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SAN(?) GAUDÍ

jueves 01 de agosto de 2024, 08:32h

Antoni Gaudí i Cornet nació el 25 de junio de 1852 en Reus e ingresó en el Hospital de la Santa Creu de Barcelona el 10 de junio de 1926. Fue atropellado por un tranvía en Barcelona pocos días después del mismo accidente que sufrió Frida Khalo en la Ciudad de Méjico. Y después de que Mikaïl Boulgakov hubiera empezado a escribir el portentoso «El maestro y Margarita». No se autorizó la publicación de esta obra maestra hasta 1966, tres semanas antes de la muerte del autor. Durante cuarenta años, aparecieron pasajes de la novela en numerosos «samizdats». Porque los manuscritos nunca mueren.

Khalo, Gaudí y Boulgakov. Sus reveses les enseñaron lo que les ocultan los éxitos. «El maestro y Margarita» se abre con la “increíble predicción” de que un tranvía cortaría la cabeza a alguien que discute la existencia de Dios en un parque soviético de Moscú. Lo mismo que ocurriría unas páginas más adelante.

Antonio Gaudí fue víctima pues de un accidente de tranvía en la Gran Vía de las Cortes Catalanas. Murió dos días después, a las cinco de la tarde del 9 de junio de 1926. Según José Pia, que nunca inventó errores, «Al final de su vida, Gaudí no sólo parecía pobre. Lo era de verdad».

El moribundo tenía barba blanca y setenta y cuatro años. No llevaba documentación, sino un puñado de frutos secos y cacahuetes en los bolsillos. Sabemos que iba vestido con un pantalón raído y zapatos anticuados.

Creo que la única persona que había escrito sobre Gaudí fue Salvador Dalí, entonces miembro del grupo surrealista. En 1933, dio a conocer su existencia en París con una conferencia titulada muy justamente «La belleza aterradora y comestible de Gaudí».

El 19 de agosto de 1936, Dalí escribe a su amigo «Monsieur Pablo Picasso (23 bis rue La Boétie Paris)» una postal (deliberadamente llena de faltas): «très cher, ge regrette muy querido, ge lamenta boucoub... y termina con: «te queremos boucoub: DALÍ». Un mes después del inicio de la guerra incivil, el trotskista Dalí le cuenta a Picasso la profanación de la tumba de Gaudí: «...en la via Logetane, lo arrastraron con una soga al cuello, tenía un aspecto raro (lo que es comprensible en su estado), estaba bastante bien conservado, acababan de desenterrarlo». Sí, Gaudí fue arrastrado por las calles de Barcelona por «la multitud jubilosa».

Orwell nos cuenta que la gente intentó prender fuego a su obra. Los «mejores» profanaron la tumba del arquitecto. Sus restos están enterrados en la Sagrada Familia desde 1926. Dalí comentó:

«¡Enterrar y desenterrar! ¡Desenterrar y enterrar! Volver a cavar. Tal es el deseo carnal de la impaciente España. Hay que rascar la tierra para desenterrar la tradición. Y profanarlo todo para que volvamos a deslumbrarnos con los tesoros que el país guarda en sus entrañas».

La Sagrada Familia lleva más de 130 años en construcción, y cuando esté terminada, dentro de unos veinte años, ¿habrá alcanzado la santidad su arquitecto Antonio Gaudí? Su causa se presentó oficialmente el 9 de junio de 2003.

Cuando se le preguntó impacientemente a Gaudí cuándo terminaría su obra, respondió: «No tengo prisa».

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«No es tan sencillo distinguir al tigre hermafrodita ¿de su pareja?»

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Fernando Arrabal

Escritor, artista y cineasta

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