Pedirle a Tadej Pogacar que no ataque es como pedirle al Sol que no asome por las mañanas. El pasado miércoles sufrió un revés inesperado cuando Jonas Vingegaard le superó en la única etapa que discurrió íntegra en el macizo central. El esloveno y su equipo han planificado este Tour de Francia con la intención de hacerlo explosionar en la primera mitad de carrera y aprovechar, de este modo, la falta de preparación del corredor danés tras su dura caída en el País Vasco.
Por eso le sorprendió que el defensor del título le aguantase sus ataques camino de Le Lioran. Para más inri, le batió en el esprint, su especialidad. Le acercaron un micrófono entonces a 'Pogi' para que analizase el golpe moral recién recibido. Y esto es lo que declaró: "Esto no me cambia nada (...) Sigo con buena confianza, lo que ha pasado hoy no cambia nada. Llego bien a los Pirineos y fiel a mi filosofía de que hay que intentarlo siempre que se pueda".
Pogacar espanta las dudas
Con el paso de los días el UAE han deslizado que su jefe de filas iba a economizar esfuerzos porque, al fin y al cabo, es él el que porta el maillot amarillo y goza de un colchón importante con sus competidores. Con ese discurso y aparente cambio de estrategia se llegó a la etapa de este sábado, una ruta de 151,0 kilómetros que pasó por el Tourmalet (Categoría Especial, 19 kms. al 7,4% de desnivel medio) y acabó en la ascensión a Pla D'Adet, con casi 4.000 metros de desnivel acumulado. Y ahí no hay manera de amarrar a un esloveno que ganó en solitario para reivindicarse.
En meta le metió 39 segundos a un Vingegaard que no pudo aguantar la tensión del ataque de su némesis. Parecería que tenía ganas Pogacar (25 años) de desquitarse de la decepción descrita. Viene de arrasar en el Giro de Italia y de ganar la etapa del Galibier, así que un mal día no iba a mermar su eterna confianza en sus capacidades. Esta vez lanzó por delante a Adam Yates para que ejerciera de puente -y desgastase a los gregarios de Vingegaard y de Evenepoel- y atacó cuando restaban cinco kilómetros.
La potencia y determinación de su esfuerzo, que brota de la naturalidad de un genio, batieron a la gestión del danés del Visma. La clasificación general poco a poco va clarificando la relación de fuerzas. Pogacar le saca ya un minuto y 57 segundos. Por detrás aparece Remco, tercero en esta etapa y en la general -a 2:22 minutos-. El español Carlos Rodríguez llegó en la cuarta plaza a Pla D'Adet y no alcanzó ese puesto en la general por unos pocos segundos. Joao Almeida sigue por delante, aunque el andaluz le ve de muy cerca -a 6:09 de Pogacar-. Mención especial merece Mikel Landa, excepcional como escudero de Evenepoel y que marcha sexto en la clasificación -a 7:17 del líder-.
Lazkano, protagonista en el Tourmalet
La jornada arrancó con la clásica batalla por configurar la fuga definitiva. El recorrido era corto, así que rápido se remangaron los cazadores de victorias parciales y la escapada sólida quedó conformada por nombres como Gaudu, Kwiatkowski, Healy, Meintjes y, sobre todo, Oier Lazkano. El corredor del Movistar Team resplandeció en las rampas del mítico coloso. Se dio el gusto de coronarlo en cabeza, completando una ascensión a 20.6 km/hora que le llevó a recibir el "Premio Jacques Goddet" -que reconoce al primer corredor que hace cima en cada etapa que pasa por el legendario puerto-.
El excampeón español tomó el relevo en semejante honor del cántabro David de la Fuente, último corredor nacional que superó el Tourmalet en cabeza (en 2006). Correrá los Juegos Olímpicos, tanto en la prueba en ruta como en la contrarreloj, de modo que su sensacional rendimiento en las carreteras francesas estas semanas augura un buen resultado en la inminente cita olímpica.
El pelotón de favoritos dio permiso a los fugados para hacer camino... pero no para pelear por el triunfo de etapa. El UAE les mantuvo a menos de cuatro minutos de distancia y el gigante Nils Politt comenzó a recortarles tiempo con decisión. En la cima del Hourquette D'Ancizan (Segunda Categoría, 8,2 kms. al 5,1%) Gaudu le ganó el pulso a Lazcano, pero el pelotón ya estaba encima de ellos.
Pogacar se impone
El equipo emiratí y su jefe de filas querían ganar la etapa, por eso no permitieron marcharse de verdad a la fuga. Sólo quedaba por ver la manera en la que abordarían a sus rivales. Marc Soler ejecutó la aproximación al último puerto con dureza antes de las primeras rampas del Pla D'Adet (Categoría Especial, 10,6 kms. al 7,9%). Por entonces los escapados sólo disponían de un minuto de margen y Ben Healy intentó la machada.
No tuvo éxito el irlandés porque el UAE lució con Yates y un Pogacar en versión colosal. La persecución de Vingegaard esta vez no funcionó y dio un paso atrás en sus aspiraciones. En medio de un mar de aficionados, Tadej se lanzó con todo hacia le meta y el danés no pudo más que minimizar el destrozo. Evenepoel entendió entonces que su batalla no es por el maillot amarillo, con Carlos Rodríguez siguiéndole la estela en este estreno espectacular de los Pirineos.
En meta, Pogacar explicó sus sensaciones: "La táctica del equipo era ganar la etapa en el esprint final, pero hemos conseguido aumentar la ventaja y estoy muy satisfecho por ello". "Me sentía muy bien y por eso hemos cambiado los planes del equipo. Almeida ya no podía tirar mucho más así que he hablado con Adam (Yates) que me ha dicho si podía ir a por la victoria y le he dado permiso", señaló. "Teníamos que correr de otra forma, porque ahora ya no tenemos a Juan (Ayuso, que se retiró este viernes con covid) y hay que hacer otras tácticas", concluyó. Otro paso más para lograr encadenar triunfos en Giro y Tour, algo que no se ve desde que lo consiguiese Pantani en 1998.