En 2023 nos llegó Muñequita rubia, una incursión de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) en el teatro, género que apenas ha cultivado. El volumen, aparecido originariamente en 1989, y recuperado el año pasado por Anagrama- el sello que en España cuenta en su catálogo con prácticamente toda la producción del Nobel de Literatura-, es un delicioso juego metaliterario y metateatral, donde se incluye el texto de la obra, escrito por Pierre-Michel Wals, indudable ‘alter ego’ de Modiano, el programa de mano de su estreno en el París de los años cincuenta, y una nota de la directora del Teatro de las Artes, Simone Paul-O´Donnell, figura ficticia.
En Muñequita rubia, el autor francés unió sus fuerzas a las de Pierre Le-Tan (París, 1950-2019), ilustrador, pintor y decorador galo de origen vietnamita, que hace tiempo protagonizó una exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid. Modiano y Le-Tan se conocieron a finales de la década de los años setenta del pasado siglo, y el dibujante ilustró para la editorial Gallimard algunas de las portadas de libros de su amigo. En Memory Lane, que ahora recupera Anagrama, colabora tambiéncon Le-Letan, enriqueciéndose la obra con unas estupendas ilustraciones, y comprobándose la sintonía de Modiano y Le-Tan.
“Me pregunto qué química misteriosa hace que se forme un «grupito»: lo mismo se dispersa muy rápido que permanece homogéneo durante muchos años, y a menudo, en razón del carácter dispar de sus miembros, nos recuerda las redadas de la policía que reúnen, entre la medianoche y el amanecer, a individuos que de otro modo nunca se habrían conocido”, se pregunta el narrador, quien vuelve la mirada a cuando tenía veinte años y evoca una época ya desaparecida.
Es un París elegante y sofisticado, pero también con zonas oscuras. Por ese París, con escapadas a la Costa Azul, se movía un grupo de amigos formado por curiosos personajes de variadas profesiones que intentan que el tiempo no se les escape: “No llegué a ser un miembro efectivo de aquel grupito que tuve ocasión de observar a mis veinte años. Pero sí lo frecuenté, y eso fue suficiente para conservar un recuerdo bastante claro. Quien me introdujo en él se llamaba Georges Bellune. En aquella época yo trabajaba en una editorial musical –un trabajo de poca categoría– y Bellune ocupaba el despacho contiguo al mío. Creo que ejercía la profesión de agente y su especialidad era la organización de giras por el extranjero para artistas que aún no habían alcanzado una auténtica notoriedad. Muy pocas veces oí sonar el teléfono a través del tabique que separaba nuestros despachos. Nos encontrábamos en el ascensor y en el pasillo y nos hicimos amigos. Por las tardes llamaba a mi puerta”.
Pero el tiempo siempre pasa, inclemente, y solo queda el recuerdo, la memoria. Ese ejercicio lo lleva a cabo magistralmente Patrick Modiano, autor de la célebre Trilogía de la Ocupación, junto a títulos como, entre muchos otros, Más allá del olvido, Tinta simpática, y Recuerdos durmientes En esta breve pero intensa novela somos de nuevo privilegiados testigos de ello.