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FERIA DE SAN FERMÍN

Crónica taurina en El Imparcial: gran mérito sin trofeo

Crónica taurina en El Imparcial: gran mérito sin trofeo
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(Foto: Efe)
sábado 13 de julio de 2024, 21:23h
Actualizado el: 14 de julio de 2024, 12:10h

La capacidad de concentración requerida para asistir una corrida de toros es, sin duda, mucho mayor que cualquier otros espectáculo o deporte. La capacidad de premiar es una sutileza del público y de la presidencia. ¿Han sido sutiles los espectadores de Pamplona? No. Los astados de José Escolar tenían las cosas claras al saltar a la plaza: no abrieron la boca ni siquiera en el último tercio, aprendían y exigían máxima atención e inteligencia de los toreros. Aquí no había alardes baratos, nada de oropeles, sino el toreo puro. Las varas de hoy han sido todas muy considerables, destacando al piquero del 5º de cuyo nombre no quiero acordarme, pero él sabrá los agujeros que ha hecho y hasta dónde llegó el palo. Las lidias de los toros no han sido acertadas: cualquier capotazo o pasada en falso, una vara mala, tuvieron repercusión en el tercio siguiente. Las cuadrillas lo tenían bastante complicado, aún así, Juan Sierra y José Alberto Aponte “Candelas” cuadraron en la misma cara. Del Pozo sufrió un percance.

Rafaelillo hizo dos faenas de cara al público y se llevó un trofeo. No está mal, pero sus faenas carecían de autenticidad, sobre todo, de querer ver al contrario. Hay que decirlo: Coralero (1º1/20), arrastrado con una oreja menos, y Chupetero (4º10/19) fueron unos torazos. Las lidias no los mejoraron, ni siquiera intentaron hacerlo, más bien, les resabiaron en demasía. Si la primera estocada, según la respetable, mereció una oreja, la segunda estocada fue defectuosa.

Gómez del Pilar salió al encuentro de Curioso (2º3/20) gritando “¡A taparse!”. No esperó que se le sirvieran al toro. El morlaco bajaba la testuz yendo por derechazos, pero no soportaba los muletazos zurdos: en uno de ellos estuvo a punto de herir al diestro. La faena de seis tandas, medida y el estoque magnífico. Sin premios. Gómez del Pilar compuso una faena como una sonata: pase a pase, midiendo, ajustándose a bravo y rápido Toledano (5º 4/19). Un toro incómodo. Me gustaría saber cuántos figurines del toreo de pitimini podrían aguantar este empuje y este celo. Sería un hecho revolucionario organizar una corrida de los tres primeros toreros del escalafón con los Escolares o con los Miuras. Ya sé, eso es pedir demasiado. Gómez del Pilar se quedó sin trofeo por marrar con los hierros. Mas ahí queda una faena destilada de sabiduría.

Juan de Castilla hizo un brillante quite de frente por detrás al 2º. Citó a Escribano (3º12/19) de rodillas levantando a los tendidos de pie. Citaba de largo, viendo al toro venir, hizo sendas tandas por ambas manos y remató con molinetes y los hinojos clavados en el albero. Estocada entera. Gran estilo y valor. Palomito (6º 3/19) saltó de los corrales al capote de Castilla quien le esperaba a porta gayola. Palomito, un verdadero toro de lidia, fuerte, celoso, incómodo, áspero… Castilla no sólo lo aguantó, sino lo embarcó con la pañosa en unas tandas trepidantes, llenas de emoción y de una auténtica lucha entre el hombre y un animal. Aprendía, buscaba y se revolvía. Nada pudo con Juan de Castilla. Una faena grande. El estoque se atasca. Ahora, ¿qué mira el público y qué ve?

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