El equipo madrileño se recompone de sus dos derrotas en el País Vasco tumbando al actual campeón. WiZink.
La diferencia de rendimiento del Real Madrid en este inicio de temporada es llamativa. Fuera de casa ha presentado su cara más vulnerable -cuatro derrotas en sus cuatro salidas-, mientras que en el WiZink es todo lo contrario: un equipo dominante, como demostró en su primera prueba de fuego ante el todopoderoso Panathinaikos.
Liderado por la dupla Campazzo-Musa, el elenco de Chus Mateo alargó su racha triunfal como local y firmó una victoria de prestigio cuando más lo necesitaba.
El Madrid, de más a menos ante el Panathinaikos
Tras irse de vacío del País Vasco al perder ante el Bilbao y el Baskonia, el Real Madrid buscaba cortar esta racha sumando su tercer triunfo en casa ante el vigente campeón de la Euroliga, el Panathinaikos de Ataman.
Con Campazzo de vuelta, el bloque de Chus Mateo comenzó la final de la pasada Euroliga cómo tocaba hacerlo: muy echufado. Así lo corroboró con su 8-0 de salida que se tradujo minutos después en un 17-5 en un inicio brillante desde el perímtro al encestar cinco triples en sus primeros seis intentos.
El ritmo era eléctrico. Los ataques se imponían a las defensas, en especial cuando ambos conjuntos podían salir en transición. El conjunto heleno, que ganó la temporada pasada en Madrid con una exhibición de Lessort -anotó 26 puntos-, estaba siendo superado en intensidad y en la pizarra, por lo que Ataman paró el partido en busca de soluciones (21-10 a falta de 4:20).
La escuadra griega reaccionó tras el primer tiempo táctico. Mejoró en defensa cuando su rival atacaba en estático y volcó su ataque al perímetro por su dificultad para sumar en la pintura local en el tramo final de un primer cuarto en el que Juancho Hernangómez, que sonó con fuerza para reforzar al Madrid este verano, y Campazzo fueron los líderes de sus equipos con ocho y diez puntos, respectivamente.
El Panathinaikos procuró imponer su ritmo de juego en el comienzo del segundo cuarto. Yurtseven, exjugador de la NBA, fue protagonista en los ataques del campeón de Europa con sus bloques indirectos y su influencia en la zona blanca. Para contrarrestarlo, Chus Mateo le emparejó con Ibaka, otro ex de la mejor liga del mundo, en un duelo de gigantes que tuvieron un rifirrafe y fueron sustituidos por ambos entrenadores.
Con Tavares y Lessort de nuevo en el parqué, el club ateniense continuaba con su acercamiento al marcador ante un Madrid menos acertado, especialmente desde la línea exterior tras su 60% de acierto del primer cuarto, en un WiZink 'encendido' al no entender una falta en contra.
La recta final del primer tiempo fue un intercambio de golpes. Los dos equipos atacaban con ritmo, se retaban desde el perímetro y querían sorprender al contrataque en un choque muy intenso en el que cada pelota dividida se luchaba como si se tratase de un encuentro de playoffs.
El ambiente en el feudo madridista seguía 'caliente'. El público y los jugadores del Real Madrid no estaban conformes en la señalización de las faltas porque el Madrid sumaba cinco por una del Panathinaikos, que aprovechó su margen para ralentizar el ataque local en los segundos finales del primer periodo dominado por el bloque español por cinco puntos de diferencia (43-38).
El tercer cuarto decanta el choque
Los dos equipos comenzaron acertados: encadenaron seis ataques efectivos en los que destacó Musa al registrar los siete primeros puntos del Real Madrid en el tercer cuarto (50-45 a falta de 7:22).
Si Musa comandaba al cuadro local, Nunn dirigía al vigente campeón continental. El base estadounidense se pasó de intensidad al cometer una falta antideportiva a Abalde en un tramo disputado entre los dos finalistas de la Euroliga 2023/2024.
El 4-1 defensivo del Madrid funcionó. Atascó a su oponente, que presentó serios problemas para sumar puntos en la pintura. Además de su buena defensa, Tavares apareció en ambas zonas, con especial trascendencia en el rebote.
El equipo español confirmó su superioridad en el tercer cuarto y un triple de Abalde, que celebró con rabia, provocó el tiempo muerto de Ataman al estar perdiendo de 15 puntos. Una renta que se redujo en tres puntos en un periodo donde Musa fue, con diferencia, el mejor de este parcial.
A 12 puntos de forzar la prórroga, el bloque heleno intentó la remontada sumando puntos en el poste bajo, los cuales fueron replicados por el conjunto madrileño, concentrado sin bajar el ritmo y gustándose en ataque con triples limpios y un 'alley-oop' de Hezonja que provocó los "oh' del WiZink.
A pesar de ser sometido, los de Ataman no se rindieron y redujeron distancias colocándose a siete puntos de la igualada. Para frenar la reacción visitante, Chus Mateo solicitó tiempo muerto al quedar casi seis minutos de partido (78-71 a falta de 5:41).
El bloque de Chus Mateo no se fiaba del conjunto griego. Con Campazzo como máximo anotador local del envite, Tavares imponiéndose en defensa y siendo superior en el rebote, el partido seguía abierto. Los dos equipos se intercambiaron puntos en un final eléctrico que supo gestionar el actual campeón de la Liga Endesa.
Ficha técnica
90 - Real Madrid (28+15+27+20): Campazzo (19), Abalde (13), Musa (15), Ndiaye (5), Tavares (8), -cinco inicial-, Hugo González (-), Deck (11), Rathan-Mayes (4), Ibaka (-), Hezonja (7), Llull (8).
86 - Panathinaikos (19+19+20+28): Brown (-), Nunn (23), Osman (13), Mitoglou (-), Lessort (8) -cinco titular-, Juancho Hernangómez (16), Papapetrou (12), Sloukas (3), Yurtseven (8), Grant (3), Grigonis (-).
Árbitros: Sreten Radovic (Croacia), Gytis Vilius (Lituania) y Kristaps Kostantinovs (Letonia). Sin excluidos.
Incidencias: partido de la jornada 4 de la Euroliga disputado en el WiZink Center ante 10.175 espectadores.