966 y 1976 para borrar del país cualquier elemento hostil a los ideales del Partido Comunista, esto es, la burguesía, los contrarrevolucionarios y los disidentes, tanto por causa política, como religiosa o intelectual. Los campos de reeducación de la Revolución Cultural fueron el telón de fondo del primer gran éxito mundial de Dai Sijie, una encantadora novela titulada Balzac y la joven costurera china (2000), la cual tuvo a los dos años su versión cinematográfica filmada por el propio autor. Dai Sijie es un gran narrador, tanto con palabras como con imágenes.
Su última novela, El evangelio según Yong Sheng, recorre también la turbulenta historia de China en el siglo XX. El título hace alusión a un pastor cristiano de una región meridional de China y a su desdichada vida. La obra se estructura en tres partes, que se corresponden con las etapas vitales, de Yong Sheng, hijo de un carpintero, que se educa en el cristianismo, que se ordena pastor, que es testigo de la Larga Marcha, que sufre grandes humillaciones en la Revolución Cultural y que, para proteger a su nieto, acaba siendo condenado a muerte por tráfico de drogas. La historia personal y la nacional se van entrelazando de forma armoniosa en la narración. Incesantemente se suceden los párrafos sobre las antiguas costumbres chinas, el desarrollo de las distintas iglesias cristianas (católica, presbiteriana, anabaptista) y un sinfín de temas, todos al servicio de la novelada biografía de Yong Sheng.
El autor dedica El evangelio según Yong Sheng a la memoria de su abuelo paterno, el pastor Dai Meitai (1895-1973), que, como el protagonista, también vivió en la China imperial, en la República China y en la República Popular China. Como no puede ser de otra manera, mucho de la memoria personal y los recuerdos de familia sirve de materia prima para la novela, sin que el autor haga esfuerzos por ocultarlo, ya que sitúa la acción en la prefectura de Putian (provincia de Fujian), de donde procede Dai Sijie y sus antepasados.
El evangelio según Yong Sheng es una gran novela, con un lenguaje literarios que rebosa elegancia, oficio y voz propia. Dai Sijie destaca, por encima de todo, por sus descripciones. Las páginas están llenas de colores, sabores, olores, sonidos y música. Siempre presenta las diferentes atmósferas con gran maestría, facilitando con sus adjetivos que recreemos en la mente el ambiente de cada situación. Es fácil imaginarse ya la película, que sin duda se realizará, siguiendo el precedente de Balzac y la joven costurera china. Será necesario un buen casting. Dai Sijie es un gran constructor de personajes.
Destacamos a Mary, la hija de un pastor protestante con quien se crio Yong Sheng, o el Manco, compañero de penurias y delaciones en el campo de trabajo donde fue recluido el protagonista. Dai Sijie es capaz de convertir en personaje incluso a un árbol. El día que nació Yong Sheng, un peregrino regaló a su padre unas valiosas semillas que plantó frente a la casa. Se trataba de un árbol aromático muy valioso, una aquilaria. Todos los presagios son favorables. Este árbol, que va creciendo, da flores y gana, año a año, altura y envergadura es testigo silencioso de las dichas y desgracias, sobre todo estas últimas, de nuestro protagonista. Un libro para amantes de la buena literatura y una invitación a conocer la historia de la China del siglo XX, pues eso es El evangelio según Yong Sheng.