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LETRAS, CEROS Y UNOS

Me voy a ligar al súper

martes 03 de septiembre de 2024, 19:38h

Comienza un nuevo curso académico, judicial y televisivo, ¡qué pereza! Termina el verano y apenas he tomado el sol, he viajado más bien poco y no he probado las hamburguesas del chiringuito de moda de la playa. No pasa nada. Son las siete menos cinco y me voy al supermercado con el pelo lleno de laca y oliendo a Brummel. Pondré mi piña en el carito y a ver si surge algo…

Ya tenemos moda nueva. Moda de los que se aburren, vamos. Lo de ligar en casa de Joan Roig de siete a ocho con una piña en el carrito viene de lejos. Por lo visto en dosmil diecisiete una chica comentó esta estrategia de ligoteo en First Dates. Si bien este programa es un maná de inspiración para todo aquel que se dedica a la ficción, parece ser que en aquel entonces esta técnica pasó bastante desapercibida por aquel entonces y ahora son las redes (Tiktok, of course), las que han puesto de moda esta original forma de conocer gente.

Estos trends a menudo surgen y se difunden rápidamente debido a la inmediatez y la superficialidad de la cultura contemporánea. Estas tendencias suelen centrarse en lo efímero, lo visualmente impactante o lo absurdo, y aunque pueden ser divertidas o entretenidas, rara vez ofrecen un valor duradero o profundo. Piensen en desafíos virales sin sentido, en la obsesión por ciertas apariencias físicas extremas, o la glorificación de estilos de vida superficiales pero visualmente molones.

Mentes pensantes, ingenieros y matemáticos, trabajen para conseguir tres inventos clave que mejorarían nuestra vida: la máquina de los olores, el microondas inverso y la capacidad de hacer viral a la cultura. Obviemos los dos primeros en esta columna y hablemos de erudición, de lectura y sobre filosofía. Observen a sus familiares y allegados poner cara de extrañeza cuando les hablas de obras clásicas, de la problemática de la lectura en las escuelas o sobre la estructura de la realidad lógica hegeliana, por decir algo.

Este tipo de pensamiento requiere un enfoque más profundo, tiempo y reflexión que no ofrece recompensas instantáneas ni gratificación inminente, lo que contrasta con la rapidez con la que se consumen las modas actuales. Además, en una sociedad donde lo que prevalece es lo visual y lo urgente, actividades como leer o filosofar no se ven como algo "digno de compartir" en las redes sociales, donde lo que prima es lo extraño y novedoso, y se lo digo yo, que me he pasado el verano viendo a un camarero pedir permiso para pasar por la calle mientras suena Nino Bravo.

Pienso que la falta de popularidad de estas actividades se debe más a una cuestión de contexto y prioridades en una sociedad que valora lo rápido y lo fácil sobre lo profundo y lo significativo dado que nos hemos hecho “ludópatas” (vean como para “refrescar” el móvil utilizamos una palanca de Skinner) de un juego en el que a veces recibimos dopamina y a veces no. Tengo que recomendarles la lectura de El enemigo conoce el sistema, de Marta Peirano, el cual les va a abrir los ojos sobre muchos aspectos cotidianos.

Para que la cultura, la lectura y la filosofía se pongan de moda, sería necesario un cambio en los valores sociales, una revalorización de lo que consideramos importante. Esto implicaría fomentar la curiosidad intelectual desde una edad temprana, destacar los beneficios a largo plazo del pensamiento crítico y la reflexión, y, quizás, encontrar formas de hacer que estos temas se integren de manera más atractiva en los medios y plataformas actuales. ¿Les suena de algo la palabra EDUCACIÓN?, pues sigan haciendo a los maestros expertos del copia-pega y aplaudan, como están haciendo, al funcionario gris que memoriza frente al creativo que educa en originalidad y creatividad. Si opositan a maestro memoricen los ODS y los objetivos de etapa, ¡ah!, y digan que se coordinan con otros maestros, que, por lo visto, sea cierto o no, puntúa.

Me voy al supermercado a ligar, son cerca de las siete. En mi carrito llevaré la Antología de la poesía erótica griega de Cátedra. Blanco y en botella. Si quieren que les recite a Safo en mi griego de cuando estudiaba COU ya saben, chóquenme.

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