El prófugo golpista se ha burlado de Pedro Sánchez. Por lo menos aparentemente...
El prófugo golpista se ha burlado de Pedro Sánchez. Por lo menos aparentemente porque algunos analistas sagaces creen que, de forma enmascarada, ambos han estado de acuerdo en la operación. Según algunos colaboradores del expresidente, Puigdemont llevaba desde hace días en España. Apareció ante sus seguidores a la hora y en el lugar previsto. La prudencia impedía detenerle en ese sitio, por razones de orden público, pero sí a la entrada del Parlamento. El prófugo golpista no apareció y su silla estaba vacía cuando se inició la sesión de investidura, a pesar de lo que había prometido, si bien no se puede descartar que, en cualquier momento, haga su entrada teatral en el hemiciclo.
El esperpento es la deformación de la realidad, acentuando sus rasgos grotescos y convirtiéndola en una caricatura. Carlos Puigdemont ha montado una operación circense, se ha mofado del Gobierno español, ha humillado a España y ha protagonizado de hecho el acto de investidura de Salvador Illa. Cuando redacto estas líneas no hay información seria sobre el paradero del prófugo golpista. No quiero hacer el juego a los asesores de imagen de Carlos Puigdemont. Ni especulo ni me interesan las maniobras del expresidente.
Salvador Illa ha pronunciado un discurso serio y bien meditado. Desgraciadamente, no parece el hombre capaz de contener el sistema confederal al que se dirigen las fuerzas secesionistas catalanas. Frente al federalismo que siempre ha propugnado el socialismo, tanto ERC como Junts parecen dispuestos a aceptar un Estado confederal, en el que cada Autonomía tendrá derecho a convocar un referéndum de independencia, sorteando así la Constitución española de 1978.
El secesionismo catalán no ha retrocedido, a pesar de lo que afirma Pedro Sánchez. Tras su derrota en 2017 camina ahora por otros senderos más inteligentes y se dispone a asaltar la debilidad de Salvador Illa, que se mantiene en la presidencia de la Generalidad gracias a los votos independentistas.