El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksandr Sirski, ha informado este martes de que sus tropas controlan 1.294 kilómetros cuadrados de territorio ruso y 100 asentamientos en el Kursk. Además, 594 militares rusos fueron hechos prisioneros.
La operación de las fuerzas ucranianas en el óblast ruso evitó que Rusia prosiguiera con sus planes de lanzar una nueva ofensiva transfronteriza que habría abierto un nuevo frente para Ucrania en la región nororiental de Sumi.
“Planeaban una ofensiva precisamente allí, por lo que necesitamos tener una zona de seguridad para evitar una incursión desde la Federación Rusa y proteger a la gente y a las localidades de la zona”, dijo Sirski al término de un panel celebrado en Kiev en el que participaron de forma presencial otras autoridades ucranianas como el primer ministro, Denís Shmigal, y el jefe de la oficina presidencial de Ucrania, Andrí Yermak.
Sirski explicó que Ucrania sigue logrando “progresos” en la región de Kursk, donde explicó que Kiev controla más de un centenar de localidades y más de 1.200 kilómetros cuadrados de territorio.