Mi homenaje hoy a todas las personas mayores, en especial a los abuelos que este viernes, día 26, han celebrado su día. A esas mujeres y hombres ejemplares que son un apoyo fundamental para las familias.
Una de cada 5 personas en España tiene más de 65 años y el 80% son abuelos y abuelas. La dedicación con la que muchos de ellos se ocupan de sus nietos y nietas permite que padres y madres atiendan otras obligaciones. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, cuando los mayores asumen el rol de cuidadores, en muchas ocasiones también renuncian a una parte de sus vidas. Así, el 35% de nuestros mayores de 65 años cuida a sus nietos y nietas varios días de la semana, un porcentaje 12 veces superior al de la media en la Unión Europea, según el estudio “Abuelos y crianza. El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia”, de Aldeas Infantiles SOS”.
Según este estudio el papel de los mayores en el cuidado de sus nietos y nietas tiene efectos positivos en la salud mental y emocional de ambos. Por un lado, el vínculo que la infancia establece con las personas mayores se asocia a un mayor bienestar afectivo y desarrollo cognitivo en niñas y niños. Por el otro, las personas mayores viven un aumento de su vitalidad, autoestima y sentimiento de participación en la sociedad cuando cuidan de sus nietos y nietas.
Pero, ¿quién cuida de los abuelos?. Esta pregunta nos golpea frecuentemente pues casi el 50% de la población que vive sola, tiene más de 65 años y entre sus mayores preocupaciones están la soledad no deseada, la enfermedad y la dependencia. La falta de actividad social puede conducir al aislamiento, que junto a la discriminación es una de las situaciones de riesgo para las personas mayores. Una cuarta parte de ellas se sienten discriminadas por su edad. Es lo que se conoce como el “edadismo” y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte del impacto negativo en la salud física y emocional de este colectivo -que además tiene más riesgo de sufrir un abuso- y ha propuesto políticas, leyes, educación y contacto intergeneracional para solucionar estos problemas.
A mí, particularmente, me horroriza acudir a residencias y ver a los mayores “aparcados”, y medio dormidos, en sillones colocados frente a un televisor que no miran, mientras unos pocos familiares acuden en visitas casi obligadas.
Cuidemos a nuestros mayores. De ahí hoy mi homenaje a ellos personalizados en una persona que ha cumplido 100 años, Isabel Benito, y que hoy recibe en el pueblecito donde nació, Sieteiglesias, de la mal llamada “Sierra Pobre”de Madrid, el homenaje de sus sobrinos, ya que no tuvo hijos. Ya hay muchos ancianos que llegan a esa venerable edad. Así que recuerden que “100 años no son nada”, si hay amor y cuidado.