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sala de los derechos humanos

Los Reyes inauguran la polémica cúpula de Miquel Barceló en la ONU

martes 18 de noviembre de 2008, 12:13h
“El mar de Barceló” ha quedado inaugurado este martes en Ginebra por los Reyes de España que han presidido la ceremonia. Junto a ellos, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles Espinosa, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y el primer ministro turco, Tayip Erdogan, promotor, junto a Zapatero, de la Alianza de Civilizaciones.

El Rey de España ha elogiado la "indudable belleza creativa y fuerza expresiva" de la cúpula de Miquel Barceló que presidirá las reuniones de la Sala XX del Palacio de la ONU en Ginebra, con la esperanza de que este renovado espacio "facilite los acuerdos para impulsar la dignidad del ser humano".

En su intervención, Don Juan Carlos recordó su visita de hace tres años a Ginebra, de donde surgió el compromiso español para hacerse cargo de la remodelación integral de la Sala XX, en el marco del Sesenta Aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Los 1.400 metros cuadrados que presiden la cúpula pintada por Barceló, uno de los espacios más grandes del Palacio de las Naciones de Ginebra, será el lugar habitual de reuniones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, por lo que el Rey confía en que esta sala facilitará "los debates y acuerdos para impulsar la dignidad del ser humano".

En este sentido, el monarca subrayó "el firme compromiso con la defensa y promoción de los derechos humanos" que inspira la política exterior española e hizo hincapié en que España desea que el aniversario de la declaración universal que los ampara "constituya una ocasión de celebración y reflexión para la comunidad internacional". Bajo un techo iluminado por los 35.000 kilos de vivos colores que conforman el "mar-cueva" de Barceló, Don Juan Carlos declaró su "especial admiración" ante la "impresionante nueva cúpula" de este "gran artista" y reflexionó: "nada mejor que el arte como lenguaje universal para expresar los valores, principios y misiones que inspiran a las Naciones Unidas en torno al ser humano y al mundo".

Zapatero se ha mostrado orgulloso de ofrecer en nombre de España “a la comunidad internacional, a todos los hombres y a todos los países” esta obra “única”. El presidente del Gobierno ha agradecido al secretario general de Naciones Unidas por haber aceptado llamar a la sala 20 en la que se encuentra la cúpula, “la sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones”. Zapatero ha reconocido que esta sala es una “obra que se debe al esfuerzo del pueblo español” y quiere ser “expresión del compromiso de los españoles con los derechos humanos, con el multilateralismo y con la paz”

Esta sala ha sido definida por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, como “el recinto más moderno de negociación de la ONU”. Tras este primer discurso de Moratinos, Miquel Barceló explicó el contenido de su obra en francés, catalán y castellano, por este orden.

Como Zapatero, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de "símbolo del multilateralismo" la nueva Sala XX del Palacio de la ONU cuyos "colores aparecen diferentemente según el lugar en que uno está sentado", del mismo modo en que "los países y los pueblos tienen perspectivas diferentes sobre los desafíos que debemos afrontar". Y añadió que "debemos tener un abanico completo de opiniones para poder hacer frente con éxito a los nuevos desafíos mundiales".

Al finalizar los discursos, el secretario general de la ONU y Juan Carlos I de España descubrieron juntos la placa conmemorativa de la donación española.


El destino de las ayudas al desarrollo
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, cree que las explicaciones que se han dado sobre la aportación española a la obra de Miquel Barceló en la cúpula de la ONU "son más que suficientes" y aunque parte salga de los FAD, "lógicamente no se va a contabilizar como ayuda al desarrollo".

Vegara ha echo estas declaraciones antes de asistir a la comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo en el Congreso y en el día en que se descubre la obra del artista mallorquín en la sede de la ONU de Ginebra, a la que España ha contribuido con 500.000 euros procedentes de los Fondos de Ayuda al Desarrollo.

El secretario de Estado ha insistido en que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha dado "todas las explicaciones necesarias" para despejar "cualquier duda" que se haya podido generar a causa de la aportación española a la reforma de la Sala de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas.












Tras destacar la "trascendencia y vitalidad" de los trabajos que impulsa la ONU "al servicio de un mundo en paz, más próspero, más libre, más justo y más unido", el Rey dedicó asimismo un recuerdo a la "espléndida aportación" de España a las Naciones Unidas que supuso la donación, en 1936, de los murales de José María Sert a la Sala del Consejo de la antigua Sociedad de Naciones.

El legado de Sert y su papel en la puesta a salvo de las obras de arte amenazadas por la guerra civil mereció también una mención en el discurso de Zapatero, que agradeció a la ONU su homenaje a la Alianza de Civilizaciones al bautizar la sala decorada por la "grandiosa" cúpula de Barceló, una "cueva primigenia que reúne bajo su techo a todos los seres humanos".

La obra de este "genio contemporáneo" se asemeja a "un mar universal de naciones", que evoca "una mirada fuerte de compromiso para erradicar la intolerancia, la discriminación y la pobreza en el mundo", una mirada a favor de la dignidad del ser humano que simboliza la ONU, donde "todos somos iguales", recalcó.

Rodríguez Zapatero subrayó que este espacio ha sido remodelado con el esfuerzo del Estado español y "quiere ser reflejo de la España del siglo XXI, de su energía, de la confianza en sí misma y en el futuro", del compromiso de los españoles "con los derechos humanos, el multilateralismo y la defensa de la paz".

Asistió también a esta ceremonia el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien detalló el proceso que ha dado lugar al "recinto de negociación más moderno" de la ONU, decorado por un "mar-cielo" en el que un viento del Sur mueve una "marejada de color hacia el Norte", como reflejo de que la globalización "puede ser gobernada con leyes, valores y políticas".


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