Ha llegado la época de las fiestas de pueblo por excelencia y Socuéllamos no pudo quedar al margen de la alegría taurina. Si hay toros, hay fiesta, como decían los paisanos de Guijuelo. La plaza es coqueta y los altos olmos que la rodean brindan una frondosa y salvadora sombra. El numeroso público llenó los tendidos. Carrozas, reinas, las mulillas enjaezadas según los cánones más altos de la talabartería. Los toros de Murube bien hechos, de cabeza justa, rápidos de arranque, pero de la embestida lenta, meditada por su parte. Es decir, no se dejaban engañar, más bien, desengañados embestían a su gusto. La presidenta irradiaba la felicidad y generosidad. De los que se la piensan. Las varas, pues, hubo de todo un poco: mucho palo y cerrada la salida, un varazo desmesurado, una caída de cabalgadura… Entre una cosa y otra llegó la noche cerrada: el festejo duró casi tres horas. La cuadrilla de Miguel Ángel Perera se adornó con un magnífico tercio en el cuarto de la tarde.
Miguel Ángel Perera fue agasajado con un reconocimiento por sus 20 años de alternativa. Salió Jaroso (1º 5/20) y se desentendió del capote echado. La lidia con algunos desaciertos llevó al límite la fuerza del bicho y la faena larga al toro apagado. La espada entró atravesada y el descabelló remató la obra. Diamante (4º3/20) quedó adornado con tres palos puestos en el mismo sitio. Perera lo toreó a gusto, recortando las distancias y llevándolo embebido en la muleta. Sin embargo, la obra importante no fue coronada con el estoque certero.
Esta temporada Emilio de Justo cuajó su estilo, lo ha refinado y lo administra a cada morlaco que se le cruce en el camino. Inglesito (2º 3/19), por desgracia, partió un pitón por la cepa y quedó sustituido por Hablador (2ºbis 3/20). Con tendencia a buscar las tablas, el toro fue abordado con gracia y paciencia: tantas veces se quedaba de espaldas al torero, pero lo retaba y conseguía las series. La espada, sin embargo, fue un naufragio. De Justo llevó a Inventor (5º 11/19) por doblones, doblones, cimbrando la cintura al ritmo incierto de la embestida incipiente. Así lo dominó. Su contrario se mostró desganado desde la primera serie, pero el diestro buscó y encontró los recursos para alargar su embroque, para llevarlo por ambas manos y rematar la obra por los pases celeste imperio. Una belleza hecha movimiento. Dos orejas.
Tibo García se esforzó el día de su presentación en España. Con Glotón (3º 1/20), un toro nada dispuesto a tomar los engaños, hizo una faena breve, mejor dicho, precisa y no perdió tiempo ni probó la paciencia del público buscando agua en pozo seco. La estocada entera de buena ejecución. Una oreja. Su segundo, otro Jaroso (6º 2/19) de la tarde, se ha ido a más: embestía con ganas, pero cabeceando, no se lo puso fácil. Tibo García lo dominó en las primeras tandas y se adornó con afarolados y un gran desplante. La espada entró entera, un poco tendida. Dos orejas.