El centro derecha dispone en el actual Congreso de los Diputados de 184 escaños...
El centro derecha dispone en el actual Congreso de los Diputados de 184 escaños, es decir, de cómoda mayoría absoluta. Pablo Iglesias le explicó en su día a Pedro Sánchez que, sin los escaños derechistas del País Vasco y Cataluña, ese centro derecha no podría ganar. “Y nosotros, sí podemos”. Bastaba ofrecer al PNV y a Junts, 12 escaños en total, la atractiva zanahoria de la independencia, porque tanto los peneuvistas como los súbditos de Carlos Puigdemont eran más independentistas que liberal conservadores.
Y así ha sido. Pedro Sánchez se ha hermanado con la extrema izquierda y a la vez ha sumado a las derechas catalana y vasca para adentrarse en la legislatura haciendo equilibrios sobre la más inestable cuerda floja que la política democrática española recuerda. En los medios políticos madrileños se apuesta ahora sobre la caída de Pedro Sánchez sin reconocer la endiablada habilidad del César de alpargatas para mantener el equilibrio y permanecer.
Felipe González ha despejado una incógnita de alcance. Frente a los que aseguran que el PSOE carece de nombres viables para sustituir a Pedro Sánchez, el expresidente del Gobierno, reconocido, por cierto, como el gran hombre de Estado del siglo XX español, ha asegurado: “Tengo candidatos para sustituir a Sánchez, pero si se conocen sus nombres están muertos”. La respuesta de Moncloa no se ha hecho esperar: “La opinión de Felipe González sobre el sucesor de Sánchez vale lo mismo que la de Ana Rosa”.
Nadie conoce el PSOE como Felipe González, Si dice que existen hombres o mujeres capaces dentro del partido para escalar Ferraz y Moncloa es que los hay. Y calla sus nombres porque sabe que Pedro Sánchez los perseguiría hasta la extinción. El actual presidente ha decidido con insólito desdén no invitar ni a Felipe González ni a Alfonso Guerra al Congreso Federal del partido. Ha demostrado su cinismo borrando de la foto a los que no hablan bien ni de él ni de su gestión. Felipe González es el primer nombre de la entera y centenaria historia del PSOE. Pedro Sánchez lo ha arrastrado de forma displicente y se prepara para asegurarse el mes próximo la adhesión incondicional de dirigentes y militantes del partido. Sin embargo, el asedio de los jueces y las corrupciones incesantes podrían terminar por sacar de Moncloa a su inquilino. Una moción de censura, con un candidato que fuera un juez independiente o un sindicalista de prestigio como Nicolás Redondo Terreros no es una utopía. Cada día que pasa se habla más en las alturas políticas de esta solución que supondría en tiempo muy breve la convocatoria de elecciones generales. Y que decida el pueblo.