El triunfo de la personalidad de Obama
domingo 16 de noviembre de 2008, 18:37h
I. Bararck Obama se impuso a John McCain la semana pasada en las elecciones presidenciales gracias a su mejor aliado, él mismo. El candidato demócrata contaba con algo decisivo, su espectacular personalidad. Al lado de ésta, cualquier otro tema quedaba en la sombra.
II. Evidentemente, han intervenido, además, factores más convencionales en la campaña que marcaron la decisión de los votantes.
1. El principal de ellos posiblemente haya sido la crisis económica. Supuso la caída de McCain, al ser apreciado por la población estadounidense como un continuismo de la era Bush, y, por tanto, culpable de la crisis.
2. Tal vez el punto en el que más se diferenciaron las dos campañas fue en la financiación. McCain sólo empleó fuentes económicas públicas para financiar su candidatura, mientras que Obama se decantó por fondos privados, permitiéndole así disponer de un presupuesto que rondó los 750 millones de dólares, de los cuales, el ochenta por ciento se recaudó a través de la red. Consiguiendo alrededor de dos millones de donantes para su campaña sólo a través de Internet. Y ello, gracias, a su personalidad.
3. McCain, además, tuvo que soportar la sombra de Bush, a pesar de convertir en frase recurrente de sus actos, su “Yo no soy el señor Bush”. Y es que la mala imagen del actual presidente en funciones, considerado el presidente peor valorado de la historia de los Estados Unidos, provocó que sólo el veinticuatro por ciento de la población aprobara su gestión.
4. Un factor muy criticado durante la campaña, fue el apoyo masivo de los medios de comunicación a Barack Obama. Los principales periódicos del país lo arroparon bajo sus editoriales. Los sondeos sacaron a la luz que el ochenta y cuatro por ciento de los ciudadanos consideraban que los medios se habían excedido mostrando su apoyo incondicional al candidato demócrata. Pero ese apoyo no habría existido de no haber sido por su seductora personalidad.
5. McCain se vio obligado, ante la importante presencia de Obama en los medios y unas elecciones prácticamente perdidas, a recurrir a la campaña del miedo. Se pretendió relacionar a Obama con movimientos radicales, ya fueran de izquierdas o yihadistas, acusándolo incluso de amigo de los terroristas. Esto no consiguió ningún efecto negativo.
6. El voto hispano y el joven, que se manifestó de manera masiva.
7. Sin embargo, la diferencia que lanzaban los sondeos de entre 7 y 13 puntos no llegó a manifestarse, quedándose finalmente en 6. El efecto Bradley, por tanto, no tuvo la fuerza que podía esperarse.
III. Sin duda, la crisis económica y la diferencia de presupuesto entre las dos candidaturas, marcaron el desarrollo de las elecciones, pero la clave fue la personalidad de Obama. Su semblante serio, su seguridad al hablar, la fuerza de su discurso y su fotogenia, sirvieron para crear el coctel que se convirtió en un atractivo difícil de superar.
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Consultor político
JOSÉ LUIS SANCHIS es Asesor Empresarial en Imagen y Comunicación, así como Consultor político y Director de Campañas Electorales
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